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Sobre los 90,capitanes trueno,mascotas muertas y mis Rosebuds personales

Escrito por Dr-Fleibur el 16/04/2011Frustraciones y Jolgorios
Sobre los 90, capitanes truenos, mascotas muertas y mis rosebuds personales
Nací el 13 de agosto de 1991, esta fecha implica que pasé mis días en los hermosérrimos 90, una época preciosa.
La tira del Capitán Trueno me han hecho volver a esos días de infancia y en cada trazo han vuelto a mi memoria miles de recuerdos preciosos, ha vuelto a mi boca el ácido sabor de los caramelos escalofrío y los amargos sabores de las raíces llamadas palos dulces, los cromos con olor a bollería industrial de los bollicaos que desde entonces nos catapultaban a una vida de obesidad inevitable, mi viejo colegio Rodríguez Cruz en mi educación primaria, mi guapa profesora Mari Carmen y su babi rosa, los tomos con olor a viejo del Capitán Trueno que escogía en la biblioteca del colegio, modelo de héroe que todos queremos ser acompañado de esa rubia despampanante que era Sigrird mientras los pagafantas del gordo de Goliath y el soplapollas de Crispín observaban con sonrisa bobina, la anciana Doña Otilia, bibliotecaria de la escuela, siempre enfundada en un luto negro, mujer jubilada y viuda a la que habían dejado al cargo para que no estuviera sola en casa tras la muerte de su marido, recuerdo las ganas que ponía en tener los libros ordenados y la mala leche que gastaba si alguien osaba desordenarlos.
Las tardes enteras pegado al televisor, canturreando la canción de los Fruitis , interpretando a Brooklyn la gárgola roja (mi favorita) en el rol-playing de los recreos y las guerras a pedradas que emprendíamos con los chicos del barrio de en frente. Los libros de Pesadillas con sus colores que trataban de dar miedo y que hablaban de preadolescentes puteados por situaciones paranormales de lo más tópicas.
Pero sobre todo me ha hecho recordar a mi amarillo canario Sesete, nombre que le puse a mis seis años de edad sin saber muy bien que significaba. Ese pollo me acompañó durante bastantes años, hasta sobrevivió a la caída desde un tercer piso (verídico) el mismo día que la gente salía a la calle por el brutal asesinato de Miguel Ángel Blanco. Pese a que después de la caída no volvió a cantar estuvo con nosotros unos cuantos años más, tengo fotos de mi mismo jugando en el patio con mis juguetes con la jaula de Sesete junto a mí. Cuando Sesete murió, mi madre, supongo que en un acto de caridad decidió ocultarme su muerte diciendo que el pollo estaba curándose en el veterinario y yo inocente de mí me lo creía a pies juntillas.
Y por ello amo esos años, era un época en la que no existía la muerte, una época sin preocupaciones, la aparición del primer vello púbico supone el principio del fin de esos años, empiezan los estudios más serios, las responsabilidades y con ello la aparición de nuevos temores como el miedo a un futuro incierto o el miedo a morir solos. Las chicas que antes veíamos como seres extraños y desagradables cambian completamente para nosotros aportándonos el doble de quebraderos de cabeza. Ahora daría lo que fuera por volver aunque solo sea un momento a esos años. Desde mis días de escuela han pasado muchas cosas, he perdido amistades, conservado muchas otras, personas con las que jugaba en el parque se han convertido o en farloperos o en gilipollas, el mundo es una rueda que no deja de girar, una rueda en continuo cambio. A día de hoy puedo decir que he sido una persona muy afortunada, he tenido desde pequeño unos buenos padres y unos buenos amigos pero uno no puede evitar entristecerse al echar la vista atrás y ver ese mundo de inocencia arrasado por el paso del tiempo.
Ahora me doy cuenta de que cada vez que vemos en you tube un opening de una serie antigua, cada vez que nos pedimos un frigopié en una tienda o cada vez que nos montamos en el columpio de un parque infantil no lo hacemos con un disfrute natural sino que lo hacemos con la simple razón de volver aunque sea solo por momentos a ser niños de nuevo y es entonces cuando vuelvo por instantes a la casa de la abuela de mi amigo Fran con el sonido de fondo de una cinta de los Boom Boom Chip a todo trapo hablando de hacer cabañas y jugar a la guerra, vuelvo a escuchar la sintonía de los Tinny Toons y el chasquido de los tazos en el suelo y por último escucho el canto de mi queridísimo canario, veo su amarillo plumaje y sus ojos azulados que tanta vida rebosaban y simplemente tengo que sonreír.
Os quiero años 90.

Soñando: con los 90

Leyendo: al Capitán Trueno

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    1. Avatar de Dr-Fleibur
      Dr-Fleibur dijo el 16/04/2011

      @Nistharok: Los de mí época eran mejores XD es broma, siempre me siento un anciano cuando hablo de lo que hacía por entonces
    2. Avatar de Nistharok
      Nistharok dijo el 16/04/2011

      Oiga, que chicles escalofrio sigue habiendo XD comrpo todos los dias en la cafeteria de mi instituto :S, y bueno, aunque no tenga memoria de ello (naci en el 97) si que fue una gran decada XD
    3. Avatar de Neyebur
      Neyebur dijo el 16/04/2011

      Como te entiendo, la de veces que he querido volver a los 90, donde todo era mejor, donde Disney ta ponía al Pato Darkwing o Las Gargolas y no a Hanna Montana, donde los parques eran un lugar de juego y no el paraiso de pederastas y farloperos, donde tu mayor miedo no era ni suspender ni el paro sino conseguir el último cromo de la colección