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  • Ejercicio de Escritura: Inspector Gadget/

    Escrito por Kamul hace 13 días
    Hace poco se me ocurrió una loca idea sobre un "what if" basada en una de las series de mi infancia,el Inspector Gadget. Y como tenía ganas de escribir algo, pues decidí sentarme y dejar volar mi imaginación y mis dedos :)

    Para evitarme complicaciones con los doblajes, traducciones y demás, me he decantado por usar los nombres de la versión original de la serie.

    Es un experimento muy raro, pero bueno xD. ¡Espero que os guste!




    -¡Buen trabajo, Gadget! -el jefe Quimby estrechaba la mano del afamado inspector robótico, mientras los agentes de policía de Metro City metían en los furgones blindados a los agentes de MAD detenidos-. ¡Sólo usted podía localizar esa fábrica de mocos urticantes en tiempo récord!

    -¡Sólo estoy cumpliendo con mi deber, inspector jefe! ¡Nada más! -Gadget ejecutó una pose muy teatral, haciendo alarde de una caricaturesca falsa modestia-. ¡Además, encontrarla fue pan comido! ¡El Doctor Claw está perdiendo facultades!

    -¡Ojalá todos los agentes de nuestro cuerpo compartiesen su concepto de “sólo cumplo con mi deber”, Gadget! -el inspector jefe Quimby parafraseó una cita que había leído en algún otro medio, pero que le había encantado-. ¡Debería sentirse orgulloso de lo que representa para esta ciudad! Y hablando de orgullo... ¡Mire quién ha venido a cubrir el reportaje de su nuevo éxito!

    A pocos pasos de los dos agentes de la ley no pasó inadvertida una risilla simpática. Penny dedicó una mirada cómplice a su perro Brain, quien las había pasado canutas para poner al torpe investigador de los mil dispositivos sobre la pista correcta. Eso sin contar la persecución y acoso que había sufrido por parte del mismo al confundirlo (otra vez) con un agente de la perversa organización que pretendía verter esos mocos por el sistema de alcantarillado de Metro City y desencadenar una oleada de alergias por toda la ciudad.

    -¡Una foto, tío Gadget, antes de que vengan todos los periodistas a quitarme la exclusiva! -Penny bromeó mientras apuntaba a los dos hombres de ley con la lente de la cámara instalada en su reloj de bolsillo.

    -¡Espera, Penny, que ya me encargo yo! ¡Adelante, Gadgeto-cámara! ¡¡No, he dicho Gadgeto-cámara!!

    El grito de frustración de Gadget siguió al golpetazo directo a la cabeza de Quimby, a causa de una Gadgeto-maza que salió disparada fuera de turno. La foto de Penny terminó reflejando uno de esos momentos cómicos tan usuales en la vida de la chica, y de todas las personas que le rodeaban.

    Así eran todos los días de su vida. Así era conocida por el gran público. Orgullosa de ser la sobrina del mayor héroe de una de las ciudades más modernas del mundo.

    -Bueno, creo que hoy todos nos hemos ganado un merecido descanso -siempre con su inquebrantable optimismo, Gadget conducía de regreso a casa-. ¿Tal vez por fin podamos organizar esa excursión a la montaña que te prometí?

    -Eso si no tienes que volver a cancelarla por una misión de última hora -Penny sonreía, pero no podía disimular el atisbo de decepción en sus ojos.

    -Créeme que lo siento de verdad, Penny... -Gadget dibujó su expresión más compungida, que en el fondo daba hasta risa-. ¡Ese condenado doctor Claw no ha parado quieto! A veces me da la impresión de que lo hace a propósito.

    Penny se volvió hacia la ventanilla. En realidad ella conocía la respuesta a esa pregunta, pero no era el momento ni la persona adecuados. Ahora sólo quería vivir su momento de felicidad.

    -No te preocupes, tío Gadget, sé que no es tu culpa. Además, al final siempre sales victorioso, y eso es lo que importa, ¿verdad? -sonrió mientras le tomaba la mano.

    Desde el asiento trasero el extraño y antinatural ladrido de Brain hizo eco de las palabras de apoyo de su dueña. Gadget mismo recuperó su semblante sonriente, mientras se iba acercando al garaje de su casa.

    -¡Tienes toda la razón! ¡Ya sea para detener a la mente más perversa del mundo o para compensar a la sobrina más maravillosa que ningún tío desearía tener, nada ni nadie puede frenar al Inspector Gadget!

    Penny se rió con fuerzas. Le adoraba. Era tan inocente y bobalicón, pero lo compensaba sobradamente con una voluntad inquebrantable y un deseo poderoso de hacer siempre el bien y ayudar al necesitado, o de traerle la felicidad aunque fuese de la manera más burda y tonta posible. No le importaba que su diseño fuese tan falible, o que su coche futurista, que él mismo construyó, fuese sorprendentemente más efectivo que él mismo. No le importaba que siempre tuviese que estar monitorizándolo a escondidas, asegurándose de que no se desviaba demasiado de su ruta, o que no confundía las pistas más obvias una y otra vez. El mundo le veía como una gran promesa cuando en realidad era un inmenso fiasco. Pero era su fiasco. Uno al que había aprendido a amar con todos sus defectos, porque le brindaba algo que ningún otro ordenador perfecto había sido capaz de darle.

    ¿Cómo no podía adorarle? Ella le hizo así.


    La odio. ¿Cómo no odiarla? Ella me hizo así.

    En estos momentos me odio a mí mismo sólo por escupir la misma maldición y juramento vacío delante de una pantalla. “Juro que me vengaré, Gadget”. “La próxima vez te atraparé, Gadget”. “Esta es la última vez que te ríes de mí, Gadget”.

    Por favor. No me lo creo ni yo.

    Jamás voy a cumplir mi supuesta venganza, y lo sé. Jamás veré llegar el día en que aplaque mi eterna ira. Y aún así lo intento, una y otra vez, con una implacable determinación a prueba de bombas. La misma determinación que impulsa a ese fracaso tecnológico a desmantelar una y otra vez mis trampas y malvados planes. ¿Pero por qué es siempre el nombre de Gadget el que vomito con ira, al que culpo de todos mis fracasos? Sólo hay una persona a la que culpar de todo.

    La misma persona que me dio la existencia.

    Yo estuve allí, en sus primeros compases. La hija de un genio científico que nunca supo valorar la familia que tenía. Un tipo que era una eminencia en su campo, pero un estúpido de primer orden con las personas. Ella admiraba el trabajo de su padre, pero nunca recibió de él la menor atención. Su madre se esforzó por darle la educación que ella deseaba, pero no era capaz de entender que su hija tuviese el mismo espíritu creativo que su padre. O tal vez no quería entenderlo. Los humanos a menudo son complicados.

    No recuerdo por qué la abandonaron, pero ni me interesa. Sólo reccuerdo que ella me creó. Un mero juguete, en un principio, pero con el tiempo un sustituto para la familia que había perdido. Y se aseguró de hacerlo perfecto: fortaleza y resistencia mejoradas, inteligencia calculadora, gran capacidad de aprendizaje. Sí, yo era un prodigio científico, nacido de una joven mente tremendamente lista y emprendedora. Pero si algo he aprendido de la historia con su padre es que uno no es listo en todos los campos. Y a ella le faltaba una parte de su inteligencia que tampoco supo transmitirle a su nuevo juguete. Y, como muchos humanos en edad de crecimiento, cometió un error. Le dejó de lado.

    Y entonces empezó a construir al otro. Una auténtica navaja suiza del mundo de la robótica. Un prodigio del diseño, la cantidad infinita de dispositivos que era capaz de comprimir en tan poco espacio dejaba boquiabierto a cualquiera. Pero todo ese despliegue de maravillas tuvo un coste: su capacidad de procesamiento y de cálculo era ridícula. Dicho en otras palabras: no era más que un pobre payaso al lado de su primer gran juguete. Un bebé idiota al que había que llevar de la mano a todos lados, al que había que decir constantemente qué tenía que hacer y poner flechas de neón en su camino para que no se perdiera.

    Y ella prefirió a ese bebé idiota pero entrañable antes que a su juguete perfecto pero frío.

    En cierto modo le veo sentido. Los humanos se sienten más inclinados hacia lo emocional que hacia lo racional. Y ella estaba sola, necesitaba una familia. Alguien que la quisiera, no sólo que fuese perfecto.

    ¿Pero y qué pasa conmigo? ¿Lo que yo quiera no tiene importancia?

    Ya han pasado dos años desde entonces. La única compañía que me queda es esta maldita mascota que yo mismo diseñé, replicando el trabajo de mi dueña que siguió al de mi despreciado 'hermano'. Una mascota que, para colmo, no hace más que frustrarme y enfurecerme. ¿Pero qué podía esperar yo? Por muy ridículo y cursi que suene, hay un elemento no matemático en la ecuación que yo he sido incapaz de replicar. Dicho de otro modo: ella deseaba ser querida, y puso cada pizca de su sentimiento en sus dos creaciones. Yo no sé lo que significa ser querido ni me interesa ya. Y como resultado, tengo que soportar a esta apestosa alimaña.

    Pero eso no es lo más frustrante. Aún peor es mi existencia limitada a un bucle infinito.

    Al principio no lo veía. Estaba demasiado furioso con el mundo, pero sobre todo, con ella. Con Penny. Maldita sea, por fin soy capaz de decir su nombre. Penny, no “la sobrina de Gadget”. Llevo dos años engañándome a mí mismo, pero ya es suficiente. Si quiero salir de mi atasco permanente tengo que empezar a llamar a las cosas por su nombre.

    Penny, tú eres la culpable. Tú me creaste, pero no supiste darme un propósito. Pretendiste que todo fuera bien, que formásemos una gran familia, tú y tu querido “tío”. Pero nunca supiste encajarme en ella. Yo estaba de más. No me fui porque quise, Penny, me fui porque tú nunca me hiciste sentirme incluido en primer lugar. Y ya estoy harto.

    Me marqué un objetivo, Penny. “Conquistar el mundo”, me dije. “Sembrar el caos”, me dije también. Mentira. El mundo que yo quería destruir era el tuyo. Quería acabar con tu falsa ilusión, destruir tus sueños, borrar esa apestosa sonrisa de tu cara. Quería que tú lo pasaras tan mal como yo lo he pasado, sin sentir otra cosa en dos años más que rabia, y odio, y falso contento al ver cómo otros sufren y lo pierden todo.

    Pero no he podido. Y siempre le he achacado la culpa a tu estúpido tío, a tu maldita creación, a ese idiota que no sabe ni dónde tiene la cara. Quizás fue una trampa que tú me instalaste en el cerebro, o quizás es que mi rabia me ha cegado durante estos dos años. Pero ahora me doy cuenta de la verdad.

    La verdad, Penny, es que la verdadera razón por la que siempre fracaso, eres tú. Y soy yo.

    Sé que en el fondo te gusta ser la salvadora del mundo. Te gusta ser la heroína. Empiezo a pensar que hiciste a tu gran obra tan falible a propósito. Y sin embargo, ser tú la que en realidad salva el día y resuelve el caso, mientras que tu tío se lleva todos los honores... ¿No es eso triste, que el mundo nunca reconozca tu verdadera valía? ¿O es que tienes miedo de que el mundo lo sepa? Porque si reconoces la verdadera naturaleza de Gadget... ¿Tendrías que admitir también la mía?

    Claro, Penny. Es mucho más cómodo ser la rescatadora en la sombra. Vivir la emoción de la aventura, ser la dama en apuros que se salva a sí misma y salva al resto del mundo, sentirte feliz de ver que tu tío regresa sano y salvo a casa, pero porque tú estás detrás de él, protegiéndole.

    Creo que es por eso por lo que le he odiado tanto. Por eso lo he convertido en objetivo de mi ira.

    Porque en el fondo no quiero admitir que, tal vez, mi actual propósito sea sólo formar parte de tu entretenimiento.

    ¿Elegí ser el villano o me programaste para que lo fuera? ¿Mi ira realmente me pertenece o también la fabricaste tú? Quizás nunca lo sepa. Pero sé que tú pusiste tu particular sello en mí. Mírame, Penny. ¿Qué clase de amenaza global soy? Debería hacer cosas serias, como secuestrar el avión del presidente, o planear un ataque terrorista en pleno corazón de Metro City, ¡o, diantres, robar todo el armamento nuclear del mundo! ¿Qué es lo que hago en vez de ello? ¡Crear mocos urticantes! ¡Robar fórmulas para hacer crecer plantas carnívoras! ¡Usar una discogrráfica para lavar el cerebro de la población mundial! ¿En serio? ¿Qué clase de basura de planes de villano de opereta son éstos? ¡Cada día que pasa me avergüenzo de ellos! ¡Yo quiero ser MALO, Penny! ¡Quiero ser una verdadera lacra para este mundo, una amenaza que os haga temblar a todos! ¡Una que te haga temblar a ti! ¡Todos los días pienso en qué perfecto sería infiltrar a mis agentes en el cuerpo de policía de Metro City, y utilizar la posición de poder que garantiza una placa para meter a rivales políticos en la cárcel! ¡O sobornar al inepto del inspector jefe Quimby para corromperle, y hacer de la justicia de esta ciudad mi patio de recreo! ¡Es un plan perfecto! ¡Uno al que ni siquiera Gadget podría hacer frente!

    Y, en cuanto pulso el botón para transmitir órdenes a mis agentes, ¿qué sale de mi boca de metal?

    “Vamos a robar el hielo del Polo Norte”. O una basura similar.

    ¿En serio? Dime una cosa, Penny, ¿estos planes los ideaste tú, a la altura de tu intelecto para resolverlos? ¿O es que en realidad no soy tan inteligente? ¿Tal vez me hiciste más obtuso de lo que querías para asegurarte de que nunca pudiera planificar nada que desbordase tu capacidad intelectual?

    O, quizás... ¿Es que no puedo hacerte daño de verdad?

    ¿Es esa mi maldición? ¿Ser parte de tu familia, quiera o no quiera? ¿Ser sólo una amenaza infantil que tú puedas desmantelar siempre, con ayuda de tu queridísimo juguete superior? Cada vez que mis agentes te capturan, veo tan fácil dar la orden de que te tiren a una fosa séptica y entierren tu recuerdo para siempre... ¡Pero no; siempre termino por colocarte en trampas mortales que parecen diseñadas para que siempre puedas escapar! ¡Si no es uno de tus dispositivos es tu estúpido perro sintético!

    Y lo más frustrante de todo es verte, al final de cada ridículo episodio, siempre sonriente y unida a tu inepto familiar. Te veo feliz, Penny, genuinamente feliz. Y lo odio.

    Para ti esto no es más que un juego. Pero yo ya me he cansado de seguir tus reglas.

    Esta vez el Doctor Claw va a jugar sucio.
  • Toca ponerse al día/

    Escrito por Kamul el 07/06/2016
    ¡Saludos a tod@s l@s subculturer@s! Después de casi dos meses y una semana sin dar señales de vida, creo que toca volver a alzar la manita y recordar al mundo y a la web en particular que sigo aquí, que sigo vivo y recomponiéndome poco a poco xD.

    No hace falta que insista en lo escasamente activo que he estado. Eso salta a la legua. ¿A qué se debe esto? Bueno, a fuerza de hacer un notable examen de conciencia, éstas son mis conclusiones:

    -Adaptarme a mi nuevo ritmo en la academia de inglés no ha sido sencillo, aunque sí bastante menos duro de lo esperado. A pesar de todo ha significado sacrificar muchas mañanas para tareas bastante desagradecidas, invertir mucho tiempo y esfuerzo que no siempre se ve recompensado (muchos niños desapuntados a mitad de curso por padres que me dan razones de lo más peregrinas) y muchas horas de trabajo que terminan por quemar. Aún así no puedo quejarme. Es un bonito trabajo y mucho menos castigado que otros. Pero claro, inevitablemente es algo que afecta a mi productividad.

    -Mi vida familiar se está volviendo más tensa de lo usual. El tener dos asistentes que cubran mañana y tarde para atender a mi abuela no son ni de lejos suficientes. El estado de mi abuela va cada vez a peor, muy pronto no será ni capaz de andar por su propio pie, y la asistente de las tardes está demostrando bastante ineptitud para el cargo. Pero mi madre no se molesta en reemplazarla, se ha sumido en una espiral de auto-compasión y desgana que resulta peligrosamente contagiosa. Y, queráis que no, eso afecta a mis ánimos a la hora de trabajar.

    -He sido víctima de un pedazo de bloqueo artístico. Sin duda un síntoma de todo lo anterior. No he estado totalmente inútil, he podido dibujar aquí y allí alguna cosilla. Pero desde luego no me siento con el mismo esfuerzo para acometer mis proyectos personales. Creo que me estoy empezando a recuperar, pero no puedo prometer nada aún. Ha sido muy duro, desde luego.

    En resumen, no tengo ni de lejos las mejores condiciones en mi entorno cercano. Y a pesar de todo tengo que seguir adelante, encontrar la manera de impedir que todo esto me afecte tanto.

    Pasando ahora a mis planes para mi actividad de regreso en Subcultura:

    -El Conde Nospteratu volverá. No puedo decir cuándo, pero lo hará. Últimamente he tenido muchas ganas de recuperarlo. Posiblemente vuelva a narrarlo desde el 'principio', no desde la resurrección del conde, sino un poco después. No tiene sentido volver a presentar a todos los personajes, lo que quiero es agilizar más la narración, mejorar el estilo visual y hacerlo más atractivo, más 'cartoon'.

    -La Balada de los Hermanos McMuck sufrirá posiblemente un cambio un tanto drástico. Tras volver a revisitar las páginas que tengo dibujadas (y aún debo colorear) he sentido un poco de asco hacia mi nivel de entintado. Creo que es bueno para ilustraciones y dibujos sueltos, pero bastante nefasto para trabajar toda una página de cómic con ella. Me estoy planteando seriamente pasarme del todo al entintado digital, y posiblemente dejar el cómic en blanco y negro para agilizar el ritmo de publicación. Y porque el blanco y negro también le sienta muy bien al western. ¿Qué decís?

    -Alfred (pausado) ha sido víctima de muchos retrasos en su estreno. Por desgracia ni Pellakalion ni yo tenemos el mejor de los momentos. Como dije, mi trabajo me absorbe mucho tiempo que antes podíamos invertir para el proyecto, y él también ha tenido una racha académica densa. No perdemos la esperanza de comenzar a publicarlo, pero... Paciencia.

    En otro orden de cosas, he decidido seguir el consejo que me han dispensado varios y empezar a trabajar en algo más sencillo, posiblemente abierto a futuras adiciones. Al menos es algo que me permita tener la excusa de seguir trabajando en vez de abandonarme a mi propia estúpida pesadumbre.

    Y, por supuesto, tengo que volver a mi hábito lector en esta web, que la tengo muy abandonadilla y sé que vosotros no habéis estado quietos mientras yo sí. Que soy un seguidor y amigo horrible, como diría cierta conejita boba XD.

    Nada más :) Espero que pronto sepáis más de mí.

    ¡Saludos!
  • Desmotivaciones/

    Escrito por Kamul el 04/04/2016
    Buenas, gente.

    Como habréis podido observar, un servidor lleva ya una temporada demasiado larga sin actualizar ni hacer nada de nada. Ni siquiera me paso para leer ni comentar webcómics ni historias. La razón es que de un tiempo a esta parte he caído presa de una profunda e inexplicable apatía. Han pasado cosas en mi entorno cercano, mi tiempo para dibujar es cada vez más limitado, y mi perspectiva de ver que ninguno de mis proyectos consigue avanzar como me gustaría (o no avanzan en absoluto) me deja bastante desilusionado, desganado y desmotivado en general. No sé ni siquiera explicar las razones, ni yo mismo entiendo muy bien qué me pasa.

    Hay quien dice que esto es algo temporal, que no me preocupe, que las cosas ya irán mejorando y que tarde o temprano recuperaré los ánimos. La realidad es que ha pasado más de mes y medio y sigo exactamente igual, que hasta ahora tengo a varias personas ofreciéndome su apoyo y dándome consejos o ánimos y nada de lo que me dicen ha hecho el menor efecto. Y yo soy el primero que está jodido por dicha apatía, pero siento que no hay mucho más que pueda hacer al respecto.

    Y nada más. Lamento de verdad el retraso en mis proyectos para todos aquellos que me leen, pero no puedo prometer que volverán pronto. No me encuentro en condiciones de prometer nada.

    Ya está, sólo quería dar señales de vida. Nos leemos y pasadlo bien.
  • Relato: La Danse Macabre/

    Escrito por Kamul el 04/10/2015
    Pequeño relato que escribí en el pasado Halloween para Paw, mezclando un poco y de forma nada canónica su universo de Infinitas Paranoias con El Truco. Y justo ahora recuerdo que no llegué a compartir.

    ¡Espero que os guste!

    ¿Dónde estoy???Debo estar soñando, pensó Aura. No reconocía el enorme monumento de piedra en el que se encontraba. Por la forma de la planta habría jurado que era una basílica, pero no había bancos ni cruces ni apenas motivos religiosos en ella. Los inmensos muros de piedra estaban agujereados, y la luz de la luna se colaba porlas diversas brechas y se proyectaba sobre el suelo, como un extraño foco fantasmagórico.

    Ella estaba tendida sobre una enorme losa de piedra que se alzaba sobre una escalinata, cubierta por un vestido blanco vaporoso con una falda larguísima que llegaba hasta el suelo. No fue hasta que empezó a incorporarse que se dio cuenta de que, en realidad, era la lápida de un sarcófago.

    No era el único. Entre los muros, separados en tramos por las gruesas y agrietadas columnas corintias, se desplegaban cientos de nichos funerarios. Algunas tumbas estaban abiertas, otras firmemente cerradas. En algunos casos sólo se venían las mortajas raídas y sucias. ¿Un mausoleo? ¿Pero cómo había ido a parar allí???Aura se hubiese puesto pálida de haber podido. Apenas recordaba una breve conversación con Br la tarde anterior en una cafetería. Estando Halloween tan cercano era inevitable sacar el tema. La única noche del año en que la Muerte se manifestaba y hacía danzar a los espíritus hasta el amanecer. Quiso pensar que sólo era un sueño. Pero, si así era, ¿por qué lo soñaba? No recordaba haber tenido recientemente miedo a la muerte...

    De repente la lápida tembló al recibir un duro golpe. Aura se levantó de un salto y dejó escapar un gritito de horror. La pesada losa de piedra fue empujada hacia el otro lado y se desplomó sobre los escalones con un estrépito que hizo eco en toda la sala. La chica quiso buscar algún lugar donde ocultarse, pero el miedo le había congelado los pies. Ella misma se hubiese puesto pálida de haber podido.

    Algo se alzó desde dentro del sarcófago. Al principio parecía una maraña de harapos y huesos. Cuando se irguió de repente levantó una inmensa nube de polvo que se extendió en derredor, y de pronto pareció volverse tan inmaterial como ese mismo polvo. Se desperezó lentamente, dejando que las telas rotas y decrépitas cayesen al suelo, y reveló parte de su figura, perturbadoramente andrógina. Sus escuálidos brazos y el torso revelaban todos los huesos y costillas, y la extraña cara con textura de porcelana estaba rígida en una macabra sonrisa calavérica. Lo más siniestro de ese rostro era la ausencia de ojos. Donde el resto del cráneo debía seguir se alzaba una especie de pequeña lápida con forma de corona, totalmente integrada con el hueso. De su espalda brotaban cuatro alas de plumas negras, como las de los cuervos.

    El corazoncito de Aura se desbocó. Había imaginado a la Muerte de muchas maneras, pero no así, tan alienígena, ajena a cuanto conocía, y sin embargo, de alguna manera reconocible. Cuando la grotesca Parca giró su cabeza huesuda hacia ella, emitiendo un desagradable crujido en su cuello, la muchacha no sabía si gritar, llorar o seguir muda de asombro.

    Tras un minuto de silencio, se dio cuenta de que la extraña criatura no reaccionaba. No intentaba llevársela a rastras a ninguna parte. Trató de tranquilizarse a sí misma. No era su hora, claro. ¿Pero entonces, por qué...???La Muerte introdujo una de sus manos huesudas en su demacrada caja torácica, y rebuscó en su interior. Por un momento Aura rogó por que no fuese a blandir la temida Guadaña. Pero lo que sacó en su lugar fue un violín de madera negra, de precioso acabado, la envidia de un Stradivarius. A continuación, de su propia boca escupió la arqueta, y con sus dedos rasgó las cuerdas para arrancar una hipnótica melodía.Y entonces comenzó a tocar.

    La melodía resultaba sorprendentemente familiar. Aura la había escuchado varias veces, en la radio. Siempre la emitían en el canal Clásico por estas fechas. La Danse Macabre, de Camille Saint-Saëns. Pero la que tocaba esta noche la Muerte era distinta. No sabía explicar por qué, pero algo de esa melodía le tocaba directamente al corazón.

    De repente el mausoleo reverberó con el eco de una orquesta fantasmal de instrumentos invisibles. Todas las lápidas se abrieron de sopetón y las mortajas fueron retiradas. Cientos de restos y despojos humanos se alzaron de sus tumbas, y por la magia de la música se recompusieron y recobraron parte de su ser. Ante los atónitos ojos de Aura, casi un centenar de esqueletos se aglomeraron en el espacio frente a ella. Algunos aún llevaban las vestimentas con que fueron enterrados, ya parcialmente devoradas por el polvo y las alimañas, otros habían tenido que rasgar parte de sus propias mortajas para improvisar sus vestidos. Se dirigieron miradas vacías unos a otros a través de sus cuencas, se tomaron de las manos sin tendones y empezaron a danzar.

    La luz de la luna siguió a los espectros como el foco de un salón de baile. La Muerte seguía tocando, concentrada en su sonata. La música terminó por embriagar a Aura y poco a poco superó su miedo inicial. Se atrevió incluso a descender las escaleras y situarse al nivel del salón de baile. Los esqueletos danzaban a su alrededor, pasaban por sus lados o por su espalda, pero nunca la tocaban. Ella llegó a verse tentada a tomar la mano de uno de ellos, pero siempre la evitaban.

    Conforme la melodía continuaba, Aura se percató de un fenómeno tan extraño como maravilloso. A la luz lunar, los espectros empezaban a perder semblante terrorífico. La misma luz recubría sus huesos y se moldeaba en torno a ellos. Para cuando se quiso dar cuenta, lo que antes eran aterradores osarios andantes ahora eran siluetas plateadas de hombres y mujeres, vestidos a la manera de muchas épocas diferentes, pero todos unidos en aquella pasional danza que no podían detener. ¿Tal vez, hastiados de sus vidas grises y sus deseos no realizados, se entregaban ahora al baile en un deseo de ser por fin felices tras la muerte? ¿O simplemente eran marionetas sin libre albedrío, bajo el manejo de una entidad inevitable, que tan sólo les recordaba una vez al año que no importaba cuán ricos y poderosos fuesen, jamás podrían huir de ella? Aura intentó reconocer caras y expresiones, pero se movían tan rápido que le costó demasiado. ¿Sonreían o estaban tristes? ¿Se miraban con amor o apartaban la cara con odio? Demasiadas emociones, todas mezcladas, a veces parecía que de forma aleatoria. Todas confundidas en la marea de la danza. Como en la vida misma, pensó.

    De pronto se percató de que los muertos se retiraban un poco más, hasta dejarle un espacio por el que moverse con soltura. Aura no entendió por qué hasta que volvió la mirada. Ante él veía a un apuesto joven, tan translúcido como los demás, cabello rubio repeinado, y un elegante uniforme militar que no logró identificar. Le sonreía con una expresión descaradamente seductora, pero había algo en el brillo de sus ojos que la muchacha no podía eludir. Se sintió sonrojarse cuando el joven le tendió la mano, claramente invitándola a bailar. No sabía hasta qué punto era correcto danzar con un muerto, pero...

    Por una vez, no pasará nada. ¿Verdad?

    Apenas dejó caer los dedos sobre su mano se estremeció por el contacto helado. Pero el fantasma no le dio tiempo a reaccionar. La tomó por la cintura y empezaron a girar al ritmo del violín de la Muerte.

    Aura no sabía adónde mirar. Intentó apartar la mirada de los hipnóticos ojos de aquel joven, pero al hacerlo veía una espiral de fantasmas bailarines a su alrededor y se mareaba, así que su única posibilidad de aguantar era seguir mirándole. Era muy atractivo, pero creía percibir algo más que una cara bonita en él. ¿Tristeza, tal vez? El hecho de que todos los fantasmas se apartasen de ellos para dejarles bailar le extrañaba. ¿Acaso sentían rechazo hacia él? ¿Por qué? Y, al mismo tiempo, él la miraba como si tratara de escrutar en su alma. Buscando algo que necesitaba más que ella el corazón para vivir. ¿Pero qué sustenta a los muertos cuando ya no necesitan sus cuerpos?

    Por un momento Aura bajó la guardia. Aquel hombre, pese a ser un difunto, le transmitía seguridad. Deseó agachar la cabeza sobre su hombro, dejarse abrazar y ser protegida. Pero la música empezó a cambiar de intensidad. El joven se separó de Aura, dejándola en medio de la sala, pero no dejó de moverse. Ella se preguntó qué le había hecho cambiar de opinión, por qué de repente la abandonaba en mitad de aquel torbellino. Su respuesta llegó bajo la forma de una dama espectral, una muchacha muy bonita vestida a la manera de los años 30, con tremendas ojeras deformando sus ojos. Tenía la expresión más triste y desolada que hubiese visto en su vida. Y el otro tipo trataba de sostenerle las manos, trataba de hablarle y consolarla. Su sereno semblante se descompuso, como si acabara de reencontrarse con un ser muy querido al que no veía desde hacía una década. Pero ella le rehuía. Hicieron piruetas entre los espectros danzantes, esquivando parejas de baile. Él gritaba en silencio, ella simplemente le daba la espalda.

    Y de pronto uno de los danzantes, un hombre esta vez, le agarró de la mano e interrumpió su carrera. Miró al joven con el odio chispeando por sus ojos fantasmales. El otro pareció encogerse de miedo y trató de zafarse. De pronto su captor señaló a una de las mangas. Aura se sorprendió al no haberse dado cuenta antes del detalle: en el uniforme destacaba una banderola roja con el símbolo de la esvástica alemana.

    El tono de la sonata cambió radicalmente. La Muerte empezó de pronto a tocar con agresividad, y la música retumbó con tal fuerza que Aura tuvo que agacharse y taparse los oídos con las manos. Los muertos giraron y se precipitaron sobre el joven, y de pronto se despegaron del suelo y empezaron a levitar en trompos por todo el espacio del mausoleo. Su danza se convirtió en una vorágine de furia y agresividad, en la que tiraban entre sí, lanzaban a su pareja con ímpetu hacia otro danzante. La luz de la luna se tornó roja como la sangre, y proyectó sombras en las paredes que se asemejaban a fusiles, tanques y misiles que estallaban justo cuando la percusión de la Muerte atronaba en el mausoleo. Y en medio de aquel caos, el espíritu del joven alemán trataba de alcanzar a la dama, que seguía evitándole, con una cara tan triste que dolía mirarla. Pero sus compañeros en la muerte no se lo permitieron. Tiraron de él hacia el suelo, y siguieron danzando con furia a su alrededor hasta convertirse en un remolino de emociones oscuras. Tal era la intensidad de la melodía aquí que Aura temía que el edificio se fuese a desplomar sobre ellos.

    Y entonces... El primer rayo de sol del amanecer tocó sus ojos.

    Como ratas asustadas, los espectros se echaron hacia atrás, evitando la luz a toda costa, y regresaron a sus tumbas. Aura volvió a mirar a la atroz sala de baile, pero sólo pudo reconocer dos pares de ojos, que a pesar de todo ese momento de dolor vivido, hicieron un último esfuerzo por volverse a encontrar. Si lo hicieron o no, Aura nunca lo supo. Las negras alas de la Muerte la envolvieron como un sudario, y se hizo el silencio.

    Despertó con un fuerte dolor de cabeza, y las sábanas hechas un lío sobre ella. Algo le decía que iba a necesitar mucho café para aguantar bien la mañana.
  • Ojos en el Multiverso, mi nuevo blog/

    Escrito por Kamul el 22/09/2015
    Pues eso :P aprovecho este espacio para hacer publicidad de Ojos en el Multiverso, mi nuevo blog que dedicaré en adelante para dejar todos esos análisis, comentarios y observaciones sobre obras de ficción que no le importan a nadie XD.

    Ya me diréis qué os parece conforme le echéis un ojo :) Por ahora sólo tengo la presentación, pero ya iré subiendo análisis y resubiendo material de varias redes.

    Aquí tenéis el enlace. ¡Espero que os guste!
  • Fe de retrasos/

    Escrito por Kamul el 18/07/2015
    Buenas, gente.

    En primer lugar, os debo a todos una disculpa. Sé que dije en su día que Alfred (pausado) empezaría a actualizarse a partir del 1 de este mes, y la realidad es que estamos ya a 18 y todavía seguimos sin saber nada de la supuesta actualización. La realidad es que mi tiempo real para abordar proyectos personales está ahora bajo mínimos, y es el mismo con el que cuento para trabajar en comisiones o sencillamente para desconectar de todo lo que me rodea en casa.

    Dos son las realidades que estoy abordando. La primera y fundamental es la nueva academia de inglés que ha montado mi hermana, y para la que me ha ofrecido un puesto de trabajo. No os engaño, trabajar por fin en algo en serio, con su contrato, su sueldo y todo, es fabuloso, y más cuando mi función principal es para con los niños. Pero estos dos meses están resultando ser más duros de lo que pensábamos. Junio se ha ido entre obras, manos de pintura y discusiones varias en el montaje del local, y julio se está haciendo bastante largo a causa del campamento de verano que hemos organizado para los peques. Quien diga que trabajar con niños es fácil que venga un día con nosotros y lo pruebe. Aun sabiendo desde un comienzo que el comienzo iba a ser duro no creo que nada me hubiese preparado para esto. Al menos ahora estamos empezando a pillar un ritmo adecuado para todos que no nos deje agotados para el resto del día, como pasaba hace dos semanas.

    La segunda realidad es una que me lleva persiguiendo desde hace años y que ni siquiera ahora parece tener solución. Me refiero a la crisis que vivo a diario en mi casa. No quiero entrar en detalles, pero lo mío cada vez se parece más a Grecia: cuanto más aire necesito para respirar y ser, simplemente, yo mismo, más se me asfixia con responsabilidades y cargas, y si intento protestar al final quedo como el malo de la película. Peleas a diario, malos modos, discusiones por tonterías... Eso es lo que yo tengo que tragar por ser responsable. Y teniendo en cuenta que este verano he tenido que renunciar a muchas cosas sólo por seguir mi sentido de la responsabilidad, la verdad, eso duele. Mucho. No son pocos los momentos en que me tiro de los pelos y pienso que mi vida no tiene puto sentido. La semana que viene vuelvo a buscar cita con el psicólogo, porque yo no puedo dejar que esta situación me siga desbordando. Pero eso será más tiempo que sacrifique de mis proyectos (sí, mucho más).

    Así que, en materia de webcómics, de momento, así queda la cosa:

    -El Conde Nospteratu se queda por ahora en hiatus. Lo lamento por quienes disfrutabais de las desventuras de esta pandilla de monstruos del Jurásico, pero hace tiempo que no tengo nada claro por dónde se supone que ha de ir la historia. Y, la verdad, los cómics consistentes en una serie de gags encadenados sin mucha más relevancia no van en mi estilo. No es que no me gusten, es que no sé hacerlos. Quizás cuando me vuelva a sentir satisfecho con la historia que tenía en mente para ellos lo vuelva a abordar. Hasta entonces, este ptero-vampiro se vuelve a su tumba.

    -Alfred (pausado) seguirá adelante. Ya que me he metido en esto con Pellakalion no es justo ni para él ni para nadie que abandone el barco antes siquiera de haber zarpado. Pero no esperéis un ritmo de actualizaciones muy abundante, como digo, sacar tiempo para mis proyectos personales se ha convertido para mí en una odisea.

    -En cuanto a mi proyecto aún en desarrollo de La Balada de los Hermanos McMuck nada me gustaría más que poder continuarlo... Pero a este ritmo y con esta disponibilidad tan reducida, estoy viendo que al final no me quedará más remedio que renunciar también a él. Esto no es una confirmación, es más bien un temor en voz alta. Ojalá no tenga que llegar a eso, pero desde que lo anuncié sólo he tenido tiempo de hacer una mísera página, y ya estamos casi a la mitad del verano. Quizás eso sea algo premonitorio, no lo sé.

    Y esto, en general, es el resumen. Lamento las molestias que dichos retrasos o hiatus puedan causar. Estaremos en contacto.

    Nos leemos.
  • Próximamente... ¡Alfred!/

    Escrito por Kamul el 01/06/2015Alfred (pausado)
    Llevábamos tiempo comentándolo y anunciándolo, pero no parecía concretarse una fecha de salida. Hasta ahora.

    Así es, gente: [webcomic]Alfred[/webcomic], el proyecto al que Pellakalion y un servidor llevamos dedicando un año, nuestro niño mimado, podríamos decir, finalmente tiene fecha para ver la luz :) Concretamente el 1 de julio, es decir, un mes justito de la creación del portal del webcómic aquí en Subcultura. Elegimos esta fecha por dos razones: la primera, porque nos gustan los números redondos y pensamos que un mes de plazo es más que suficiente para terminar de redondear las páginas que están listas y empezar el tan ansiado estreno. La segunda, porque justamente hoy, el 1 de junio, es el día de Santa Laura. ¿Y qué mejor fecha que el santo de la protagonista de esta historia para empezar a construir los cimientos de la casa? xD.

    Y precisamente de eso va a ir Alfred: de una casa (en realidad es más que eso, pero ya veréis). Y de la gente que va a vivir allí. Y una de esas personitas es Laura, una chica con un carácter de mil demonios y una situación de inicio un poco complicada, que no sospecha hasta qué punto se van a poner interesantes. Y hasta aquí puedo leer :P.

    Y ahora es cuando me preguntáis: ¿y quién repuñetas es Alfred? Aaaah... Eso se sabrá a su debido momento. Paciencia, que no hay otra ciencia :P (sin duda el peor consejo que le puedas dar a Laura, por otra parte.)

    Quiero dar las gracias de antemano a todos los que habéis ofrecido vuestro apoyo con el faneo instantáneo, y pediros sobre todo paciencia. No ya por la fecha de estreno, sino por el ritmo de actualización que seguiremos. Pellakalion tiene una carrera que atender, y por mi parte este verano empezaré con la academia de inglés que funda mi hermana, así que el tiempo que podamos dedicar a esta obra será más limitado de lo que nos gustaría. Básicamente lo podemos definir como "cuando buenamente podamos". Pero no es nada a lo que en Subcultura no estemos acostumbrados, la vida es la vida y hay que atenderla mal que nos pese. Descuidad, que esta historia tiene para rato ;)

    Nada más, espero que disfrutéis a tope con nuestro proyecto, y preparaos para flipar con el maravilloso entintado del maestro Pellakalion, que convierte en oro todo lo que toca :D

    ¡Nos leemos!
  • ¡Este blog no es lo bastante grande para los dos!/

    Escrito por Kamul el 10/04/2015
    ¡Estoy a tope!

    Salvando un pequeño incidente que implicó mi extravio de mis materiales de dibujo, que poco a poco consigo reponer, esta semana estoy muy emocionado con mis nuevos proyectos para este portal: Alfred, con Pellakalion, y La Balada de los Hermanos McMuck, conmigo mismo xD.

    De hecho, como estoy totalmente metido en el rollo western para ambientar correctamente la segunda historia, os propongo un mini-concursete-evento-comoloqueráisllamar xD. ¡Las diez primeras personas en comentar en esta entrada bloguera con un personaje cualquiera de sus webcómics se ganarán un fanart del mismo en versión Far West!

    ¡Venga, a corred, que me los quitan de las manos! :D

    Personajes enlistados:
    -Toby, de mariods
    -Alan Tibbets, de Lynuz
    -Nikolai, de Paw
    -Sátyro, Moscón y Wilson, de Wilson-Esbond
    -Sally, de Lira
    -Lilly y Francis, de francis
    -Fenris, de [user]Kissmy_Claw[/user]
    -Aar, de Pol00
    -Diana o cualquier personaje de Vida Perruna, de Lebgar
    -La prota de Silencio de blanca, de FriKitty
    -Jaguar, de Kitsune
    -Leo y Jean, de Neyebur

    PD: Lista actualizada con los diez candidatos a dibujos, más otros dos añadidos a última hora. ¡Espero que os gusten los resultados! :D
  • Comentarios sobre la última tira/

    Escrito por Kamul el 06/04/2015El Conde Nospteratu
    ¡Buenas, gente!

    Acabo de reparar en que había ciertas cuestiones sobre la última tira que quería haber anotado en el comentario, pero al final se me pasaron por completo. Así que mejor plasmo las observaciones aquí antes que editar el comentario sin más y arriesgarme a que nadie se fije en ello xD.

    Como habréis observado se aprecia un cambio estilístico bastante gordo en esta tira en comparación con las anteriores. En primer lugar es el entintado. Puede que no lo hayáis notado o lo hayáis pasado por alto, pero esta tira está entintada a mano, a diferencia de las dos o tres últimas que están íntegramente hechas con medios digitales. Motivo: esta tira está hecha ya desde hace un año, a la espera de ser subida, y como un servidor es más lento que el caballo del malo pues pasan estas cosas XD. El caso es que no he podido evitar sentir que aligero mucho más si entinto a mano, especialmente ahora que puedo arreglar cualquier fallo o desajuste en el dibujo gracias a MangaStudio.

    Por otro lado el color es también bastante diferente. He experimentado un par de trucos nuevos, principalmente con motivo del efecto lumínico del rayo que ilumina al Gólem, y me he encontrado con que este método de colorear no sólo me permite lograr unos efectos bastante resultones, sino que tardo incluso menos aún que con el "método clásico" anterior, aunque me lleve más tiempo.

    Así pues os pregunto a vosotros, queridos lectores: ¿qué os gusta más, entintado digital o a mano? ¿Qué preferís, colores limpios y pulidos aunque tarden más, o colores más sucios pero igualmente interesantes a nivel visual?

    Espero vuestras opiniones :) ¡Saludos!
  • Y así termina El Hobbit: La Batalla de los Cinco Ejércitos/

    Escrito por Kamul el 09/01/2015
    Pues nada, hace un par de días volví con un amigo del cine de ver la última entrega del Hobbit y me sentí medio obligado de escribir una review. Y como soy un vago, la compartiré por aquí por medio de copy-paste XD.

    ¿Mi conclusión? No le niego sus méritos, y es que es espectacular de principio a fin. Peter Jackson es MUY bueno dirigiendo batallas cinematográficas, eso queda claro. La película se me ha hecho bastante más amena que las otras dos, ya que no te da respiro desde que empieza hasta que acaba. E incluso dura menos que las otras, lo cual ya es meritorio. Claro que, sinceramente, ya no le quedaba nada más que contar.

    ¿Pero? Oh, sí, hay un gran "pero"...

    Y no pertenece sólo a esta película. Es un "pero" que se viene alargando desde la primera parte de esta forzada trilogía hasta su conclusión. Y es que queda muy claro que más allá de la avaricia de los estudios cinematográficos involucrados no había ninguna necesidad práctica de estirar tanto una historia tan sencilla. El "pero" es, básicamente, que cuando finaliza y el personaje llega a su conclusión final, a su merecido descanso, la historia simplemente no emociona. La suerte de Bilbo o la de cualquiera de los enanos te acaba dejando frío, cosa que no sucede con El Retorno del Rey, que venía reforzada por un buen desarrollo dramático de sus personajes en las dos películas que le precedían. Se cierra un círculo, te dan a entender que dejan así abierto uno nuevo, el que todos conocemos y adoramos. Y aún así no puedes evitar pensar que han querido magnificar demasiado algo que no deja de ser una anécdota. No hay alma en estas películas, no la siento así. Un bonito ejercicio de pirotecnia, pero nada más.

    Y antes de que me venga nadie a descargar todas las culpas sobre el director, que me lo veo venir, quisiera aclarar que, en mi humilde opinión, Peter Jackson no ha tenido toda la responsabilidad en este caso. Del mismo modo que tampoco la tuvo Tim Burton en su desacertado remake de El Planeta de los Simios. Es tan sencillo como esto: El Señor de los Anillos fue un proyecto personal suyo, un deseo sincero de homenajear a los libros que tanto le habían emocionado de joven. Tienen sus fallos, sus aspectos cuestionables y mejorables, pero es indiscutible que son películas en las que se volcó pasión y amor en cada fotograma. El Hobbit, y me duele decirlo así, no es más que una película por encargo. Bueno, una trilogía, decisión que, por más que me queráis decir, siento que no ha sido tomada por un solo hombre sino sobre una mesa de ejecutivos y empresarios de la industria cinematográfica. La cuestión es sencilla: repetir un segundo Señor de los Anillos, pero sin entender lo que hizo grande a esta trilogía.

    ¿Es El Hobbit una mala trilogía? Tampoco estoy diciendo eso. Son entretenidas, cumplen su objetivo y siguen siendo buenas como lo que son, pelis de aventuras. Pero en mi modesta opinión podrían haber dado para mucho, mucho más. Para empezar, quitando MUCHA morralla y trama innecesaria y ajustarse a lo que la historia era desde el principio. Y tal vez limitándolo a sólo dos películas. O incluso una.

    Y ya está, ya me he desahogado. Adelante, podéis lanzar vuestros tomatazos XD.
  • Retrospectiva del año y deseos para el 2015/

    Escrito por Kamul el 28/12/2014
    Bueno, ha sido un año muy interesante 2014. Con sus luces y sus sombras, pero para mí ha sido bastante más brillante que oscuro :D. Y como estoy en modo vago hago un copypaste del texto que ya he subido en otra parte XD.

    Éste ha sido sin duda un año de grandes cambios y autodescubrimiento. Ha sido un año de desarrollo personal, de descubrir habilidades que no sabía que tenía y mejorar y pulir las que sí conocía. Un año de empezar nuevos proyectos que, por una vez, siento que no voy a dejar colgados a la mitad. Un año de hacer nuevas amistades, estrechar lazos con las viejas, y aunque lamentablemente no he podido atenderlas a todas como debiera, he recibido muchísimo apoyo de todos que me ha ayudado a levantar la cabeza y ganar confianza en mí mismo y en mis capacidades. Todavía me queda mucho camino por recorrer y viejos vicios en los que tiendo a recaer, eso sí, así que no puedo dormirme aún en los laureles.

    No todos los cambios han sido positivos, he tenido que afrontar momentos bastante desagradables, muchos de ellos dentro del seno de la familia. Pero los problemas están para aprender a sortearlos. No todos han quedado salvados a medida que acaba el año, pero un mosaico sólo se hace a base de colocar teselas (cómo se nota que he hecho Historia del Arte xD).

    En definitiva, y en mi modesta opinión, lo positivo ha superado con creces este año a lo negativo. Sigue la inquietud hacia el día de mañana, el no saber qué me puede deparar el futuro viendo lo que tenemos hoy en día. Pero la carga acumulada de buen karma es más que suficiente.

    Para este año no tengo proyectos demasiado ambiciosos, pero sí que requieren mucho de mi esfuerzo personal. Para empezar está el comprenderme y aceptarme a mí mismo un poco más, pues sin eso no hago nada. Por supuesto, El Conde Nospteratu sigue adelante, que para algo lo empecé. Y con mucha suerte Pellakalion y yo podremos dar el pistoletazo de salida a nuestro niño mimado que es Alfred. ¿Que quién es Alfred? Tiempo al tiempo, amigos .

    Se despide un servidor deseándoos un feliz 2015 y todo eso ;).

    ¡Bye!
  • Premios Subcultura 2014/

    Escrito por Kamul el 30/11/2014
    Bueno, pues al final me animo a abrir entrada bloguera (ayer no pude por tener un día bastante ajetreadillo).

    Entusiasmado y sorprendido me hallo al averiguar que he sido nominado a mejor usuario en Subcultura :'D Siendo realistas sé que no pasaré a la siguiente tanda de votos (compito contra gente demasiado genial que merece mucho más esos votos xD), pero el hecho de saber que para un buen puñado de personas de esta comunidad significo algo más que cinco letras y un avatar sobre una pantalla es para mí un logro increíble. Supongo que en parte es mérito mío por no parar quieto desde que llegué a esta comunidad, pero no habría llegado hasta ahí si no fuera por vosotros, gentecilla. ¡Muchísimas gracias!

    Por supuesto, os animo a todos a votar, tanto a los mejores usuarios como a los mejores webcómics, que los hay muchos y de excelente calidad ;). Mi compromiso para el año que viene es lograr que El Conde Nospteratu llegue también a las nominaciones, pero para eso más vale que deje de dormirme en los laureles XD. Poco a poco, que el camino sólo se hace andando, como dijo cierto sabio poeta.

    ¡Gracias de nuevo por vuestra extraordinaria acogida!
  • ¿Hacer colchón o no hacer colchón? That's the question/

    Escrito por Kamul el 13/11/2014El Conde Nospteratu
    ¡Hola a todos, subculturer@s!

    Como algunos ya sabréis, estoy trabajando lo más que puedo para tener listas las páginas que POR FIN darán cierre al primer capítulo de El Conde Nospteratu y me permitirán darle a la historia el salto que necesita, que últimamente he ido demasiado lento y las cosas dentro del Castillo Pteracul tampoco han avanzado todo lo que yo hubiese querido.

    La cuestión es que estoy deseando actualizar cuanto antes para no teneros esperando dos meses entre tira y tira (como por desgracia os estoy acostumbrando)... pero por otro lado considero más valioso el tener un colchoncito listo para poder actualizar por lo menos una vez en semana, y que la espera entre tiras se amenice un poquito más. El problema es que crear un colchón me va a llevar más tiempo, como es lógico xD.

    Entonces creo que prefiero someterlo a votación. ¿Vosotros qué decís? ¿Queréis tira recién salida del horno o preferís esperar al colchón?

    Lo dejo en manos de mis apreciados lectores y compañeros ;)

    ¡Nos leemos!
  • Reflexiones sobre cine: Laberinto y El Cristal Oscuro/

    Escrito por Kamul el 15/10/2014
    ¡Saludos, Subcultureros! Hacía tiempo que el tito Kamul no os rallaba la cabeza con una de sus disgresiones sobre cine y mass media. Creo que ya va tocando xDDD.

    El fin de semana pasado estuve cuidando de mi sobrina y mi abuela, y pensé que era un momento perfecto para compartir con ella dos películas de mi infancia, ambas dirigidas por Jim Henson: Laberinto (o Dentro del Laberinto en España) y El Cristal Oscuro. La primera fue un éxito rotundo, le encantó la película, a la par que estuvo muy preocupada por que el hermanito de Sarah acabase convertido en un goblin. La segunda, en cambio, no fue tan exitosa y pese a la magia que respiraba la cinta, no le prestó demasiada atención. ¿Quizás me había equivocado? Lógicamente, para gustos colores e incluso los niños pueden ser más caprichosos con sus gustos de lo que nos imaginamos. Pero luego he reparado en que, sencillamente, no era una película muy apta para niños, por mucho que nos la vendieran así. Aparte, que el hecho de que hubiese presencia humana en Laberinto creo que ayuda más a los peques a empatizar con el personaje.

    Y es que, siendo como son dos joyas del cine fantástico, realmente ambas tratan temas muy diferentes, y a la vez universales a mi parecer. Y, a la vez, ambas mantienen un nexo común: el cambio y la reacción a éste.

    david_bowie_labyrinth_jim_henson_movie_poster.jpg
    Dentro del Laberinto llega con más facilidad al público infantil, precisamente porque habla sobre la infancia. Concretamente sobre el gran salto de la infancia a la adolescencia, ese punto previo en el que muchos (incluído el que escribe estas líneas) han sentido miedo, inquietud, mucho recelo a un cambio que, a fin de cuentas, es inevitable. Sarah es el espejo en el que muchos de nosotros nos hemos visto reflejados: una niña que está dejando de serlo, pero se resiste a ello. Tiene miedo de lo que significa dejar atrás la que posiblemente sea la etapa más hermosa de su vida. Así que decide hacer como las tortugas y refugiarse en su mundo, el único lugar donde sabe que puede seguir siendo ella misma. El problema es cuando su desbordante imaginación toma las riendas y la expone ante uno de sus miedos más primarios: la posibilidad de perder a su hermanito.

    A partir del momento en que se interna en el Laberinto, Sarah entra en conflicto perpetuo con Jareh, el magnético Rey de los Goblins. Jareth tiene potestad absoluta dentro de sus dominios, y sin embargo hace algo más que entorpecer a Sarah: le pone la miel en los labios. Como el Diablo tentador en el desierto, Jareth encarna la fantasía más desbocada de Sarah, una interesante y aterradora mezcla de sus fantasías pre-adolescentes (no es casualidad que el personaje lo encarne una estrella del pop), sus sueños infantiles y sus temores más profundos. Jareth no es el típico villano que desea la destrucción del héroe a toda costa. Al contrario, él más que ninguno quiere viva a Sarah, pues es la única que justifica su existencia. Pero para mantenerla como está, debe conseguir que olvide todo cuanto realmente le importa. Sus esfuerzos se enfocan en desmoralizarla, obligarla a rendirse, e incluso olvidar su objetivo y vivir por siempre inmersa en una burbuja de fantasía y sueños. Su discurso al final de la película cuando confronta a Sarah es demoledor al respecto:

    Jareth: Cuidado, Sarah. Hasta ahora he sido generoso... Pero también puedo ser cruel.
    Sarah: ¿Generoso? ¿Qué has hecho hasta ahora que sea generoso?
    Jareth: ¡TODO! Todo lo que TÚ quisiste que hiciera. Pediste que me llevara al niño y me lo llevé. Tú te agachaste ante mí y yo estuve aterrador. ¡He cambiado el orden del tiempo, he vuelto el mundo del revés! Y todo lo he hecho por ti. Estoy cansado de vivir como tú esperas de mí.


    A fin de cuentas, ¿qué es Jareth sin el consentimiento de Sarah? ¿Qué es el gran soberano del Laberinto si no tiene a nadie que desfile por sus intrincados muros? Nada. Y esto bien lo sabe y descubre Sarah cuando finalmente le desafía:

    Por increíbles peligros e innumerables fatigas me he abierto camino hasta el castillo más allá de la Ciudad de los Goblins, para recuperar el niño que me has robado. Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya, y mi reino igual de grande.
    No tienes poder sobre mí.


    Sarah supera su desafío: deja atrás su miedo a madurar, toma las riendas y relega a la fantasía al terreno donde sabe que debe estar. ¿Fin de la película? No exactamente. Porque la historia se guarda su moraleja más hermosa para el final.

    Recordando las últimas palabras de sus amigos, "Y recuerda, si nos necesitaras...", ella sabe lo que va a responderles: "Sé que en momentos de mi vida, y aunque no haya ningún motivo aparente, os necesitaré. Os necesito a todos". Y esto, amigos, es la magia de Jim Henson: nos previene de los peligros de la fantasía desbocada que nos tienta a alejarnos de la realidad, pero no nos pide por ello que reneguemos de ella. Pues la fantasía es una parte intrínseca del ser humano, y nos brinda y ha brindado momentos realmente hermosos que han hecho nuestra vida un poco más feliz.

    No dejes que te domine, pero tampoco la apartes de tu vida. El equilibrio perfecto.

    Y precisamente, de equilibrio trata...

    Cristal oscuro.jpg
    El Cristal Oscuro: debo confesar que me he asombrado al volver a visitar esta película y descubrir que es más oscura y profunda de lo que recordaba. Pues lo que en principio parece una aventura fantástica al nivel de El Hobbit, en realidad esconde detrás una profunda y hasta cierto punto amarga reflexión sobre la condición del alma humana.

    En mi caso, cuando me apasiona el universo de una historia que acabo de leer/ver/jugar corro raudo a buscar la Wikia de turno que me cuente más cosas sobre el universo expandido. Por desgracia el mundo de Thra (que así se llama) no tiene mucho que contar, y lo poco que hay está disperso o limitado. Pero bastó un breve vistazo para ayudarme a formular una teoría propia sobre la metáfora que yo veo en la película.

    Aunque el final de la película lo revela, desde que empieza la historia no deja de soltar pistas sobre el fuerte nexo de unión entre las dos razas principales de la historia: los Skeksis y los UrRa (o Místicos). Hace aproximadamente unos miles de años la raza original de los UrsKeks descendieron al mundo. No me queda claro si el Cristal Oscuro existía de antes de su llegada o si ellos lo crearon, pero no cabe duda de que comprendieron y utilizaron su poder. En principio actuaron como una raza benevolente, ayudando al desarrollo de las etnias locales del planeta, como los Gelflings y los Podlings. Su objetivo inicial era aguardar a la Gran Conjunción de los Tres Soles de Thra, que proyectarían su luz sobre el Cristal, y les permitiría abrir un portal de regreso a su mundo original. Por desgracia, su ansia de poder pudo con ellos, e intentaron manipular el Cristal para obtener poder y mejorarse a sí mismos como raza. Y lo único que consiguieron, a la manera del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, fue dividir sus almas y escindirse en las dos razas ya mencionadas.

    Es muy fácil limitarse a decir que los Místicos son la parte "buena" de los UrsKeks y los Skeksis su parte "mala". Pero yo creo que la cosa va mucho más allá. Así que allá va mi propia reflexión sobre lo que veo en la película:

    Los Místicos son la Razón. Son criaturas profundamente apacibles y benevolentes, que aceptan la soledad y se recluyen en una vida contemplativa. Su único deseo es estudiar y aprender los secretos del mundo, empaparse de conocimiento y alcanzar un estado de existencia elevada por medio de la meditación. Su sociedad es muy igualitaria, adquiriendo los mayores sabios una deferencia especial. Pero más allá de eso y de su incuestionable poder, ¿qué son los Místicos? Poco menos que una especie de ermitaños sin pasión ni motivación verdadera. Su caminar es lento, al hablar arrastran las palabras, se lo toman todo con una calma inusitada. Y lo que puede resultar más chocante: no expresan verdaderas emociones. Pareciera que para el Místico todo tiene sentido y explicación hasta el punto de que no pueden implicarse emocionalmente con ello, pues "así es como debe ser". Por supuesto son compasivos, como demuestran al acoger al pequeño Jenn tras la muerte de sus padres, y por el profundo respeto que sienten hacia todas las formas de vida de su mundo, por ser criaturas únicas e irrepetibles. Y al mismo tiempo, eso les lleva a una aceptación profundamente estoica de la muerte. Tal vez demasiado estoica. Es lógico pensar que para la mente preclara de un Místico no es difícil aceptar la muerte como parte del ciclo natural, algo por lo que todos pasamos y contra lo que no podemos luchar. Pero cuando observamos a los Místicos emigrando hacia el Castillo del Cristal girarse unos segundos cuando uno de sus compañeros se evapora en la nada... y éstos siguen adelante, como si nada hubiera pasado... Uno no puede evitar sentir un escalofrío ante la falta de emociones de esta especie tan extraña. Son muy tiernos, sin duda, ¿pero hasta qué punto puedes empatizar con un ser tan frío?

    Y ahora la otra cara de la moneda.

    Los Skeksis son la Pasión. A diferencia de los serenos y casi silenciosos Místicos, los Skeksis gruñen, graznan, lloriquean, vociferan casi todo el rato. Son criaturas en constante tensión y movimiento, movidas tan sólo por el objetivo de saciar sus apetitos. Y en definitiva la vida de un Skeksis se puede resumir en eso: ansia de tomar, ansia de consumir, ansia, sobre todo, de poder. Los Skeksis son egoísmo puro, y consideran que todo está permitido para lograr sus fines. Esto deriva, entre otras cosas, en un profundo desprecio hacia otras formas de vida, que también condujo a la creación de sus propias criaturas, como los Garthim, que en esencia no dejan de ser cascarones vacíos a la espera de obedecer órdenes de sus amos. La escena del banquete puede parecer un poco lenta y asquerosa a algunos, pero para mí define perfectamente lo que son estos seres deformes. Vemos cómo, pase lo que pase, ellos existen en ése momento sólo para llenar sus buches. Y no sólo lo hacen con la comida. En contraste con la igualdad Mística, la sociedad Skeksis está estricta y absurdamente jerarquizada, y sus miembros luchan constantemente entre sí por el poder. No hay amigos ni lealtad entre los Skeksis, su vida es una competición feroz y constante. Fijaos si no en la escena simultánea de la muerte del Emperador y el Gran Sabio. Mientras el segundo pasa a mejor vida en compañía de aquel a quien trató como un hijo, muriendo con total serenidad, el Emperador se ve rodeado de los suyos, rondándole como cuervos ansiosos por la carroña, y sus últimas palabras aún quieren recordarles que él, y sólo él, es el gobernador de los Skeksis. Me recordó profundamente a una escena de la película Gomorra, en la que vemos a un capo de la Camorra tendido en la cama, con un pie en la tumba, y que aún así sigue administrando los asuntos del clan.
    Y ya que hablamos de la muerte, ¿cómo es ésta tomada por los Skeksis? Pues es bastante obvio: con desprecio, recelo y miedo. Si algo nos demuestran estos retorcidos seres en todo momento es su profundo y desmedido pánico a morir. A fin de cuentas, la única razón de ser de aquel que persigue el poder es perpetuarse en él todo lo que pueda, y la muerte, lógicamente, contradice estos planes. Y ésa búsqueda de perpetuidad es, tal vez, el más siniestro de los apetitos de los Skeksis, pues buscan los medios más ilícitos posibles para saciarlo: desde corromper el poder del Cristal para vivir eternamente hasta capturar a miembros de las razas jóvenes para extraerles toda su esencia vital.

    Para mí El Cristal Oscuro es en definitiva una reflexión sobre la constante tensión que existe entre estas dos grandes pulsiones humanas, Razón y Pasión. Aunque sólo llegan a encontrarse al final en toda la película, el conflicto entre Místicos y Skeksis es evidente. Las dos razas son conscientes de que el poder del Cristal, mediante la Gran Conjunción, tiene el poder de volver a unirlos del mismo modo que los separó. Pero mientras los Místicos entienden que ése es el orden natural de las cosas, los Skeksis lo rechazan de pleno, pues eso significaría su fin como raza tal y como son ahora. De hecho, tal y como Jenn descubre en una pequeña visión al observar por primera vez el Fragmento, fueron ellos quienes fragmentaron el Cristal, para asegurarse de que la unión nunca volviera a tener lugar.

    La reflexión de esta película es muy diferente a la de Laberinto, en cierto modo bastante más profunda: la Razón y la Pasión (a mi juicio más incluso que el Bien y el Mal) forman parte de nuestra misma esencia. Somos un constante giro y tensión entre ambas. La Razón nos enseña que las cosas tienen un propósito, aunque éste sea cruel. La Pasión nos impulsa a actuar según la forma en que creemos que debe hacerse, aunque no parezca tener sentido. El problema es cuando se deja a ambas pulsiones a su aire, desarraigadas la una de la otra. Por sí misma, la Razón no tiene ninguna motivación para sustentarse más allá de la contemplación, pues sólo puede definir y observar cómo son las cosas, no tomar las riendas de lo que hacer con ellas. Y por sí misma, la Pasión es puro impulso desbocado, y el impulso por sí mismo es egoísta, pues todo ser vivo tiene por objetivo prioritario saciar sus propias necesidades, y carece del criterio suficiente para ponerse limitaciones y restringirse cuando no es apropiado. Sólo cuando ambas mitades se reencuentran y los UrsKeks son restaurados, ambas mitades vuelven a complementarse y ser una.

    Como el Edward Hyde de Alan Moore dijo, hablando de sí mismo y de Henry Jekyll, a la mitad del segundo tomo de La Liga de los Hombres Extraordinarios: Sin mí, Jekyll no tiene ningún impulso. Y sin él, yo no tengo límites.

    Y hasta aquí mi reflexion del día, espero que no os hayáis aburrido mucho :P

    ¡Nos leemos!
  • ¡Encargos de color!/

    Escrito por Kamul el 09/10/2014
    Pues aprovecho para robar vilmente la idea a mi camarada Paw y promocionar mis propias dotes artísticas para ver si puedo ganarme algún dinerillo este trimestre.

    Gente, si pudiérais promocionarme, os lo agradecería muchísimo :).

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    ¡Gracias mil!

  • Lucerna is heading your way!/

    Escrito por Kamul el 07/10/2014
    Pues nada, señores, confirmo oficialmente que las revistas Lucerna ya no están en mi poder, y que mientras escribo estas líneas los cientos de miles de gremlins que operan bajo la red secreta de Correos están trabajando incansablemente (o sea, uno da el callo y siete de ellos miran) para haceros llegar vuestras revistas a vuestros respectivos destinos. Así que ya sabéis: si os encontráis rastros de mordidas, orines o caquitas, la culpa es del Gobierno por no disciplinar a sus gremlins.

    Espero que todo vaya bien y sin problemas y vuestras revistas lleguen pronto y sin más preámbulos a vuestras manos ^^.

    ¡Nos leemos!
  • ¡Lucerna en mis manos!/

    Escrito por Kamul el 20/09/2014
    ¡Buenas a todos!

    No sé si lo sabréis, pero por si acaso confirmo: Lira me ha nombrado repartidor oficial de la revista Lucerna Cómics en España. Una mera cuestión práctica realmente, sus padres pasaban por Málaga en su ruta turística y les venía mejor dejar el paquete en la recepción del hotel de aquí.

    Así que confirmado queda: ¡Lucerna Cómics ya está en suelo español! Mientras hablamos tengo el lote completo de revistas a buen recaudo en mi habitación, a la espera de que la jefa me dé las instrucciones pertinentes y las direcciones de todos los que habéis reservado vuestro ejemplar para hacéroslo llegar tan pronto como me sea posible. Moriros de envidia, yo la voy a leer antes que vosotros XDDD.

    Nah, coñas fuera, quisiera avisar de que, precisamente debido a mi ritmo de vida algo ajetreado y que septiembre y octubre son meses particularmente dificilillos, me va a llevar un tiempecito hacer los envíos. Que no os asustéis si tardan, la culpa principalmente será mía, porque como digo tengo poca libertad para moverme y un tiempo libre limitado, así que hago lo que puedo. No me matéis mucho, porfa XD.

    Nada más, a la espera de que la jefa dé la señal ;).

    ¡Nos leemos!
  • ¡Un año ya en Subcultura!/

    Escrito por Kamul el 05/09/2014
    Cómo vuela el tiempo cuando uno está dibujando monigotes, ¿no es verdad? :D

    Un año ya en Subcultura... Un año compartiendo experiencias, locuras y paranoias varias con muchísima gente de ambos lados del charco, todos unidos por nuestra pasión por el dibujo (y porque somos unos peazo de frikis de tomo y lomo). Un año ya en esta cantera de artistas, con un webcómic en pleno desarrollo y al que aún le queda mucho que decir. Un año, en fin... Jamás lo hubiese imaginado.

    Ya sé que me repito como las morcillas con lo mismo, pero insistiré aún así en lo diferente que para mí esta experiencia ha sido a la del Wee años atrás. Allí me sentía una sardinita entre tiburones; aquí somos todos barracudas. Allí no encontraba sitio donde encajar; aquí me he acoplado casi al instante. Allí me sentía terriblemente acomplejado, comparándome constantemente con muchos buenos artistas a los que sentía que jamás podría superar; aquí... Me sigo comparando con los demás, qué leches xD. Pero esa misma gente me ha animado un día tras otro a mejorar, a experimentar cosas nuevas, y mi arte ha tenido una maravillosa acogida por personas a las que tengo mucho que envidiar.

    Así que, ¿qué más puedo decir? Me siento feliz. MUY feliz. Hace cinco años jamás hubiese creído que tendría posibilidades de retomar el "negocio" del webcómic. Incluso en mis inicios en esta página he tenido mis serias dudas, al ser un artista puramente tradicional. Pero a lo largo de este año he podido codearme por fin con el lado oscuro de lo digital, y he conseguido lo que nunca creía que iba a ser posible: tener soltura con una tableta XD. Ha sido un camino arduo, lleno de frustraciones y torpeza extrema por mi parte, pero finalmente todo el esfuerzo ha valido la pena. Ahora siento que puedo llegar aún más lejos.

    Para celebrar mi primer "aniversario" quería hacer algo especial. Por desgracia, soy tan cojonudo que me he enterado de dicho día dos días antes, con lo que poco o ningún tiempo he tenido de hacer nada xD. Lo cual no significa que no lo vaya a hacer ;) Tengo varias ideítas en mente, pero primero debo cuajarlas todas y ver cómo hago algo potable de todo ello. O puede que al final me conforme con haceros un dibujo a cada uno XDD Ya veré.

    En cualquier caso, me gustaría cerrar esta entrada con un listado grande de agradecimientos:

    -A Neyebur, por haber estado apoyando mi arte aun cuando yo lo despreciara. Por haber tenido paciencia conmigo a las malas, recordarme mis errores y, en definitiva, ser un buen conversador y siempre preocupado por cuestiones elementales de moral y ética que demasiada gente pasa por alto a día de hoy. Te pido perdón de antemano por todas las veces que te dejo con la palabra en la boca, pero ya sabes que soy de naturaleza distraída, y a veces sencillamente me domina el sueño y no tengo fuerzas ni para despedirme xD. En cualquier caso, gracias por estar ahí y seguir siendo mi fan como yo lo soy de tus guiones. Tienes mucho talento e imaginación, no dejes que nadie te la refrene ;)

    -A mariods, por haberme animado desde el primer comentario casual en deviantart a entrar a esta vuestra comunidad, y haber tenido tan buen rollo conmigo desde el primer día. Por estar tan dispuesto a compartir tu creatividad, por abrirme las puertas y aceptarme como a uno más. Por ser tan buen colega, en serio. Has sido la llave que necesitaba para entrar aquí :D

    -A Pellakalion, por haber mantenido el contacto desde que descubrimos que somos de la misma ciudad, y expandir mis círculos roleros y comiqueros. Por haberme introducido las herramientas digitales, que me han abierto todo un mundo de posibilidades. Y, por supuesto, por ser parte de mi segundo proyecto webcomiquero... ¡Y sí, señores, desde aquí lo hago público, tenemos un segundo webcómic conjunto entre manos! Y hasta aquí puedo leer, sorry XD.

    -A Jonas y Xela, por toda la simpatía que desbordáis y las buenas ideas y consejos que me habéis dado que me han ayudado muchísimo a mejorar, sobre todo con las manos. Es genial ser fan de un gran artista, pero lo es aún más reconocerlo como una buena amistad.

    -A Wilson-Esbond, por ser un nido de locura y creatividad a partes iguales, siempre dispuesto a dar sugerencias a la par que alabar el trabajo de uno. Señor, es usted único en su especie, no deje que nada ni nadie lo arrastre a la extinción :3. Y mi más sincera recomendación por el trabajo de entintado de este hombre, no he visto nada igual.

    -A los camaradas Paw y Spenceroth, por el trato tan familiar recibido por ellos en Sevilla y en las redes virtuales, y por hacerme formar parte de Pawlonia sin pestañear. Sois muy muy grandes los dos, demasiado para compararos, y con gentecilla así da gusto sentirse parte de una comunidad :')
    Y que conste que yo defiendo que la idea fue de los dos XDDDD.

    -Y por último, aunque no menos importante, a toda la familia de la Liga de la Injusticia: Pol00, Lynuz, Lira, Lebgar, Jorch(aunque con usted he hablado menos XD). Gracias hasta el infinito y más allá por toda vuestra simpatía, vuestro apoyo, vuestros ánimos en los momentos en que más moralmente decaído estaba, por todas las risas conjuntas que nos hemos echado, por aguantar mis pelmacerías y tener siempre palabras positivas para mis garabatines. Gente, aunque Ushankaman no salga adelante (cosa que es mentira, saldrá porque nosotros lo valemos XD) la Liga ha sido quizás la mejor experiencia que me ha aportado este sitio :D. Y lo que queda.

    Y ya, para acabar (pero qué pesao que es este hombre, por favor), terminar con algunos compromisos personales para este año:

    -Continuar El Conde Nospteratu, POR SUPUESTO. He tenido un comienzo muy accidental, he cometido muchos errores de diseño por aquello de ser novato, pero es JUSTO AHORA cuando creo que estoy cogiéndole el tranquillo. Y no pienso abandonarlo ahora que siento que he alcanzado al fin el nivel necesario para darle la dignidad que se merece. Puedo prometer que, a partir de ahora, mi pterodáctilo vampiro mantendrá un nivel más uniforme de calidad visual. Que siempre puede ir mejorando, pero nunca para atrás. O eso espero xD.

    -Arrancar mi nuevo proyecto con Pellakalion, que espero sinceramente os guste y disfrutéis tanto como nosotros estamos disfrutando con él.

    -Seguir pintando y dibujando tanto como en el primer día.

    -Desatar un virus por el planeta que provoque la extinción en masa de los seres humanos pero desarrolle el intelecto de los lemmings para que se conviertan en la nueva especie inteligente... Ah, no, espera, que eso ya lo hicieron en el 2003.

    Pues eso, a empezar el nuevo año con muchas y renovadas energías :D y que en breve sabréis de ese "especial" que tengo en mente, o eso espero xD.

    ¡Saludos a todos!

    EDIT: Acabo de hacerme un facepalm como una catedral, mira que pasárseme por alto a esta persona... ¡No puede ser!

    Por supuestísimo, mis más sinceras gracias a MrPinguino, sin cuya ayuda El Conde Nospteratu nunca hubiera sido posible, ni muchos de mis avances aquí en Subcultura. ¡Socio, no tardes en iniciar tus propios proyectos, que van a ser demasiado épicos para este mundo! :D

    Y ya que estoy, más gracias a Jimboss simplemente por molar tanto y ser también de la familia de la Liga de la Injusticia :P Hale xD
  • Kamul Reviews: Revisita al Planeta de los Simios, 2ª parte/

    Escrito por Kamul el 29/07/2014
    ¡Saludos a todos!

    Pues más pronto que tarde, tal y como prometí aquí tengo la segunda parte de mi macro-review de la saga El Planeta de los Simios. En esta ocasión paso a revisar la última y más floja entrega de la saga original (buuu), el remake de Tim Burton (BUUUUUU) y el reboot contemporáneo y aún inconcluso (... ¿Bu?).

    Sigo advirtiendo, como siempre de que este comentario está plagadito de spoilers, y quien avisa no es traidor :D.

    Así que... ¡Luces, cámara, y acción!

    LA CONQUISTA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
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    Que noooo, que debería ser La Batalla por el Planeta de los Simios, que la Conquista es la anterior... Nah, estúpidos traductores libres.

    Debo confesaros algo: ésta es la única de las clásicas que no he revisionado. Sólo la vi una vez, hace años, cuando tenía la saga completa en VHS, y cometí el error de ser la primera secuela que vi después del clásico. Inocente de mí, no sabía nada sobre la progresión temporal. Resultado: me llevé un chasco tan grande que decidí pasar de las otras. Así que la comentaré basándome en los recuerdos de mi primera experiencia, por injusto que suene.

    Y es que, señores, la última película de la saga clásica de El Planeta de los Simios es, dicho de manera objetiva: UN MOJÓN. Así, con mayúsculas.

    Parece que el tono alegórico y los mensajes sociales de las anteriores películas terminaron por cansar a la Fox y quiso terminar de exprimir a la gallina de los huevos de oro con una última entrega de formato “aventura para toda la familia”. El mundo vuelve a estar poblado por los simios, pero eh, no pongamos nada que pueda molestar u ofender las sensibilidades de nadie. De modo que le pegaron un tijeretazo al presupuesto, patearon a Paul Dehn y contrataron a otros guionistas. Triste como suena, el último episodio de El Planeta de los Simios no pasa de ser una aventurita de serie B, que para colmo recicla y mete en la termo-mix elementos del resto de la saga, pegados aquí con saliva y sin orden ni concierto.

    ¿Y qué es exactamente lo que no funciona en esta película? Bien, para empezar, damos un salto de unos 30 años desde el alzamiento. De pronto todos los simios saben hablar y son criaturas civilizadas. Qué manera abrupta de crecer, como dijese el genial Daniel Rabinovich de Les Luthiers. Por supuesto, ya han construido su ciudad, que es... un bonito campamento de verano. No, en serio, son un puñadito de tiendas mal dispuestas. ¿Razón? Money, money, money.

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    Segunda cosa que no funciona: ¿recordáis el discurso acalorado de César del clímax de la anterior película, y de cómo estaba dispuesto a llegar hasta el final con tal de ofrecerle la libertad a su pueblo? Ahora resulta que los humanos son aceptados entre los simios, aunque como ciudadanos de segunda, y que McDonald es de hecho su asesor. ¿Hola? ¿Montas toda una rebelión para quedarte a medias? ¿Y la futura dominación simia que nos cuentan las anteriores películas? De nuevo el ansia hollywoodiense por hacer historias happyflowers acaba atentando contra la lógica del relato.

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    Tercera cosa: los mutantes. Oh, sí, vuelven nuestros queridos amigos psíquicos y adoradores de la bomba. En realidad no aparecen hasta la segunda mitad más o menos de la película, cuando César se decide a explorar los restos de la antigua ciudad humana, en busca de alguna pista sobre sus padres, y sin saberlo llama la atención de los últimos supervivientes, que viven hacinados bajo tierra. Claro que, como hemos dicho, aquí tenemos un recorte presupuestario. Ahora los mutantes son poco más que un puñado de feos gruñones que se la tienen jurada a los simios, y a la mínima que descubren que ellos están ahí fuera, disfrutando del mundo que ellos ya no tienen, se lanzan en sus todoterrenos blindados a guerrear contra los macacos. Se supone que aquí se iba a explicar cómo se originó este culto macabro de la segunda película, pero ni rastro de la bomba ni de nada parecido a un culto. Nuevamente, money, money, money.

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    Y luego tenemos la sociedad de los simios, donde empiezan a hacer sus pinitos como cultura, y a redactar sus primeras leyes. La más elemental: “Simio no matará a simio”. Podrían ser momentos interesantes si no fuera porque están narrados con mucha torpeza. Y en medio tenemos una subtrama con un gorila llamado Aldo que quiere ser César en lugar de César y empieza a conspirar contra él, hasta que el hijo del jefe se entera. Aldo lo persigue y termina por tirarlo desde un árbol, y el pobre monito la palma. La muerte del nene termina por enrabietar a César y a lanzarse de cabeza contra los mutantes al creerlos culpables. Pasan muchas cosas que no recuerdo bien, muchos combates que no pasan de ser meras escaramuzas (otra vez money, money, money) echan a patadas a los mutantes, César descubre que Aldo es el verdadero culpable de la muerte del nene, se encaran, Aldo cae despeñado por un barranco... Muchas cosas. Ninguna muy bien contada.

    Y por fin, la peli acaba... ¿Con un final feliz? Sí, señores, hasta en eso la Fox quiere desligar esta entrega del resto de la saga. No más finales desoladores con un futuro para la humanidad más negro que el ojete de cualquiera de los macacos protagonistas. Aquí tenemos a un vejete orangután que narra toda la historia a un grupo de críos humanos y simios, sentados juntos, viviendo al fin en paz y armonía, mientras la cámara enfoca en último lugar a una estatua de César que llora. Sí, llora. ¿De alegría, de pena, de frustración? Vaya usted a saber.

    Como película no está mal. Normalita, entretenida, poco más. Como episodio final de la saga es un maldito TRUÑO. En serio. Contradice de tal modo el final lógico que debería haber tenido, todo en aras del maldito e innecesario final feliz, que da verdadera pena. Por eso para mí el verdadero final de la saga clásica de los simios es La Rebelión de los Simios (la que realmente debiera haber sido La Conquista del Planeta de los Simios, y no esta cosa). Habrá a quien le guste, no digo que no. A mí, desde luego, ni pizca.

    -Lo mejor: La verdad... Ni idea. No se me ocurre qué puedo rescatar de aquí.
    -Lo peor: Todo lo demás.



    EL PLANETA DE LOS SIMIOS, DE TIM BURTON
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    ¡Oh, Dios mío! ¡Va a hablar de ESA película! ¡El peor remake de la historia del cine! ¡Malditoooos! ¡Habéis arruinado un clásico! ¡Malditooos! ¡Os maldigo a todos en el Infierno!

    Seguro que es lo que todos estaréis pensando ahora, ¿a que sí? :P Yo ya advertí que iba a hacer análisis de TODA la filmografía de los simios hasta la fecha. Y ésta también entra en el saco, mal que os pese XD.

    Bueeeno, por dónde podemos empezar... A ver, obviamente El Planeta de los Simios es un clásico, una de las cintas mejor valoradas de la historia del cine. Y ha dado para mucho material, desde cuatro secuelas hasta una serie de actores reales, otra de animación y su propia línea de cómics. La idea de hacer un remake, de volver a contar la historia y resucitar a la gallina de los huevos de oro ha sido una constante en Hollywood, y los monicacos no se iban a librar. Sorprendentemente eligieron como director a Tim Burton, archiconocido por sus obras mayormente enfocadas en el mundo de lo gótico, de la reivindicación de la serie B y de las ambientaciones herederas del cine clásico de terror de Universal y la Hammer. No es precisamente el primer tipo en el que uno pensaría para hacer una película sobre monos dominantes. Y antes de nada, quisiera aclarar que el inevitable desastre que se avecinó sobre la película no es culpa de Burton, o al menos no lo es 100%. Como todo cineasta que hace películas por encargo, sufrió el constante acoso de los estudios, que no dejaban de meter la mano y de alterar cosas a última hora. Realmente Burton tuvo muy poco control creativo sobre el producto, y eso se nota, dando como resultado una película muy dispar, llena de altibajos y que no dejó contentos ni a crítica ni a público. Quizás uno de los motivos sea que dejaron de lado toda posible alegoría y se enfocaron en hacer una sencilla película de aventuras, sin más objetivo que el de entretener. Sin duda eso no sentó nada bien a los fans incondicionales del clásico.

    Y dicho esto, y antes de comenzar con el comentario en sí, debo hacer otra confesión: debo de ser una gota en un océano, pero... a mí me ha gustado.

    ¡Buuuuu, hereje, cómo puedes decir eso! ¡Mereces arder en la piraaaa!

    Eh, eh, eh, un poco de calma, señores. Para empezar, soy el primero en reconocer que ni es una buena película ni es un buen remake. Pero eso no quita que, desde mi humilde punto de vista, sea lo bastante entretenida y disfrutable como para mantenerme enganchado de principio a fin... Bueno, hasta esos horrendos cinco minutos finales. Ya llegaremos a eso. Y además tiene virtudes y cosas que me gustaría alabar, aunque por desgracia no sean lo bastante prominentes como para rescatar la película.

    De acuerdo, dicho pues, comencemos. Aparentemente la historia se ambienta directamente en el futuro, en el año 2000 qué se yo. Estamos en una estación espacial, donde utilizan simios para experimentos y pruebas demasiado peligrosas para los seres humanos (¿alguien dijo ética?). Ya nos encontramos con el primer problema de la película: Mark Wahlberg. Este tipo ha hecho toda una carrera como héroe de acción y poco a poco ha logrado pulir un poco su interpretación, pero aquí lo vemos en sus orígenes. Y se nota a la legua que estaba más verde que la cara de Jim Carrey en La Máscara. No sé si quisieron buscar a propósito esa carencia de empatía del protagonista de la película original, pero aquí Walhberg lo consigue por méritos propios: su capitán Leo Davidson es más soso que una menestra de cordero sin cordero. El caso es que uno de sus monos se pierde en una tormenta espacial, y como nuestro héroe es más chulo que un ocho, como corresponde a todo héroe neutro americano, se pasa las órdenes del alto mando por el forro de las gónadas y va tras su monito. La tormenta se lo traga y acaba aterrizando en un planeta desconocido. Y no pasan ni dos minutos antes de acabar en medio de una persecución de humanos a manos de... ¡Chan chan chan! ¡Simios! ¡Oh, qué sorpresa!

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    Vale, empezamos con la ristra de curiosidades. Para empezar, la película recupera la idea original de la novela de Pierre Boulle, y aquí no estamos en la Tierra, sino en otro planeta totalmente diferente. En segundo lugar, nos encontramos con que aquí los humanos son inteligentes y saben hablar, a pesar de lo cual son capturados y tratados como esclavos. Ha habido mucha controversia con respecto a este dato: ¿cómo es posible que los simios se hayan hecho los amos del planeta si su especie rival compite con ellos a nivel de inteligencia? Ciertamente no tiene mucho sentido, pero citando a Neyebur, quien me hizo un comentario muy acertado al respecto, los esclavos negros también sabían hablar, y sin embargo terminaron por aceptar por pura sumisión el dominio de los blancos. Pero tampoco nos comamos el tarro, como dije es obvio que la película no tiene interés en ahondar en nada, sino ofrecernos un puro espectáculo.

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    Leo y sus nuevos compis humanos son llevados a la ciudad de los simios, que mezcla un poco de la arquitectura indonesia con un poco de referencias y chistes un tanto anacrónicos (como una panda de “moteros” adolescentes), y conocemos a los principales personajes simios. En primer lugar tenemos a Ari (Helena Bonham Carter), la hija del gobernador, que a diferencia de sus congéneres es la única que ve valía y futuro en los humanos, y por supuesto es vista como una loca por los suyos (tal vez el único detalle verdaderamente burtoniano de la cinta, la eterna reivindicación del outsider, el descastado). Por otro lado tenemos a Limbo (Paul Giamatti), un pintoresco orangután que vive de la trata de esclavos, al sanguinario y siniestro general Thade (Tim Roth), que nada le gustaría más que exterminar hasta el último de los humanos, y a su leal capitán, el gorila Attar (Michael Clarke Duncan), que es ante todo un buen soldado. Y del lado de los humanos tenemos a... una rubita de cuerpo 10 que pretende ser el ligue de Wahlberg (aunque su rollito con la mona Ari funciona mucho mejor) y su papi, Kris “Dientes-Perfectos” Kristofferson, que no llega ni a la mitad de la cinta cuando se deja matar por Attar para darles tiempo a los suyos para fugarse.

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    Todo lo que sigue son muchas correrías, mucha charla entre Ari y Leo y la búsqueda de un lugar llamado Calima, que los simios tienen como el origen de su mundo tal y como lo conocen. Calima también es mencionada en una interesante escena en la que Thade habla con su padre moribundo en la cama, interpretado por... ¡Charlton Heston! Sí, la última vez que se dignó a aparecer en una peli de monos, esta vez como simio, y volviendo a interpretar su “¡Malditos todos en el Infierno!” como simpático guiño. Y hablando de guiños, se me olvidó mencionar que también se repite la frase “¡Aparta tus sucias manos de mí, mono asqueroso!”, pero en boca de Attar, y dirigida a Leo, cambiándola por “humano asqueroso”. Al menos como guiño queda simpático.

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    Finalmente llegan a Calima, que resulta ser las sílabas de un letrero medio tapado por el polvo: [b]“Caution: Live Animals”[/b]. ¿Y qué es “Calima”? Pues la base espacial de la que venía Leo, que parece ser que fue absorbida también por la tormenta espacial y aterrizó en ese planeta... miles de años atrás. Los simios que llevaban con ellos se rebelaron contra los humanos, y sin saber muy bien por qué, evolucionaron, dando como resultado el panorama que tenemos en la película. Pero Leo “Sosoman” Davidson no tiene mucho tiempo para lamentarse por su puñetera mala suerte, ya que el hijoputa de Thade ha declarado la ley marcial y marcha con un ejército de monos rabiosos dispuesto a acabar de una vez con la peste humana. Y cuando todos los humanos de la región se concentran en torno a los restos de la estación, llega el turno de Leo de comportarse como un verdadero héroe de una vez. Y lo hace... mandándolos a todos a casita primero, y marcándose un discursito improvisado de menos de un minuto después al más puro estilo de entrenador chusquero que les da un par de palmaditas a los jugadores de su equipo de alevines que están a punto de encararse contra toda la primera división. Sí, señor, éso es un líder y ríete tú de César.

    Los micos llegan y tenemos lo que podríamos llamar un ensayo de la Batalla del Abismo de Helm de Las Dos Torres, que queda bruscamente interrumpido con la llegada de una cápsula espacial, pilotada por... ¿Adivináis quién? ¡Bingo! ¡El monito perdido, que como buen deus ex machina llega para salvar la situación! Los simios lo toman por su ancestro mayor, el que fundó la raza tal y como ellos la conocen, y detienen las hostilidades. Salvo Thade, claro, que como buen malo sanguinario no quiere rendirse sin una pelea final. Leo termina por dejarlo sellado en una de las estancias de la nave (que sí, después de miles de años todavía le dura la batería, será que funciona con Duracell), los simios deciden reconciliarse con los humanos y vivir en paz y armonía, Leo se pega un morreíto con la mona y la humana, y decide regresar a la Tierra. Y vivieron felices y comieron perdices. ¿Verdad?

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    ¡ERROR!

    La película decide seguir la tónica de sus antecesoras y marcarse un final impactante, tal vez emulando el icónico impacto de la Estatua de la Libertad varada en la playa. ¿Y lo consigue? Bueno, lo cierto es que sí... Si a impacto lo llamas revolverte en el suelo de la risa, escupir las palomitas al suelo mientras gritas un sonoro “WTF” o cualquier reacción que se te ocurra. La capsulita de marras regresa a la Tierra, justamente a nuestra época (un momento, ¿no se supone que estábamos en el 2000 qué te importa? Pues sí que ha avanzado poco la tecnología), y Leo aterriza ante las puertas del Capitolio de Washington, desde donde le contempla la eterna estatua de Abraham Lincoln... Un momento, un momento. ¿Desde cuándo Abe tiene cara de mono? ¿Y desde cuándo se llama “general Thade”? ¿Lo quéeee? Y dos segundos después Leo es rodeado por un cordón policial de... ¿Simios? ¿Simios con pistolas? ¿Y con ropa moderna? ¿¡QUÉ COÑO!?

    Vale, antes de que comience la avalancha de tomatazos, insultos y demases, quisiera decir que circulan algunas teorías por Internet que afirman que en realidad hay una interpretación para este final. Que se supone que en realidad Leo había estado en la Tierra todo este tiempo, pero no en su futuro sino en su pasado, y que inconscientemente había alterado la historia, provocando que fuesen los simios quienes controlasen el planeta. ¿Pero cómo si los simios y los humanos vivían en paz y armonía? Bueno, a Thade no lo mataron, y es presumible que encontrase la forma de escapar, volver a montar una revolución, y ya se sabe que la historia la escriben los vencedores. Primer punto que contradice esta teoría: cuando Leo abandona el planeta nos encontramos como tres o cuatro lunas orbitando. ¿Por qué eso no figura en nuestros libros de historia, digo yo? :P Otra teoría afirma que los simios descubrieron el viaje espacial y llegaron a la Tierra, y cómo no, la dominaron.

    ¿Mi opinión? Pamplinas, ese final está mal escrito y punto. No tiene ningún puñetero sentido. No es que el resto de la película lo tenga, pero al menos hace un buen trabajo con la suspensión de la credibilidad, que por desgracia destroza y mastica escupido en los últimos cinco minutos de peli.

    Pero bueno, Kamul, ¿qué es lo que piensas rescatar de una peli que, por lo que has descrito, es un auténtico despropósito? Pues, para empezar, el maquillaje y el vestuario de los simios, que no me negaréis está muy bien hecho y hace que los actores realmente parezcan simios, algo que termina por fallar en las pelis clásicas. La única excepción es el de las monas hembras, que no parecen monas, más bien clones fallidos de Michael Jackson. Un detalle muy curioso es que los yelmos de los simios soldados son muy parecidos en forma a las cápsulas espaciales de la estación. ¿Coincidencia? No lo creo. ;P

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    En segundo lugar, y como suele pasar en este tipo de cintas, los secundarios son los que acaban ofreciéndonos los mejores momentos. En este caso creo que la balanza se inclina a favor de los simios. Ari es un personaje bastante simpático y carismático, Thade destila maldad y aura siniestra como villano, Limbo llega a caer majo con su cinismo y actitud de típico mercader sin escrúpulos, y Atta es un soldado muy digno. Por desgracia la sobreactuación en ciertos momentos empaña un poco sus interpretaciones, pero quiero achacarlo a exigencias del guión más que a un problema con los actores, ya que la película claramente quiere caracterizar mejor su lado más simiesco. Como ya he dicho antes, creo también que la película es al menos consciente de que su principal cometido es entretener, y mantiene un buen ritmo, sin dejar que decaiga. Y por último, la partitura de Danny Elfman es simplemente excelente, con una música tribal y plagada de percusión que mezcla oportunas notas electrónicas que se deja oír muy bien, tanto dentro como fuera de la película.

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    Conclusión: una película mediocre, pero lo bastante entretenida como para disfrutarla en su justa medida. Como decía Loulogio sobre la eyaculación precoz, no es buena, pero tampoco es mala. Por supuesto, eso si obviamos los espantosos cinco minutos finales. No me extraña que Burton se pillara una depresión nada más verlos XD.

    -Lo mejor: el maquillaje de los simios (quitando el de las monas) está muy conseguido, la ambientación y la escenografía están bastante curradas, y la banda sonora de Danny Elfman lo parte.
    -Lo peor: el argumento está plagado de agujeros, el protagonista tiene el carisma de una berenjena, el final es un truñaco... ¿Sigo? XD



    EL ORIGEN DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
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    Y por fin llegamos a lo que nos interesa: el reinicio contemporáneo de la saga :D.

    Como habréis podido imaginar, el batacazo que supuso el fallido remake de Tim Burton convenció a los estudios de que era mejor dejar a los monitos en la cámara de criogenia, y que con suerte nadie se volvería a acordar de ellos. Pasó el tiempo, y como suele pasar en Hollywood, se vuelve a plantear la idea de volver a contar la misma historia. Pero esta vez, desde mi humilde opinión, se ha hecho bien: en esta ocasión se parte desde el principio, dejando atrás toda la saga original y creando una nueva línea argumental de cero. Para mí esta nueva franquicia tiene dos grandes méritos: primero, parte de una trama muy bien elaborada y con mucho más sentido que la locura del bucle temporal; segunda, no olvida por ello sus orígenes y sus guiones toman muchos elementos y guiños de la saga clásica, en algunos casos mucho mejor escritos que en el original.

    Reconozco que llevo cierto tiempo evitando El Origen del Planeta de los Simios por no estar muy convencido de la propuesta, pero me llevé una grata sorpresa con esta película. Empieza bastante flojita y normalita, con típicos elementos dramáticos que vemos una y mil veces en casi todos los films norteamericanos, pero nada más centrarse la acción en los simios la película repunta, y de qué manera. Quizás el primer elemento que nos puede resultar más chocante es el hecho de que todos los simios de la película son CGIs, pero pronto nos adaptamos, tanto por la excelencia visual con que están hechos como la expresividad que llegan a transmitir (todos son actores digitalizados). Además, seamos francos, es imposible que un simio de verdad pueda hacer todo lo que hacen los de esta película. Y si pudiera, sería un buen momento para preocuparnos mucho.

    Una cosa que me encanta de esta película es la cantidad tan profusa de guiños al clásico con Charlton Heston, todos muy bien encajados en la historia. De hecho, conforme la voy comentando, voy a permitirme irlos repasando, a riesgo de que se me escape alguno.

    La historia comienza con un grupo de simios en algún lugar de las selvas africanas que son capturados y llevados a la civilización, donde acaban en la sede de la farmacéutica Gen Sys, en San Francisco. Allí el doctor Will Rodman está experimentando un virus mutado cuyo objetivo es acelerar la regeneración de las neuronas, y convertirse así en una cura contra el alzheimer. Su primera prueba con una chimpancé hembra es un éxito, siendo el único efecto secundario la aclaración del iris de sus ojos, por lo que la llaman Ojos Claros (Guiño Nº1: Ojos Claros fue el nombre que Zira le dio a Taylor, por ser el único humano rubio y con ojos azules). Pero justo el día en que va a mostrarle a la junta los resultados del experimento, Ojos Claros se vuelve loca y organiza una loca escapada antes de ser abatida a tiros por un segurata. El director, Steven Jacobs (Guiño Nº2: tal vez sea sólo casualidad, pero el apellido de este personaje coincide con el de Arthur P. Jacobs, el productor de toda la saga clásica de los simios), lo achaca a un fallo en la fórmula y ordena sacrificar a todos los animales y empezar de cero. Entonces Rodman descubre que Ojos Claros había dado a luz, y tan sólo estaba protegiendo a su bebé. Le entra el cargo de conciencia y decide quedarse al pequeño, para gran entusiasmo de su padre, que causalmente padece alzheimer. El bueno del padre, en homenaje a su obra favorita de Shakespeare, lo llama César. ¡Sí, señores, es el mismo César hijo de Cornelius y Zira que organiza la revolución de los simios! Pero aquí vuelven a contar su historia, y a mi parecer con mucha mejor calidad, tanto para el argumento como para el personaje.

    Pronto descubrimos que, al haber estado en el vientre de su madre cuando a ella le inocularon el virus, el monito ha heredado esta mejora genética, y al no tener células dañadas que reponer, su inteligencia se ha elevado a límites sobrecogedores. Al llegar a la edad adulta es capaz de resolver rompecabezas complejos, hablar en lenguaje de signos y entender lo que se le dice. Y aquí comienzan los dilemas morales. Tras ver que su padre adoptivo lo pasea con correa, como a los perros, empieza a preguntarse si para el humano él es realmente un igual o sólo una mascota. Y desde ya tengo que decirlo: el grán mérito de César en esta película lo tiene su intérprete, Andy Serkis, quien ya nos emocionara con su papel de Gollum, y aquí lo borda como un personaje mucho más heroico, que experimenta a lo largo de la cinta una gran evolución desde un pequeño e inocente simio a un revolucionario con todas las de la ley.

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    Las cosas van bien para la familia, Rodman prueba el suero con su padre y tiene un éxito inmediato, y todo pinta ser como la típica peliculita americana de familia, con el monito por ahí, al estilo La Tribu de los Brady. Pero entonces el cuerpo del anciano desarrolla defensas contra el virus y el alzheimer vuelve con más violencia, y el pobre hombre destroza sin pretenderlo el coche de su vecino, que se pone violento con él. César, que en ese momento está resolviendo un puzzle tridimensional de la Estatua de la Libertad (Guiño Nº3: ¿de verdad hace falta explicarlo? XD) no duda en lanzarse a defender a su amo y arranca un dedo al vecino. A partir de ese instante se le etiqueta como animal peligroso y Rodman no tiene más remedio que internalo en una reserva.

    El pobre César lo pasa fatal en sus primeros días. Se ve separado de su familia, en manos de un adiestrador cruel interpretado por Draco Malfoy (el actor realmente se llama Tom Felton, pero aquí hace exactamente el mismo papel de capullo integral de Malfoy, así que lo llamaré tal cual XD) que desprecia y maltrata a los simios (Guiño Nº 4: en un momento dado aporrea las jaulas y les grita: “¡Esto parece un manicomio!”, otra cita de Heston cuando es arrastrado nuevamente a las jaulas para humanos). Entre los de su especie no le va mejor, y pronto es acosado por Rocket, el macho alfa que se ha hecho el amo del lugar. Poco a poco empieza a aclimatarse y encuentra un inesperado aliado en un orangután de circo llamado Maurice (Guiño Nº 5: Maurice Evans era el actor que interpretaba al doctor Zaius), que conoce el lenguaje de signos y es sorprendentemente inteligente para un simio común.

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    Fuera de la reserva pasan otras cosas: una misión enviada a Marte se pierde misteriosamente en el espacio (Guiño Nº 6: ¿La misión del coronel Taylor?), y en Gen Sys Rodman se decide a crear una cepa más agresiva del virus, que eluda mejor el sistema inmunológico humano, y hacen las primeras pruebas con un chimpancé tuerto y plagado de cicatrices llamado Koba. El virus es muy efectivo y pronto Koba es capaz hasta de identificar a Jacobs por su nombre, pero uno de los ayudantes del laboratorio queda infectado por accidente. Trata de avisar a Rodman desesperado, pero éste siempre está ausente, y termina por infectar también al vecino liante. Pocos días después, el ayudante fallece víctima de la infección.

    Entretanto César consigue alcanzar estatus en la reserva. Se gana la confianza de los simios, incluso la de Rocket, que termina por cederle el liderazgo. Cuando Rodman regresa a por él, César se niega. Se ha dado cuenta de que no puede abandonar a sus hermanos de especie. “Simios unidos fuertes”. Termina por escaparse y roba unas muestras del nuevo virus, y las inocula a sus compañeros. Al día siguiente éstos han adquirido el intelecto y la capacidad de entendimiento de César. Y a partir de aquí es cuando la película remonta.

    César desafía a Malfoy una última vez, para demostrarle que ya no tiene poder sobre ellos. Le humilla ante todos los simios (Guiño Nº 7: Malfoy le escupe la cita de “¡Aparta tus sucias manos de mí, mono asqueroso!)... Y el espectador se queda mudo. César acaba de gritar “¡NO!”.

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    Vale, pequeño apunte aislado: para quienes conozcan tvtropes sabrán que “el gran ¡NO!” es un recurso más que mascado y utilizado en la historia del cine. Se supone que es un cúmulo de tensión dramática, un grito que canaliza todo el dolor, frustración o indignación del personaje. Y todos sabemos lo fácilmente que ese “¡NO!”, mal utilizado, acaba convirtiendo una escena trágica en algo inintencionalmente cómico o ridículo. Al gran “¡NO!” de Darth Vader al final de La Venganza de los Sith me remito.

    Y sin embargo este “¡NO!” es, para mí, todo lo contrario. Es EL MOMENTO de la película, el mejor “¡NO!” que me haya regalado jamás una película en mucho tiempo. Este “¡NO!” representa mucho más que un simio que habla por primera vez: es el inicio de una revolución. Los simios NO volverán a ser esclavos del hombre, NO volverán a ser humillados, NO tolerarán más abusos. ¿Recordáis cuando os dije que Cornelius narró cómo todo comenzó cuando un simio se alzó y dijo: “No”? Nos acaban de regalar ese momento, y de qué forma, señores. Sólo por este “¡NO!” me levanto y aplaudo.

    Encorajinados por la primera palabra de César, los simios terminan por rebelarse, y tras darle al asqueroso de Malfoy su merecido se marchan en tropel, guiados por César, quien primero hace un par de paradas en Gen Sys y el zoológico para liberar al resto de sus hermanos de especie. El clímax de la película es una espectacular huida hacia el puente del Golden Gate, donde al otro lado se encuentran los bosques de secuoyas. Tras sobrevivir a un par de cargas policiales, Jacobs trata de acabar con César desde un helicóptero del ejército, pero logran derribarlo, aunque uno de los gorilas aliados del chimpancé cae en el proceso. En un momento puramente Scar, Koba mira fijamente al responsable de sus últimas torturas y con un leve empujón lo tira al vacío (sólo le faltó decir: “Larga vida al rey”).

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    Rodman apenas tiene tiempo de alcanzar a los simios en el bosque y tratar de convencer a César de que vuelva con él a casa. En un momento muy emotivo le dice: “César ya en casa”. Rodman regresa con los suyos, mientras que César empieza a construir su hogar con los simios, quienes a partir de ahora han de vivir en paz. Y aquí termina la película... hasta que presenciamos una escena entre créditos, donde el vecino peleón, que es piloto de aviones, va a trabajar... y, sin pretenderlo, expande la infección. Así es, en este reboot el responsable de todo es un virus, letal para los humanos pero muy beneficioso para los simios. Algo que, desde mi punto de vista, tiene mucho más sentido que limitarse a un puñado de monos que se vuelven listos de repente.

    Como una anotación final, habréis observado que la película es, en el fondo, un remake de La Rebelión de los Simios, pero contada con mejor sentido. Aquí César no termina por convertirse en un sanguinario, él sólo quiere la libertad para los suyos, y recurre a la lucha sólo como último recurso. Es un revolucionario, pero no uno que quiera imponerse por la fuerza, sino reclamar lo que les corresponde por derecho. También es cierto que aquí no tenemos el régimen pseudo-orweliano de la película original. El final es también menos impactante, pero a fin de cuentas esta película pretende ser sólo un prólogo, una pequeña avanzadilla de lo que vendrá después. Ya se ha confirmado una trilogía, y podéis disfrutar de la segunda parte en el cine, la cual voy a comentar en breve.

    En definitiva, me ha parecido un muy buen rescate de la franquicia, con un gran sentido de la narrativa, excelentes efectos especiales y muy buenas interpretaciones. Ya están tardando en darle un Óscar a Andy Serkis.

    -Lo mejor: La historia tiene más sentido que la paranoia del bucle temporal. Los guiños están muy bien insertados y no estorban al desarrollo de la trama. Andy Serkis como César es formidable. Y ese gran “¡NO!”, por Dios. Ese “¡NO!”.
    -Lo peor: el comienzo es más bien flojito y tarda un poco en arrancar. Al principio los simios digitales se ven raros, pero el ojo se acaba acostumbrando.



    EL AMANECER DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
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    Y llegamos al fin a la última. Y antes de comentar, lo siento mucho, pero no puedo evitarlo. Tengo que decirlo.

    Esta película. Es. Una. JOYA.

    Vale, ya he soltado el comentario subjetivo pasional de turno XD. Ahora la opinión fundamentada.

    Tengo la sensación de que he hecho todo este recorrido cinematográfico sólo por esta película, y si es así, la experiencia no podría haber valido más la pena. Pocas películas he visto recientemente con semejante mezcla justa de espectáculo y vínculo emocional con el espectador. Es una película muy poderosa a todos los niveles.

    De hecho, antes de empezar a hablar del argumento (y sigo avisando a los poco avispados de que este comentario no se va a cortar un pelo con los spoilers) quisiera hablar de las virtudes técnicas que para mí tiene el [b]Amanecer del Planeta de los Simios.[/b] La primera, y que salta más a la vista, son los propios simios. Si los efectos visuales eran buenos en la primera película, aquí dan un salto más allá, ofreciéndonos unos simios digitales soberbiamente realistas, y con una gama de expresiones y una capacidad para transmitir emoción que pocas veces he visto en una criatura virtual. De nuevo Andy Serkis es el puto amo en este apartado, pero el resto de los personajes simios no se quedan cortos. Os juro que los malditos monicacos me han hecho saltar las lágrimas más de una vez, sobre todo en primeros planos, de tan conmovedoras que resultan sus caras.

    La segunda virtud, a mi parecer, aunque parezca una tontería, es la cámara. En serio. En una era en la que estamos demasiado acostumbrados a que los cámaras se vuelvan locos en las escenas de acción y empiecen a hacer vericuetos o retruécanos raros para enseñarnos lo bien hechas y molonas que son sus criaturas o coreografías, se agradece MUCHO que la cámara se limite a seguir la acción sin más y a situar al espectador en todo momento. Los efectos especiales y la cámara están perfectamente integradas y al servicio de la historia. Y parecerá una tontería, pero eso ayuda muchísimo a la inmersión. Eso es algo que hizo perfectamente El Señor de los Anillos y que El Hobbit parece haber olvidado. Además, la cámara también tiene el detalle de tratar a los simios como actores y no como CGIs que destacar, y en ese sentido hace un trabajo que, en mi opinión, supera de lejos al de Avatar de James Cameron.

    La tercera virtud es el tono de la película. Después del intenso prólogo que nos narra el origen y auge de César y sus camaradas simios, pasamos a un film pre-bélico con un clima gris, en el que no hay buenos ni malos, sólo bandos enfrentados por las circunstancias. El trailer en ese sentido es muy engañoso: parece que vamos a asistir a la típica historia de “Oooh, los pobrecitos no-humanos sólo quieren vivir en paz, y los bastardos humanos quieren matarlos a todos porque no desean compartir”, pero lo cierto es que, para empezar, el personaje de Gary Oldman es bastante menos capullo de lo que el trailer sugiere. El tipo no teme ensuciarse las manos, sí, pero todo lo que hace es por la supervivencia de la colonia y de su especie. Y de hecho podemos decir que en todo momento actúa en defensa propia.

    Pero vamos a hablar después de él. Pasemos ahora a lo que nos interesa: la película.

    Tras un breve prólogo en el que se nos recuerda la expansión de la gripe de los simios (el dichoso virus anti-alzheimer, la que ha liado XD), transcurren los primeros diez minutos sin ver a un solo humano. César y su comunidad han evolucionado mucho: ya saben fabricar herramientas y cazan en equipo, tal y como lo hacían nuestros antepasados en el Paleolítico. Según parece, en un borrador inicial del guión ya pretendían poner a los simios con super-inteligencia y manejo de tecnología avanzada, pero durante la producción se retractaron y volvieron a tomar un enfoque más gradual, una decisión muy acertada para mí. Me gusta más ver cómo empiezan a evolucionar a partir de aquí. Los simios se comunican con el lenguaje de señas, aunque ya saben manejar algunas palabras habladas. Conforme progresa la película, empiezan a dejar los signos y a centrarse en hablar.

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    En este prólogo conocemos a algunos personajes nuevos, como Ojos Azules, el hijo de César, y su pareja Cornelia (ya salió en la anterior película, pero apenas destaca), y Ash, el hijo de Rocket, el chimpancé alfa que maltratara a César en la reserva y que ahora se ha convertido en su mano derecha. También vemos un par de caras conocidas, como Maurice el orangután, que ahora enseña a las jóvenes generaciones la ley de los simios: “Simio no matará a simio”. Y Koba, el chimpancé tuerto. Oooh, Koba... Va a dar mucha coba, valga la redundancia, y perdonad el chiste XD. César ha madurado mucho como personaje, y le vemos totalmente metido en el rol de líder y protector de la familia. El prólogo finaliza con Maurice y César preguntándose qué ha sido de los humanos tras varios inviernos sin verles el pelo.

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    El primer contacto es bastante accidentado. Ash y Ojos Azules salen a cazar juntos cuando se topan con un grupo de humanos con las mismas intenciones. Las cosas se tuercen cuando el que va delante dispara a Ash, pero César se niega a derramar sangre y expulsa a los humanos. Los simios se inquietan, y empiezan a surgir voces belicosas, principalmente Koba, que consideran que el exterminio es la única solución para vivir en paz. La idea de la guerra horroriza a César, pues sabe que su pueblo también sufrirá las consecuencias. Y con esa idea en mente, parte hacia el campamento de los humanos.

    Tengo que decir que la colonia humana impacta. Con casi tres cuartas partes de la ciudad extinguida por la plaga, San Francisco ha quedado desierta y la jungla se ha apoderado de sus calles. Un pequeño reducto sobrevive en la antigua estación de metro, administrados por Dreyfus, el supervisor que encarna Gary Oldman. La situación es desoladora: se han quedado sin energía, apenas pueden sobrevivir con lo poco que tienen, y el pesimismo se abate sobre ellos, pues muchos han perdido amigos y familiares por culpa del virus. Los pocos que quedan aún vivos han logrado inmunizarse tras cuatro años de exposición, pero eso no quita que aún les quede sobrevivir a las inclemencias del tiempo. El grupo que regresa del bosque iba en busca de la presa, que si logran restablecer devolverá la energía a la colonia, y les dará una oportunidad de conectar la radio y comunicarse con otros posibles supervivientes más allá de la ciudad. ¿Cuál es el problema? Que los simios están en medio.

    César se presenta ante los humanos con una poderosa comitiva, dejando claro su poder y su número, y marcando así sus intenciones. Deja claro que no desea la guerra, pero recurrirá a ella si es necesario, y que humanos y simios permanecerán en sus terrritorios, sin estorbarse entre sí. Quebrar la tregua significará retomar las hostilidades. La desesperación cunde entre los humanos, pero Malcolm el expedicionario habla con el supervisor y le convence de partir solo para hablar con el líder simio y tratar de hacerle entrar en razón. Aunque por su parte estaría dispuesto a acabar con los monos a tiros, Dreyfus le concede tres días. Malcolm parte con su actual mujer, Ellie, su hijo Alexander y otros dos miembros dispuestos a ayudar.

    El reencuentro entre los humanos y los simios vuelve a estar reñido por la tensión, pero finalmente el expedicionario logra convencer a César de la importancia que tiene para ellos la presa, y el chimpancé accede a darles tiempo para trabajar en ella a cambio de que les entreguen todas las armas. Por supuesto, no todos en el poblado simio están de acuerdo. Ojos Azules recela de los humanos, y Koba directamente habla desde el rencor y el odio que sembraron las muchas cicatrices dejadas por los experimentos que hicieron con él. Pero César, que tampoco confía en los humanos, quiere evitar una guerra a toda costa.

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    La convivencia entre los dos bandos es difícil. Por un momento parecen acercarse, pero el miembro más conflictivo del grupo revela por accidente una escopeta que llevaba escondida, lo que enfurece a César y les exige abandonar su territorio. La familia no se da por vencida y, al descubrir que la compañera del simio está enferma, Ellie se ofrece a sanarla. Poco a poco empiezan a estrechar lazos y a ganarse la simpatía de los simios, y César reconoce la bondad que hay en estos humanos. Malcolm logra reestablecer la energía y todos en la colonia celebran el retorno de la electricidad. Incluso Dreyfus nos regala un instante de hermosa humanidad al contemplar las fotos de los que presumiblemente fueron sus hijos perdidos durante la epidemia y rompe a llorar de la emoción.

    Por supuesto, no todo son flores. Koba está empecinado en que los humanos traman algo y les espía, descubriendo su arsenal. Trata de advertir a César, pero sus palabras rezuman tanto odio que éste le ignora y le apalea por insinuar que ama a los humanos más que a los simios o a sus propios hijos. Cómo ignora que ésto supondrá el principio del fin de la paz que tanto desea mantener.

    Koba es un villano astuto y carismático, pero carcomido por el odio, y termina por decidir hacer las cosas a su manera. Tras robar varias armas del arsenal, en una noche en la que los simios y los humanos se sientan juntos para celebrar lo que se avecina como el comienzo de una hermosa amistad, Koba dispara a traición a César, deja el arma del delito donde todos puedan verla y prende fuego a los hogares. Culpa a los humanos y moviliza a todos los simios para lanzar un ataque en masa contra la colonia. Afortunadamente Maurice está de parte de Malcolm y su familia y los pone a buen recaudo.

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    Se desata una formidable y cruenta batalla entre los simios, comandados por Koba, y los humanos, dirigidos por Dreyfus. Por desgracia para los humanos los simios terminan por hacerse con la mitad de su arsenal y acaban superándoles, y toman el control de la colonia, capturando a todos los humanos y encerrándolos en jaulas, algo que parece prefigurar el negro futuro que nos espera en la original El Planeta de los Simios. Incluso Maurice, Rocket y los simios leales a César son también encerrados, algo que personalmente me recuerda mucho a la perversión del ideal animal por los cerdos en Rebelión en la Granja.

    Aunque para mi juicio no llega a la altura del “¡NO!” de César de El Origen, el que sin duda es aquí el punto culminante de la película es el momento en que Koba ordena a Ash que asesine a un humano para cobrarse su justa venganza, pero cuando el joven chimpancé se niega lo arrastra por las escaleras y lo arroja desde las alturas para dar una lección a los otros. “César ya no está. Koba ahora dirige simios”. Aunque aquí hablamos de un personaje bastante unidireccional y al que se le ve el plumero desde la primera toma, resulta sorprendente ver que en este conflicto son los simios los que tiran la primera piedra, y que en definitiva este chimpancé con ansias de venganza no se diferencia mucho de todos los locos sanguinarios que han provocado guerras y matanzas sólo por saciar su ego. En opinión de un amigo mío éste personaje fue lo que menos le gustó de la película, porque en estas historias siempre hay la necesidad de un tonto en cada bando para que el conflicto comience por el más tonto de los dos. Razón no le falta, pero ¿acaso no se han iniciado así todas o casi todas las guerras? ¿Acaso no están ahora masacrando a todo un pueblo a las puertas de Israel porque un solo majadero con poder decide que toda la nación debe compartir su odio intransigente hacia el vecino?

    La familia de Malcolm logra escapar por los pelos, y descubren que César sigue vivo de puro milagro. Corren a ponerlo a salvo, y ¿adivináis dónde encuentran refugio? En la antigua casa de Rodman, el humano que cuidó de él. Malcolm se juega el pellejo internándose en la colonia para buscar el equipo médico con el que podrán sanarlo, y allí se encuentra con Ojos Azules, quien en un principio siguió a Koba pero se encuentra terriblemente desencantado con el violento estado de sitio que ejerce el sanguinario nuevo líder. Tiene lugar un precioso reencuentro entre padre e hijo, donde el segundo le pide perdón al primero por no haberle escuchado, y César le replica: “No, yo tuve la culpa. Confié en Koba porque creía que simio mejor que hombre. Pero simio ha hecho esto”. La casa nos regala otro momento muy hermoso en el ático, donde César recupera una grabación de sí mismo de joven, con su padre adoptivo enseñándole el lenguaje de signos. “Era un buen hombre”, le dice a Malcolm. “Como tú”.

    César se recupera y decide que es hora de detener la locura de Koba. Mientras Ojos Azules ayuda a los leales a escapar, Malcolm se reúne con Dreyfus en los cimientos de la torre, el edificio principal de la colonia, donde los simios se han concentrado. Para su horror Malcolm descubre que han colocado cargas de C4 en los cimientos y piensan volarla con todos los simios dentro, y que además han logrado establecer contacto y el ejército está en camino. En la cima de la torre César se enfrenta a su rival, y le dirige unas muy crudas y acertadas palabras: “Koba no lucha por simios. Koba lucha por Koba”. Mientras los simios pelean, Dreyfus detona las cargas y medio edificio se colapsa, lo que inconscientemente deriva en la victoria de César. En un momento de pura justicia poética Koba acaba colgando de un precipicio, su suerte en manos de su enemigo, tal y como él estuvo con Jacobs en la película anterior. La tensión de este momento se puede resumir en estas dos líneas:

    -“Simio no mata a simio.”
    -“Koba no es simio”.


    Y al abismo. Juro que me faltó oír de fondo a Scar soltando aquello de: “Larga vida al rey”. Otra vez. XD

    El final de la película no es exactamente amargo, pero ciertamente no es feliz. César ha recuperado el control de los suyos y los humanos han sobrevivido, pero el ejército está en camino. “Habrá guerra”, dice, “porque los simios la han empezado”. Parece que el destino no desea que estas dos especies convivan pacíficamente. Pero César, tan fuerte y decidido como siempre, afrontará lo que tenga que venir. Con una muy majestuosa escena de entrega y adoración de los simios a su líder, y un primer plano a la penetrante mirada del gran simio, concluye la segunda entrega.

    ¿Qué decir de Amanecer del Planeta de los Simios que no haya dicho ya? Que es una muy buena película, que merece mi más encarecida recomendación (aunque quienes habéis leído estas líneas se supone que ya la habéis visto, espero XD). Todo funciona en ella: los tiempos están perfectamente repartidos, la acción es muy buena y centrada en todo momento, las interpretaciones de los simios son profundamente conmovedoras y la historia es capaz de reinventarse a sí misma manteniendo a la vez un gran respeto por el material del que parte. Y deseando estoy ya de ver la tercera y última parte. Creo que, junto con El Señor de los Anillos, ésta es la trilogía que más estoy disfrutando en cines.

    -Lo mejor: prácticamente todo: los tiempos, la cámara, los simios, la exquisita sensibilidad que destila la película... Toda una joya.
    -Lo peor: por decir algo, algunos momentitos que resienten un poco la credibilidad, como la escena en la que Koba se planta ante los humanos a caballo y con dos metralletas, una a cada mano. Pero como bien dijo Spielberg: “Si consigues mantener la suspensión de la credibilidad bien alta en los primeros diez minutos de la película, el espectador será capaz de perdonar cualquier detalle absurdo”.



    Y con esto concluye mi revisión de la saga El Planeta de los Simios. Espero que hayáis disfrutado leyéndola tanto como yo redactándola :) Sinceramente estoy deseando ver la última película una segunda vez, a ver cuándo puedo buscarme un hueco para ello.

    ¡Saludos a todos!
  • Kamul Reviews: Revisita al Planeta de los Simios, 1ª parte/

    Escrito por Kamul el 28/07/2014
    ¡Saludos a todos! :D

    Hace tiempo que no utilizaba el blog para una de mis revisiones personales. Y desde hace un par de días prometí a varios de vosotros que subiría una completita de una saga que ahora está en boca de todos gracias a su excelente reboot: El Planeta de los Simios.

    Hace dos semanas un amigo me propuso su plan de cumpleaños, ir al cine a ver Amanecer del Planeta de los Simios. Como no había visto la película anterior decidí ojearla, y me sorprendí gratamente. Para ir abriendo el apetito hasta el día del cine me propuse ver toda la saga clásica, tanto para compararla con la nueva como para ver la evolución natural de la historia desde sus orígenes hasta la fecha. La experiencia no puede haberme dejado más satisfecho.

    Así que, recién regresado de ver el Amanecer, que por cierto, me ha encantado, me animo a subir la revisión completa de [b]El Planeta de los Simios[/b]. Dado que me ha quedado más largo de lo esperado he decidido dividirla en dos posts. Os dejo hoy el primero, con las primeras cuatro películas de la saga, y mañana o tan pronto como me sea posible subiré el segundo. Ni que decir tiene que ésto es una revisión personal y subjetiva, y mi opinión es perfectamente incompatible con la de cualquier otro, así que os animo a comentar, debatir y refutar cuanto queráis, que para eso entiendo yo que son las revisiones. ;)

    Ah, aviso importante: asumo que todos los que leéis estas líneas habéis visto las películas, así que no voy a cortarme un pelo en hacer spoilers como catedrales. Avisados quedáis. Leed bajo vuestra propia responsabilidad XD.

    Dicho esto... ¡Ábrase el telón!


    EL PLANETA DE LOS SIMIOS
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    Siempre es mejor empezar por el principio, ¿no es verdad?

    Como muchos fans de la saga sabréis, el detonante fue el relato homónimo de Pierre Boulle, responsable entre otras obras de El Puente sobre el Río Kwai, en la que un astronauta aterriza en un planeta desconocido donde los simios han evolucionado hasta convertirse en la especie dominante, y los humanos, reducidos al nivel de la barbarie, son tratados como esclavos y mascotas. Hay varias diferencias importantes que merece la pena señalar con respecto a la película. La primera es el planeta, que en la novela original es ajeno a la Tierra (idea que tomaría el defenestrado remake de Tim Burton). La segunda es el nivel de tecnología que manejan los simios, que aquí es claramente avanzado, con una sociedad que alaba la ciencia y que incluso disponen de maquinarias y dispositivos futuristas, al menos tal y como se concebía el futuro a finales de los años 60.

    Arthur P. Jacobs fue el hombre tras el éxito de la saga. Tras conseguir los derechos de autor y convencer a los estudios de la Fox para dar luz verde al proyecto, empezaron los cambios sustanciales. El primero de ellos fue el nivel tecnológico, por razones puramente presupuestarias. Los simios tienen ahora un nivel de desarrollo cuasi-medieval, aunque aún mantienen científicos en su sociedad. El segundo fue el planeta, y cuenta la leyenda que la ocurrencia la tuvieron Jacobs y Blake Edwards (el director de La Pantera Rosa), mientras discutían en un restaurante sobre el posible final de la película, y al salir se encontraron un cartel de la Estatua de la Libertad. Inspiración súbita, podríamos decir XD. Así pues, el cambio de escenario fue por razones argumentales, y quiero pensar que, sin duda, fue para mejor, pues gracias a ello la película se elevó por encima del resto de producciones de ciencia ficción de su época y adquirió un poderoso valor alegórico. No olvidemos que la ciencia ficción era un género minoritario en Hollywood, relegado a la serie B, y que ésto es la era pre-Star Wars, donde aún no se concebía el concepto de saga cinematográfica como la entendemos hoy en día.

    Pero dejemos ya los preliminares y pasemos a comentar la película en sí.

    Creo que lo primero que me llama la atención de El Planeta de los Simios es su protagonista, el coronel George Taylor. Más allá del ocasional nivel de sobreactuación al que nos acostumbra Charlton Heston, Taylor es un caso claro de personaje objetivamente antipático. Es un descastado que reniega de la Tierra y de la sociedad humana, y de hecho confiesa que su única motivación para hacerse astronauta es distanciarse lo más posible de un mundo que ha llegado a despreciar. Cuando relata, al espectador y a sus compañeros astronautas, que han atravesado la llamada curva de Hasslein (una constante en la saga original) y por ello han dejado pasar 2000 años desde que abandonaron la Tierra, lo hace con una pasividad casi insultante, sin tener en cuenta la consternación que para sus camaradas de viaje puede suponer el hecho de despertar y saber que hace dos milenios que dejaste atrás a tus seres queridos... y para ti tan sólo han pasado unas pocas horas. Es un individuo con el que el espectador difícilmente se puede identificar.

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    Pero la película consigue que obviemos su arisco carácter y nos metamos en su pellejo. ¿Y cómo lo consigue? No dándonos tregua a nivel de acción. Ya en los primeros cinco minutos pasa de todo; se encuentran a la única chica de la tripulación momificada en su cámara de hipersueño por culpa de una grieta en el cristal (una escena que no se me olvida), casi se hunden en el lago donde aterriza la cápsula y empiezan las revelaciones sobre el salto temporal. A continuación echan a andar por un entorno desértico y plagado de extraños fenómenos atmosféricos, sin saber siquiera si podrán encontrar agua. Finalmente encuentran un pequeño vergel y entran en contacto con los pobladores humanos de este extraño planeta, que no parecen más listos que los animales de la Tierra. Y... ¡Chan chan! ¡Aparecen los simios! A ojos del espectador moderno esta escena no tiene mucho impacto, para qué negarlo, pero ni duda cabe que sí que debió de ser emocionante en su día, o para quienes tuvieron la suerte de verla desde pequeñuelos, a esa edad en la que la magia del cine nos atrapa con más facilidad.

    Y aquí es donde realmente empieza lo bueno. Objetivamente, y si uno la analiza con ojo crítico, la sociedad de los simios presenta algunas incoherencias: tienen científicos, pero se sostienen mediante un régimen dogmático que no acepta más verdad que la “Universal”, dos modelos que parecen incompatibles; conocen las armas de fuego y las cámaras de fotos, pero el resto de su tecnología no pasa de un nivel pseudo-medieval, como ya he dicho. Pero enseguida olvidamos todas estas incoherencias cuando comprendemos el verdadero sentido tras la sociedad simia, que es su valor como alegoría. El Planeta de los Simios es al cine lo que La Guerra de los Mundos es a la literatura: ambas obras satirizan cruelmente a nuestra sociedad enfrentándola a una situación común y dándole la vuelta a la tortilla. En la novela de H.G.Wells fue el ataque despiadado al colonialismo británico, situando a los propios británicos como las víctimas del implacable ataque marciano. Aquí son los humanos, usualmente esclavizadores y maltratadores de animales, los que son tratados como tales por el animal que más se les asemeja. Todo aquí funciona en un sentido alegórico, desde la macabra vuelta de tuerca de la foto grupal de caza hasta el maniqueo y amañado juicio sobre la identidad de Taylor como único miembro de su especie que puede hablar, y que por tanto representa una amenaza para el status quo. La imagen de los tres jueces orangutanes tapándose la boca, las manos y los ojos (“See no evil, speak no evil, hear no evil”) es especialmente simbólica. Los simios reniegan de nosotros tal y como nosotros hemos renegado de ellos y de otros animales en el pasado (y aún a día de hoy en el presente), y se niegan a reconocer la verdad aunque la tengan delante de sus ojos.

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    El periplo de Taylor por la ciudad de los simios no está excento de emoción. El guión es muy valiente y se atreve a ponerlo en un aprieto al resultar herido en la garganta durante el tiroteo inicial de los simios contra los humanos, con lo que es incapaz de hablar y tiene que comunicarse con señas, quedando así definitivamente en el papel de animal indefenso. Sus únicos aliados entre los simios son los científicos chimpancés pacifistas Zira y su prometido Cornelius (Aurelio en la versión castellana), que creen hallar en Taylor la clave para su controvertida teoría de que el simio evolucionó del hombre (qué cosas XD). A causa de ello se enfrentan a la inamovilidad e intransigencia de la sociedad simia, encarnada por el ortodoxo doctor Zaius, un orangután que viene a ser el alter ego simiesco del propio Taylor: un individuo carente de simpatía y que comparte con él su desprecio por los seres humanos... razón por la cual el astronauta acaba convirtiéndose en víctima de su propia medicina. Sin duda, el momento más emocionante de la mitad de la cinta es cuando la garganta de Taylor sana finalmente y al verse nuevamente acorralado por los simios pronuncia ante ellos sus primeras palabras: “¡Aparta tus sucias manos de mí, mono asqueroso!”, que desmoronan todo el sistema de creencias de esta sociedad alternativa.

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    Si algo creo que debo criticarle a la cinta es lo abrupto y extraño de la escena pre-clímax, en la excavación a la que Taylor es llevado por Cornelius y Zira, donde intentan demostrar sus teorías a favor de la evolución humana. Son muchas cosas las que a mi parecer no funcionan bien aquí: ¿por qué Zaius se rinde tan fácilmente ante cuatro advenedizos, sólo uno de ellos armado, contando él con un pelotón completo de gorilas guardaespaldas bien pertrechados? ¿Qué es exactamente lo que intenta demostrar Cornelius en base a un puñado de ruinas amontonadas? ¿Acaso no se da cuenta ya aquí Taylor de las evidencias sobre el planeta que está pisando, como la muñeca parlante? Nuevamente es la alegoría la que aquí triunfa sobre la ejecución escénica, y nuevamente tenemos un acalorado debate sobre la eterna lucha entre los que buscan la verdad y quienes sólo quieren sostenerse mediante la tradición, que culmina en el momento en que Zaius ordena destruir la excavación y llevarse a los advenedizos para juzgarlos por herejía científica. No dejo de ver aquí un fuerte paralelismo con lo que debió de sufrir Darwing en su día.

    Y, por supuesto, qué decir del mitiquísimo final, de una fuerza icónica tal que ni la sobreactuación de Charlton Heston logra arruinarla (sí, señores, sobre todo si tenéis ocasión de ver la película en versión original, veréis lo falso que suena Charliton con su “¡Os maldigo a todos!”). Un final que no sólo ha trascendido en la historia del cine, sino que además marca una tendencia que sigue esta serie desde entonces, y sólo Battle of the Planet of the Apes rompe: los finales trágicos o fuertemente amargos. Aquí, después de toda la alegoría social, la película se atreve a lanzarnos un mensaje de advertencia sobre las consecuencias de desplegar todo nuestro poder de forma inconsciente, algo que cobró mucho sentido durante el marco de la Guerra Fría, y que a día de hoy aún no ha perdido vigencia.

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    Como apunte final debo alabar el trabajo de Jerry Goldsmith con la banda sonora, muy ambiental y minimalista, a base de percusión y cantos guturales que imitan las voces de los simios. Este hombre nos demostraría su verdadero talento para este tipo de bandas sonoras con la estremecedora partitura de Alien: El Octavo Pasajero.

    En definitiva, un gran clásico que merece ser revisitado una y otra vez, gracias a lo inmortal de su denuncia. El día en que esta película deje de tener sentido será porque hemos alcanzado por fin la felicidad y armonía absoluta como especie o porque nos hemos extinguido miserablemente, tal y como la cinta nos promete.

    -Lo mejor: La excelente alegoría y crítica social y la carga reflexiva que esta película mantiene con el paso de los años.
    -Lo peor: La antipatía de Taylor como personaje no logra conectar con el público, y las incoherencias ambientales y argumentales del final lastran un poco la experiencia. Por fortuna, la película logra que las olvidemos y nos dejemos llevar.



    REGRESO AL PLANETA DE LOS SIMIOS
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    Está claro que el éxito de El Planeta de los Simios pilló a los estudios por sorpresa. La cinta tuvo una gran acogida por parte del público y la crítica, por su fabulosa recreación de un futuro alternativo de la Tierra, que no se revelaba hasta su icónico y sorprendente final, y la profunda carga de reflexión y crítica social de su guión. La Fox estaba viendo ya su filón de oro, y no tardaron en prepararlo todo para una secuela. No obstante, en ningún momento se pensó en desarrollar una franquicia, sino en una película independiente, que justo empezara donde terminó la siguiente, y tuviese su propio final. Fue después, cuando la secuela también arrasó en taquilla, que se pensó en continuar el desarrollo de la historia en nuevas entregas, en esta ocasión viajando incluso atrás en el tiempo y narrando los orígenes de este nuevo planeta Tierra gobernado por los simios. En esta ocasión el mérito se lo debemos al guionista Paul Dehn, que se esforzó por expandir el material de la novelita original. No se hizo por ninguna decisión creativa en especial, sencillamente parecía la única opción factible después de que al final de esta película... Pero no adelantemos acontecimientos, empecemos como siempre por el principio XD.

    Como ya dije, la película arranca justo donde terminó El Planeta de los Simios, con Taylor maldiciendo a la humanidad ante la desoladora estampa de la derruida Estatua de la Libertad (¡Oh, Dios mío, era la Tierra todo este tiempo! ¡Malditooos!). Mientras se decide a explorar con su nueva compañera humana, Nova, lo que ha quedado de la antigua civilización, se encuentra con más extraños fenómenos meteorológicos, y de pronto desaparece tragado por un muro. No lo volveremos a ver hasta casi los diez minutos finales de la película. Sí, señores, Charlton Heston repite papel, pero no tenía mucho entusiasmo por volver a salir con los monicacos, así que firmó sólo por los primeros y últimos minutos de cinta, y relegó así el protagonismo a un compañero astronauta que, casualmente, también aterriza en el mismo planeta en la misma época.

    Pasamos al personaje de Brent, y nos encontramos con un prota más clásico y típico: rubio de ojos azules, espíritu aventurero, no se achanta con facilidad ni aún descubriendo que el mundo lo gobiernan un puñado de monos parlantes... Pero hey, debo decir a su favor que me resulta más querible y empático que el gruñón de Taylor. La escena en la que revela a su capitán (que fallece poco después) que se han tragado otros 2000 años de viajecito interestelar es bastante más emotiva que en la precuela. Aquí vemos en el pobre hombre, en apenas dos o tres líneas, todo el sufrimiento por semejante revelación que el personaje de Charlton Heston se pasó por el forro de su ego.

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    Todo lo que sigue es una rutina más típica del cine de aventuras. Brent es encontrado por Nova y llevado hasta la ciudad simia, donde se pone en contacto con los siempre adorables Cornelius y Zira. Y, señores, primera gran incoherencia del guión: Zaius, que en la primera peli dejó claro que los juzgaría por herejía científica, ahora les confía la supervisión de la ciudad mientras él parte con el belicoso general gorila Ursus, que desprecia a los humanos más que otros simios, y tiene deseos de explorar la llamada Zona Prohibida y reclamarla como territorio (¿alguien dijo espacio vital?). ¿Hola? ¿El muy ortodoxo doctor Zaius perdona una ofensa, una herejía, y una traición a la nación simia con tanta facilidad?

    Afortunadamente la película tiene tan buen sentido del ritmo como su predecesora y enseguida obviamos semejante lapsus por parte del vejete orangután. El tono de la historia cambia mucho en comparación a la anterior entrega, eso sí, más en sintonía con el cine de aventuras más clásico de los años 70. No se nos cuenta demasiado sobre la sociedad simia más allá de los debates entre la reticencia de Zaius a pisar la Zona Prohibida y el fascismo militar de ursus, que intenta justificar su afán de conquista con el deseo de proteger y ayudar al progreso de la nación de los simios. Hay algún que otro dardo hacia la brutalidad de la guerra en la fuga de Brent y Nova del poblado, donde vemos a grupos de humanos utilizados como dianas por los guerreros gorilas, o en la manifestación de los chimpancés a la salida del poblado, augurando de algún modo las manifestaciones en contra de la guerra de Vietnam, pero todo esto dura más bien poco.

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    Tras huir por los pelos de una batida de caza gorila, Brent y Nova se refugian en una cueva, que resulta ser... ¡Chan chan! ¡Una estación de metro! Una revelación menos espectacular que la de la Estatua de la Libertad en la playa, pero funcional al menos. Y una vez más, nuestro héroe genérico nos ofrece una reacción más natural y humana que la teatralidad de Charlton Heston. Tiene una muy buena línea, a mi parecer, con Nova, comentando sobre cómo la envidia por no saber hablar, ya que de nada les sirvió a ellos, sus antepasados, salvo para sembrar más destrucción sobre el mundo. Y en cuanto comienzan a explorar las profundidades de la caverna la película adquiere su propia identidad.

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    Entre los escombros de la antigua Nueva York vive una sociedad de mutantes, los supervivientes desconocidos del apocalipsis, que han adquirido poderes psíquicos y erigido un culto en torno a la llamada “Doomsday Bomb”, a la que alaban como a un dios, pues la bomba los trajo a la vida, y la bomba se la puede arrebatar. Más allá del aspecto setentista de su vestuario, los mutantes son muy siniestros. A cambio de su poder psíquico han perdido todo rastro de emoción y empatía humanas. La misa que celebran de cara a la bomba da verdadera grima, arrancándose las máscaras de piel que ocultan sus verdaderos rostros quemados (podrían haber inspirado a los necrófagos de Fallout). Nuevamente aquí vemos brillar la alegoría: los últimos supervivientes de la civilización humana son un puñado de salvajes sin consciencia en la superficie y un grupo de locos sectarios en las profundidades que han sacralizado el poder de destrucción ciega del hombre.

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    Brent es hecho prisionero por los mutantes, y se encuentra al fin con Taylor (¡hola, Charlton Heston, no te echábamos de menos! :D), pero la felicidad del encuentro es turbada por un mutante que los controla telepáticamente e intenta hacer que se maten entre sí. Nova los salva en el último segundo, pero justo después irrumpe el ejército de simios en plan destructor. Tras unos intensos diez minutos en los que muere hasta el apuntador (Nova y Brent incluidos), Taylor es herido de muerte y se enfrenta por última vez a Zaius, que una vez más declara su desprecio por el hombre y su ceguera destructiva. ¿Y qué creéis que hace nuestro querido astronauta misántropo? Decide que ya no le debe nada a un planeta que ya no reconoce y está poblado por seres que lo desprecian... y activa la bomba.

    Aquí quisieron lograr un final impactante a la altura del original, y vaya si lo consiguen. Las últimas palabras al final de la cinta son: “En una de los billones de incontables galaxias en el Universo yace una estrella de tamaño medio. Y uno de sus satélites, un planeta verde e insignificante, está ahora muerto”. Visto en un sentido puramente comercial, se nota que quisieron cerrar la historia sin más, posiblemente presionados por Charlton “Monkey-Hater” Heston para evitar ser enganchado en más secuelas. Personalmente me gusta buscarle también un sentido alegórico: el hombre ha sido capaz de destruir su mundo dos veces, y aquí es el accionar de un solo hombre movido por el odio el que desencadena el fin. Un gran poder conlleva una gran responsabilidad, como dijo el bueno de Stan Lee. ¿Qué clase de futuro nos espera si las decisiones de mayor responsabilidad recaen en manos de individuos que se dejan llevar por las emociones más bajas y les importa un bledo las consecuencias? Quizás esté interpretando de más, pero qué puedo decir, me gusta aprovechar mis experiencias narrativas :P.

    Yo digo que Regreso al Planeta de los Simios es una buena peli, no tan buena o emocionante como su predecesora, pero aún así con sus buenos momentos, sobre todo a partir de su segunda mitad.

    -Lo mejor: la segunda mitad, con la perturbadora sociedad mutante y todo lo relacionado con la bomba.
    -Lo peor: la sociedad simia es apenas un adorno en la trama, se desaprovecha la oportunidad de
    hablar un poco más de ellos.



    HUIDA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS
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    Nuevamente la segunda entrega de los primates fue un éxito de taquilla, y nuestro amigo Arthur P. Jacobs, junto a nuestro insigne Paul Dehn, se animan a continuar la franquicia. ¿Pero cómo si no tenemos planeta ni simios ni ná de ná? Fácil: ahora narraremos la historia de cómo comenzó todo. Y para ello emplean un recurso quizás un poco traído por los pelos: el bucle temporal.

    La película empieza con la llegada de una cápsula espacial a la Tierra, pero ésta vez en nuestro presente (bueno, el de la cinta, en 1971). El ejército se dispone a dar la bienvenida a los héroes de la nación, hasta que ven consternados cómo éstos se quitan la escafandra... ¡Y son simios! Concretamente nuestros viejos conocidos Cornelius y Zira, y un tercer chimpancé llamado Milo.

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    Vale, ¿qué acaba de pasar aquí? La respuesta la da el propio Milo, en una escena puramente dialogada por falta de presupuesto. Al parecer los tres chimpancés encontraron la cápsula donde aterrizó Taylor, y encontraron la forma de reactivarla. Echaron a volar al espacio justo en el momento en que estalló la bomba y aniquiló la superficie del planeta, y dieron un salto hacia atrás a través de la dichosa curva de Hasslein, siendo ellos los que se trasladan ahora 2000 años, pero en el pasado. Como digo, para mi gusto una excusa argumental muy traída por los pelos. Para colmo el personaje de Milo dura un suspiro, y a los cinco minutos de estar en la Tierra se lo carga un gorila salvaje de la jaula vecina del zoológico donde son confinados. Al parecer esto se debió a que el actor no se sentía nada cómodo con el maquillaje de simio y prefirió abandonar la película cuando aún estaba a tiempo.

    Y nuevamente, la carga de alegoría (sí, sé que estoy muy pesado con el término XD) es la que acaba venciendo a las incoherencias argumentales. Lo más interesante de esta peli es que es la misma situación que en El Planeta de los Simios, pero dándole otra vez la vuelta a la tortilla. Ahora los simios son los alienígenas en un mundo extraño, regido por los seres que su sociedad consideraba inferiores, y que tienen hacia ellos un trato condescendiente y burlesco, cuando no teñido por la desconfianza y el miedo. Aparte de ser toda una cápsula del tiempo en la que vemos y recordamos la vida urbana de los años 70, la película mantiene el interés gracias al choque constante entre los simios parlantes e inteligentes y la sociedad humana que no sabe cómo encajar la llegada de estas “anomalías”. En todo momento Cornelius y Zira son interrogados por tribunales y autoridades, del mismo modo que el tribunal de orangutanes cuestionaba la valía evolutiva del humano parlante, y son vistos como pintorescas atracciones de feria o como amenazas en potencia. En el fondo no deja de ser una metáfora sobre la discriminación racial.

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    Definitivamente Cornelius y Zira se roban la película. Os recomiendo encarecidamente que los escuchéis en su versión original, pues el acento británico que tienen los actores originales les da un encanto muy especial. Éstos tienen toda la simpatía que le faltaba a Taylor: son seres pacíficos, que sólo quieren vivir sus vidas en paz y disfrutar de la felicidad de estar unidos. Por desgracia, la desconfianza del ser humano está destinada a empañar su felicidad. En este caso, el villano lo encarna la figura del doctor Hasslein. Ese nombre os suena, ¿verdad? Sí señores, éste es el autor de la famosa teoría de la “curva de Hasslein” (al menos dentro del universo de El Planeta de los Simios). No olvidemos de que estamos aún en el marco de la Guerra Fría, y el temor y la paranoia estatal sobre la amenaza de infiltración está a la orden del día. Es por esto que Hasslein, autorizado por el gobierno, interroga despiadadamente a los simios para saber con seguridad de dónde vienen. Aún a regañadientes, acceden a revelarle que proceden del futuro de la Tierra, de una época en la que los simios se convierten en la especie dominante y doblegan a la humanidad. Un dato muy interesante de su narración explica que, en algún momento de su pasado, una extraña plaga exterminó a todos los perros y los gatos, y al quedarse sin mascotas, el hombre adoptó a los simios para cumplir ese papel. Y éstos, con el paso del tiempo, demostraron ser muy aptos para multitud de tareas diferentes, con lo cual acabaron por ser esclavizados y tratados como mano de obra barata. Todo cambió cuando un simio se alzó ante ellos y pronunció por primera vez una palabra, la misma que los humanos habían empleado una y otra vez con él: “No”.

    La revelación sobre el futuro de la humanidad sin duda aterra a Hasslein, así como saber que el planeta será destruido por razones que los simios desconocen (ellos no estuvieron allí cuando Taylor detonó la bomba). Por desgracia, no parece reflexionar sobre la carga de culpa que su propia especie tiene sobre su fatal destino. En lugar de aprovechar una oportunidad de oro para buscar la manera de enmendar sus futuros errores y evitar así el cataclismo, Hasslein se deja llevar por el miedo y el rechazo hacia lo que es diferente. La cosa empeora cuando se sabe que Zira está embarazada. Hasslein está decidido a no dejar que la simiente de estos simios florezca en la Tierra, creyendo que así podrá evitar tan terrible futuro para la humanidad, y convence al presidente para autorizar la captura, aislamiento y esterilización de los simios, y por supuesto la ejecución del bebé nada más nacer. Pero Cornelius y Zira no están dispuestos a dejarse matar como animales y huyen, amparados por los científicos que les atendieron en primer lugar al llegar a la Tierra pasada, del mismo modo que ellos protegieron a Taylor. Estos científicos creen en la inocencia de los simios y les buscan refugio en un circo regentado por el feriante Armando, interpretado por Ricardo Montalbán (también conocido como ¡KHAAAAAAAAAN!. Y como Señor Senior Senior). Armando de hecho asiste a Zira en su parto, y la simia da a luz a un pequeño chimpancé al que llaman Milo, en honor a su camarada caído.

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    Cornelius y Zira no quieren comprometer al buen hombre y emprenden la huida de las autoridades, con el pequeño Milo en brazos. El clímax tiene lugar a bordo de un buque militar donde son acosados por el implacable Hasslein, que termina por abatir a tiros al bebé y a Zira, antes de ser tiroteado a su vez por Cornelius, quien luego muere bajo el fuego de la policía. Ya dije que esta serie nos acostumbra a los finales amargos, ¿verdad?

    Por suerte o por desgracia, los últimos dos minutos nos dejan abierta una puerta a la esperanza, cuando se nos muestra que el bebé ejecutado por Hasslein era en realidad la cría de la chimpancé del circo de Armando, y que éste está custodiando al verdadero Milo, al que criará en secreto, lejos de la hostilidad humana. De nuevo el mensaje que nos transmite la historia es demoledor: al final es la ceguera y la sinrazón de los poderosos las que acaban propiciando la caída de nuestra civilización.

    Continuará en... Conquest of the Planet of the Apes (o en España, La Rebelión de los Simios. ¿En serio?)

    -Lo mejor: La inversión de papeles en esta historia con respecto a El Planeta de los Simios, la profundidad de los temas sociales que toca, y la profunda simpatía que desbordan Cornelius y Zira.
    -Lo peor: La teoría del viaje temporal no deja de ser un poco absurda para los estándares actuales.



    LA REBELIÓN DE LOS SIMIOS
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    Ok, antes de empezar el comentario me gustaría comentar dos cosas.

    La primera: literalmente el título de esta película debería haber sido La Conquista del Planeta de los Simios (Conquest of the Planet of the Apes), pero como nuestros traductores adoran hacer las cosas con libertad, decidieron que La Rebelión de los Simios sonaba mejor. Y también se la marcaron con el siguiente título, Battle of the Planet of the Apes, que aquí fue traducida como... La Conquista del Planeta de los Simios. ¿En serio? Mira que son ganas de confundir a la gente...

    La segunda: personalmente tengo un pequeño problema con esta película. Debería ser la más vibrante, la más emocionante, la más impactante, pues es la que nos cuenta el alzamiento, cómo los simios lograron doblegar al hombre y dominar el mundo. Por desgracia el maquillaje acaba siendo una distracción más que una ayuda. No me entendáis mal, el maquillaje clásico de los simios es genial para su época, y tiene hasta sentido cuando hablamos de los simios del futuro, los que han tenido 2000 años para evolucionar. Pero aquí hablamos de 20 años desde la anterior película. Decir que se han hecho más altos sólo a base de hacer tareas y trabajitos para los humanos es de nuevo muy traído por los pelos. Además, no deja uno de sentir en todo momento que son actores con máscaras de goma moviéndose con contoneos y haciendo “monadas”. Esto para un kaiju eiga tradicional queda gracioso, con ese saborcito cutre de serie B, pero ésta pretende ser una peli más seria y dramática, y eso... como que choca. No me malinterpretéis, yo soy fan de los efectos especiales antiguos, pero no puedo evitar tener esa percepción.

    Pero ignorando ambas cuestiones, pasemos de nuevo a la película en sí. Como ya dije, han pasado 20 años, y adivinad qué: la historia de Zira y Cornelius se ha cumplido. La plaga que exterminó a los perros y los gatos, los simios que son primero adoptados como mascotas y luego esclavizados... La acción se sitúa en un hipotético 1991, en un futuro muy orweliano donde un Estado férreo mantiene controlada a la población, y muy especialmente a los simios, que ya no son considerados como animales con derechos sino como ciudadanos de segunda. Existe incluso un centro de internamiento para simios, donde se les da un mono de color por cada especie (verde para los chimpancés, rojo para los gorilas y naranja para los orangutanes) y se les enseña a desempeñar diferentes tareas, todo a base de electroshocks y maltratos diversos.

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    Nuestro protagonista es el bueno de Milo, el hijo de nuestros queridos chimpancés, que ha vivido aislado y protegido por KHAAAA-digooo, el Señor Senior Seni-digooo, Armando, que le ha enseñado a hablar y quiere mantenerlo a salvo todo lo posible de esa sociedad perversa. Por desgracia un día presencian una paliza que un grupo de guardias le propinan a un pobre chimpancé, y Milo no puede contener un grito de indignación que termina por delatarlo. Se escapa por los pelos, pero Armando es arrestado y cae en manos de la cúpula del gobierno, donde es interrogado sin piedad por el gobernador Breck, un tipo que ejerce tal nivel de desprecio y fascismo hacia los simios que no es de extrañar que éstos acaben reproduciendo lo mismo años después.

    ¿Y qué hace Milo? Se infiltra en el centro de adiestramiento simio, donde ve de primera mano todo el abuso que el hombre ejerce sobre los de su misma especie, y que éstos por desgracia no tienen el intelecto suficiente para contrarrestarlo. ¿A alguien le suena esto? Sí, señores, El Origen del Planeta de los Simios no deja de ser un remake de esta misma película :D pero ya hablaremos de ella cuando toque. Como decía, Milo es lo bastante inteligente para hacerse pasar por un simio cualquiera, aunque obteniendo muy buenas puntuaciones en los tests, y es adquirido por el senador afroamericano McDonald. ¿Por qué importa este último dato? Ya veréis.

    Como parece ser costumbre en esta sociedad, el gobernador le planta al simio un listado de nombres, para que él elija cómo quiere ser llamado por sus amos. Y en un acto de desafío escoge César, “el nombre de un rey”, como dice Breck. Anda, ¿que también os suena el nombre de César? Esperaaaarsus, que ahora iremos a ello, palabra :D.

    McDonald resulta ser un amo más humanitario que el resto, y muestra mucha comprensión y mano derecha con César (a partir de ahora le llamaremos César para no liarnos). Y se convierte en el primer humano después de Armando que descubre su identidad, y aún así le brinda su ayuda. Hay un diálogo muy interesante entre ambos, pues se comprenden por su situación: McDonald es descendiente de esclavos, y sabe o entiende lo que es sufrir opresión. Por su parte, César llega a una conclusión demoledora: que los simios sólo lograrán la libertad cuando puedan ejercer el poder.

    Armando es hostigado por los agentes del gobernador y finalmente ejecutado. Cuando César se entera por terceros, la ira termina por consumirle y pierde todo aprecio por la especie humana. Comienza así un sendero lento pero ascendente hacia la rebelión. Los simios son instruidos por su pariente más inteligente, aprenden a manejar las armas, y empiezan a desobedecer en masa. A continuación asaltan el centro de adiestramiento, liberan a sus camaradas y se lanzan a las calles. El clímax es ultra-violento, con hordas de simios armados lanzándose contra murallas de agentes anti-disturbios, muchos disparos y muertes, y algún que otro plano con salpicones de sangre (muy falsa, pero bueno). Los simios logran finalmente llegar a la sede del poder, aplastan toda oposición y arrastran al gobernador por las escaleras, donde contempla las pilas de cadáveres ensangrentados de policías que los simios dejan a sus pies. Y para redondear este desenlace tan oscuro, César se alza entre sus allegados, ignora a la voz de la razón y la clemencia que es McDonald, y pronuncia un muy sonoro discurso, tal vez el mejor de toda la serie. Es un momento muy siniestro; otra vez un mensaje aplastante, y es que si dejamos que el odio y el rencor guíen nuestros movimientos, al final nos convertimos en lo mismo contra lo que hemos combatido. El desprecio de Breck hacia los simios es revertido a manos de César en desprecio hacia los humanos. Entonces, ¿es la historia siempre cíclica? ¿Nunca aprendemos de nuestros errores?

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    Me consta que hubo un final alternativo, rodado a toda prisa e insertando nuevas líneas de diálogo de César, en la que éste pide clemencia hacia Breck y deponer las armas, aunque sea por un día. Los estudios se acojonaron por el mensaje subversivo de la película y temieron que la gente fuese a reproducir lo mismo en las calles (aún se estaban viviendo episodios muy vergonzosos de discriminación racial en Estados Unidos), y quisieron suavizarlo de algún modo. Yo he tenido la suerte de ver el final íntegro, donde el gobernador y su élite son linchados a palos por los simios, y debo decir que encaja mucho mejor con el espíritu de la serie. Nosotros no tuvimos piedad con los simios, ¿por qué habrían ellos de mostrarla con nosotros?

    Para mí es un buen cierre de la saga, porque lo que vendría en la siguiente película... En fin, mejor corramos un tupido velo.

    -Lo mejor: el clímax remonta mucho y supera los fallos iniciales de la película, y el discurso final de César es simplemente sublime.
    -Lo peor: el maquillaje y vestuario de los simios distrae más de lo que debería, es tal vez la película que peor ha envejecido. Además, toda la primera mitad, con la represión de los simios, me parece forzar demasiado la credibilidad.



    Y hasta aquí llegamos hoy con la primera parte. Próximamente, más y mejor, que estoy deseando hablar de las dos nuevas películas, especialmente de la excelente El Amanecer del Planeta de los Simios. Espero que disfrutéis del coñazo que os he soltado al menos. ;)

    ¡Saludos a todos!
  • ¡Nospteratu resucita... otra vez!/

    Escrito por Kamul el 27/05/2014El Conde Nospteratu
    Bueno, chicos... Os debo una disculpa. Una muy grande. Sí, en serio, sé que lo comprendéis y que muchos me habéis dicho que esto es a fin de cuentas un hobby, que cada uno le dedica el tiempo que puede. Lo sé y lo comprendo yo también. Pero la realidad es que desde que os dije que me puse de acuerdo con MrPinguino en que sería yo ahora quien llevase el trabajo total de la elaboración de El Conde Nospteratu no he tenido un maldito momento para ponerme a ello. Las razones son muchas: cuestiones familiares (un familiar que necesita asistencia permanente, algunos ya sabéis de qué hablo), muchos trabajos y dibujos en medio, entre artjams y regalitos a autores geniales diversos, y una flagrante falta de motivación entre medias.

    El caso es que llevo desde enero sin actualizar... Y esto ya no pué sé xD. Las buenas noticias es que siento que he mejorado bastante con el manejo de las herramientas digitales en todo este tiempo, así que digamos que ha sido un barbecho necesario para entrenar. Que Bruce Wayne no se convirtió en Batman de la noche a la mañana xD. Así que a partir de ahora espero poder ofreceros una visión mucho más personal del Conde y su entorno. No por ello quiero menospreciar la excelente labor e inestimable ayuda que he recibido de MrPinguino hasta la fecha, ojo. Simplemente los dos estábamos de acuerdo en que, como artista, necesitaba un poco más de vuelo libre. Aparte que él tiene su propio proyecto entre manos, el cual os prometo que os sorprenderá y os arrancará más de una sonrisa ;).

    En otro orden de cosas, me estoy empezando a tomar en serio el ganarme un dinerito extra con comisiones. Aparte de Deviantart estoy en proceso de crear un blog con el que pueda acceder mejor a un público más amplio. Los que me conocéis ya sabéis las temáticas que suelo aceptar, aunque últimamente me voy más por los superhéroes, los temas mitológicos y de horror. Pero no sólo de sus gustos vive uno, así que cualquier propuesta será buena (con ciertos límites, claro).

    Pero volviendo a lo que nos interesa, El Conde Nospteratu regresa... muy pronto. Sí, aún no os puedo dar una fecha concreta. Sí, soy así de desastre =_=. Pero tengo buenas razones. La principal: quiero currarme un buen hype para compensaros por la espera. La segunda: ese hype será mi entrada para el ConcursOKAs! de Wilson-Esbond, que espero sea de su agrado. Y, por tanto, quiero que sea vistosita xD. Sí, sé que esto de utilizar una misma imagen para un hype y un concurso no será muy inteligente, pero bueno xD. Espero poder currármelo más adelante.

    Y por último, pero no menos importante, muchísimas gracias a todos los que habéis faneado y comentado recientemente mi webcómic, y a todos los que habéis estado apoyándome por Facebook, dándome ánimos y valor para que nunca pierda el entusiasmo por seguir en este sendero tan espinoso y a la vez reconfortante como es el de autor de webcómic. Sois los mejores, en serio. Así da gusto ^_^

    Nada más, os dejo con un temita musical a la manera de Jimboss. ¡Nospteratu regresa! ¡De verdad de la buena!

    Cancioncita marchosa.

    ¡Saludos!
  • Cambios importantes/

    Escrito por Kamul el 25/03/2014El Conde Nospteratu
    Bueno, gente que me sigue... En primer lugar, de nuevo tengo que disculparme enormemente por el más que considerable retraso. Sé que muchos de vosotros me comprenderéis, éstas han sido en general muy malas fechas para actualizar nada, y sé de muchos webcómics mucho más populares, de los que yo mismo soy seguidor, que en estos dos meses han actualizado a trancas y barrancas. Vamos, que estamos todos en la misma situación. Que sé que por ello mismo me vais a perdonar :3 Y los que no lo hagáis, que os parta un rayo mientras os sodomiza un buey almizclero de dos cabezas xD. Pero de buen rollito, ¿eh?

    En cualquier caso, creo que muchos sabéis también que, poco a poco, y gracias al apoyo de gentecilla como Pellakalion, me estoy pasando al lado oscuro de lo digital, que diría Lira. No sabría decir si es más rápido que colorear cosas a mano, pero desde luego los resultados son mucho más bonicos de cara a mirarlos en un pc. Como sea, sólo he hecho un par de dibujos y siento que ya empiezo a tener un mínimo de confianza en mí mismo en estas lides. Tanto como para dar un salto cualitativo bastante grande.

    ¿Que a qué viene este rollo? Sencillo. He estado hablando con MrPinguino sobre el futuro de El Conde Nospteratu. Los dos estamos muy emocionados con el proyecto, queremos seguir adelante. El problema es el tiempo. Y él en concreto ha tenido menos aún que yo, con una carga de trabajo capaz de partirle la espalda a un mamut lanudo, más ahora en las fechas de las fallas. Y aparte, el pobre está pasando también por una pequeña pero jodida crisis creativa. No entraré en detalles, eso es algo personal, pero baste que sepáis que hemos hablado sobre ello, y ambos nos hemos puesto de acuerdo en una cosa: si quieres un trabajo bien hecho, contrata a una manada de monos más grand... Estooo, háztelo tú mismo XD.

    Así que sí, señores. Desde ahora, la maquetación y coloreado de El Conde Nospteratu pasa a manos de este menda :D. A pesar de todo MrPinguino seguirá contando como autor de este webcómic, una forma creo que honesta de agradecer su esfuerzo, dedicación y entusiasmo hasta la fecha. De vez en cuando es posible que le pida colaborar para algún especial o alguna chorradita así. Pero por el momento, el cómic pasará enteramente a manos de moi. Lo notaréis en la próxima tira, que espero subir tan pronto como me sea posible.

    *Mira el calendario* Seh... Creo que para mediados del 2016 estará bien...

    Eh, ¿qué? ¡Ah, eso! Que comienza una nueva etapa en El Conde Nospteratu, y sin haber terminado el capítulo aún. Toma castaña :D

    ¡Nos leemos, gentecilla!
  • Hay cosas que el dinero no puede comprar.../

    Escrito por Kamul el 09/03/2014
    ... Y no, esto no es un anuncio de Mastercrack.

    Señores, vaya día el de ayer en el Salón del Cómic de Granada. Vaya día. Y lo digo en el mejor sentido del mundo. Empezó y terminó como una completa locura, eso sí, con Pellakalion al volante, los dos intentando orientarnos a través de la jungla que es la señalización de carretera española. La ida fue bastante bien en general, salvo al llegar a Granada, la Ciudad Sin Rotondas. En serio; aparte que localizar el recinto del salón en sí fue un caos, nos tuvimos que chupar un kilómetro de ida y vuelta por la avenida porque el urbanista que diseñó el trazado de la ciudad no conoce el concepto de rotonda. Y de vuelta algo parecido: a las 12 de la noche, por aquellos senderos donde no se ve un carajo, de milagro no acabamos en Jaén (bueno, a punto estuvimos) por no ver ni una señal que indicara claramente el camino de vuelta a Málaga. Al menos aprovechamos bien las horas de vuelta haciendo brainstorming hasta que el sueño y el cansancio físico nos pudo. Y no, Pellakalion no se durmió al volante, que si no no estaría este servidor narrando esta reseña xD.

    Pero el día, el intervalo entre ambos viajes... No lo cambio por nada del mundo.

    Un pequeño resumen del susodicho:
    -Coste de la entrada en el Salón: 5 € (curiosamente eran 4 el viernes y 3 el domingo. Makes sense.)
    -Diversos cómics comprados a Dibbuks, una muy recomendada editorial: unos 16 € cada volumen.
    -Almuerzo en el Wok: 6'50€ si mal no recuerdo.
    -Coste de lápices y material de dibujo empleado en un par de horas haciendo garabatos y dibujitos varios: echémosles mínimo 3 € por material.
    -Cena en una pizzería donde se nos trató a cuerpo de rey, con el simpático italiano dueño del local festejando su cumpleaños e invitando al mejor salchichón que haya probado jamás,junto con una pizza con Nutella de postre y un chupito de licor de manzana fabuloso: 8 € por cabeza, igualmente si mal no recuerdo.

    -Conocer a dos de los grandes autores de Subcultura, junto con otros dos autores de pro, que además de excelentes artistas son lindísimas personas, y compartir con ellos una jornada inolvidable, mayormente fuera del propio evento del Salón: No Tiene Precio.

    Sinceramente, el Salón fue una mera excusa. Mi primer contacto con autores de Subcultura (si descontamos a Pellakalion, faltaría más xD) ha sido, simplemente, glorioso, sobre todo por los dibujos y bocetos que compartimos. Y no añadiré más detalles por si los protagonistas del show prefieren hacerlo, que son ellos quienes tienen en su haber el grueso del arte que ejecutamos entre todos ;).

    Mil gracias a Jonas y Xela por tan agradable rato, y por mostrarme que son tan sencillos, simpáticos y entrañables como sus dibujos nos dan a entender de sí mismos. Gracias también a santriki por enseñarme tus dibujos, hacerme saber de la existencia de tu webcómic El pisito improvisado (¿A qué esperáis, mastuerzos? ¡Leedlo y exigidle que lo continúe!) y compartir con nosotros varias lecciones de perspectiva. Se te da muy bien, en serio, sigue practicando y llegarás lejos ;). Y, por supuesto, gracias a Wilson-Esbond, Caballero de la Maltratada Figura, a quien me congratula haber tenido la célebre oportunidad de conocer en la real vida misma, y a quien fervorosamente agradezco sus muy útiles clases prácticas sobre el correcto trazado de las manos. Y, qué menos, gracias mil a Pellakalion, sin cuya presencia hubiese sido imposible mi asistencia al Salón.

    Para cerrar el resumen de la jornada, comparto el fabuloso retrato que me ha dedicado Xela ^^ ¡Muchas gracias, guapa, me ha encantado!

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    Y a todos los que tengáis ocasión, por Dios, comprad 7 Vidas. No puede ser más bonito. He dicho.

    ¡Nos leemos!
  • Guillermo del Toro: un artesano del cine/

    Escrito por Kamul el 15/02/2014
    Debía esta entrada desde principios de esta semana, pero la falta de tiempo se arrejuntó con muchos proyectos de dibujos y comisiones (sí, señores, para quien le interese acepto comisiones :P), y se fue demorando poco a poco. Finalmente decidí hoy que ya iba tocando dejar de vaguear y cumplir con mi propósito de añadir una nueva entrada "review-era" en mi blog. Esta vez paso a hablar de algo un poco menos "novedoso" o privado y más en boca de todos, como es mi excelente y creativo tocayo Guillermo del Toro.

    El motivo para hablar de él empieza con este libro que me regalaron por Navidad, Guillermo del Toro: Gabinete de Curiosidades, editado por Norma Editorial, que recomiendo encarecidamente a todo fan del director y su peculiar imaginario.
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    El libro, como podéis adivinar por su portada, es básicamente un códice ilustrado de todo lo que pasa por la cabeza de del Toro, o al menos de lo que éste permite que se haga público. No me extenderé mucho en su contenido, pues pulula en internet una reseña mucho más detallada al respecto, pero ya que lo menciono hablaré un poco más de ello. El libro consta de tres episodios.

    En el inicial, del Toro nos habla un poco de sí mismo y sus orígenes humildes en su Jalisco natal, con una infancia que en ciertos aspectos parece una resemblanza de la de su admirado escritor H.P. Lovecraft, y con un fabuloso paseo por Bleak House, la espectacular casa que del Toro tiene en Los Ángeles en la que guarda toda su colección de artículos raros, pinturas, esculturas, y objetos que harían las delicias de cualquier coleccionista o friki. Lo cierran unas observaciones personales del director acerca del arte de hacer cine, la narrativa y qué es lo ideal para él en la realización de una película.

    El segundo episodio, y para mí con diferencia el más interesante, es una cronología de toda su filmografía hasta la fecha a través de sus cuadernos de trabajo, auténticos manuscritos artesanales rebosantes de notas e ideas para todos sus proyectos, acabados o inconclusos, todos ellos con dibujos a mano del propio del Toro, que ha buscado intencionadamente darles ese aire de códice antiguo y estropeado por el paso del tiempo. De hecho es éste episodio el que me ha impulsado a trabajar en esta entrada del blog.

    El tercer episodio, más corto, da un repaso breve por los proyectos inacabados o futuros en mente de del Toro, siendo el más destacable su deseada adaptación de la novela de Lovecraft En Las Montañas de la Locura, para la que le deseo la mejor de las suertes.

    El resto del libro lo jalonan fotografías de producción, ilustraciones suyas o de artistas conceptuales (y MUCHOS dibujos del también genial Mike Mignola) y artículos de múltiples personalidades del mundo de la literatura, el cine y el cómic, como James Cameron, Neil Gaiman, Cornelia Funke, Ron Perlman, el propio Mignola, y un (no tan largo) etcétera.

    Como digo, un libro recomendadísimo, pero no el objetivo principal de esta reseña. Si lo he mencionado es porque su lectura ha dado pie a que a este servidor se le despertase de nuevo el gusanillo por rememorar el universo visual de Guillermo del Toro. La semana pasada decidí tomármela como un ciclo personal de cine y aproveché para repasar toda su filmografía, desde Cronos hasta Pacific Rim, mientras iba leyendo cada capítulo correspondiente del libro. Mi visión de conjunto y conclusión final es que no puedo dejar de admirar la riqueza y personalidad de este hombre, así como su sinceridad hacia sí mismo y su propia obra.

    Algo que me asombra y siempre me asombrará de del Toro es su capacidad para cambiar de registro como quien cambia de calzoncillos. Lo mismo te está narrando una historia intimista, desgarradora y profundamente emotiva, como las sobresalientes El Espinazo del Diablo y El Laberinto del Fauno como se te despacha con un blockbuster recargado de acción a raudales y donde la trama no es más que excusa para un fastuoso despliegue vistual, como las dos películas de Hellboy y Pacific Rim, pero siempre manteniendo ese sello de personalidad característico con el que sabes y sientes que una película es suya. Precisamente, la única decepción al respecto fue su primera película hollywoodiense, Mimic, en cuya primera mitad sí percibes esa delicadeza e imaginería visual suya tan típica, pero en la segunda mitad se convierte en una rutina Alien sin mucha fortuna. Pero hay que ser justos con la verdad, era un director novel en Hollywood por aquel entonces y le cayeron en suerte una dupla de productores que prácticamente le quitaron la película de las manos e hicieron con ella lo que quisieron.

    Es cierto, comprendo y respeto que no es un director para el gusto de todos, y más de una vez ha generado controversia, especialmente con su visión del franquismo en El Fauno, pero creo que nadie me puede negar que su cine, incluso el más comercial, destila más personalidad y amor por lo que hace que buena parte del grueso de cine de acción o ficción medio que sale por el filtro de Hollywood. Guillermo del Toro es un director que no se pliega ante nadie con tal de hacer la película que él realmente quiere hacer. Esa actitud incluso se refleja a la hora de aceptar con total entereza (e incluso agradecer) que no le concedan algún premio. A destacar una cita del libro que me parece excelente, y que sale de su boca: La mayor tragedia que le puede suceder a un artista es estar rodeado de gente que le escucha, pero no tener ya nada que decir. Eso mismo es lo que últimamente siento que está pasando con Tim Burton, otro de mis cineastas más admirados, hasta que ha empezado a ir cuesta abajo y sin freno con sus últimas producciones.

    Dejo de momento aquí esta review que no es review, sino más bien reafirmación de mi más sentida admiración por ese artesano, creador de mundos imaginarios y, ante todo, persona honesta y humilde que es Guillermo del Toro. Y la cierro con un pequeño dibujo-homenaje con el que, de paso, me cambio el avatar :P

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    ¡Saludos a mis lectores!

  • Review literaria: Metro 2033/

    Escrito por Kamul el 03/02/2014
    Estás solo. Tienes que llegar desesperadamente hasta la siguiente estación. Varios kilómetros de túnel hasta donde alcanza la vista se interponen en tu camino. No te queda más remedio que confiar en tus nervios de acero, tu sentido de la orientación, el mapa que compraste por un puñado de cartuchos, la luz de tu linterna, que apenas alcanza a arañar en la densa oscuridad, y si todo lo demás falla, en tu preciada Kalashnikov.

    Sientes algo a tu espalda. Intentas no darte la vuelta. Los túneles muertos del Metro son una trampa para los sentidos. Los muros cóncavos plagados de hongos radiactivos amplifican el menor sonido, y el viajero poco experimentado acaba viendo el peligro incluso en su propia sombra. Conforme penetras en la insoportable oscuridad lo sientes más y más, pegado al cogote, lamiendo el sudor de tu espalda. No puedes soportarlo más. Te das la vuelta y apuntas el Kalash a la nada. Te quedas un rato quieto, asimilando que estás empezando a perder los nervios. Entonces lo vuelves a sentir, otra vez detrás. Te vuelves, y nada. No tardas en reconocer que eres una víctima más de la temida tunelofobia, el mal que tantos viajeros solitarios o en grupo deben afrontar por estos traicioneros caminos. Y no te queda más remedio que avanzar. Ésa es la vida que llevas, tú y todos los que ahora estáis condenados a vivir a varios metros bajo tierra, a tener una cúpula de hormigón por cielo.

    Bienvenido a Metro 2033.


    Menuda flipada de intro, ¿eh? XD Pues sí, pero me sentía bastante motivado para escribirla después de la gran experiencia que ha sido esta novela, la que ahora paso a analizar lo mejor posible.

    Quizás muchos a estas alturas ya conozcáis la novela, o aún más probablemente la adaptación a videojuego que hace unos años sacó THQ, en la que participó el propio autor, Dmitri Glukhovsky. Como a muchos, conocí y me hice primero el videojuego, que personalmente recomiendo a quienes deseen probar un shooter diferente, con una atmósfera apabullante, si bien peca a menudo del "síndrome del pasillo" que ha afectado a muchos de los juegos de esta generación actual. Habiéndome gustado el juego, tuve claro que quería catar la novela. Y si bien al principio se me hizo difícil de digerir, por la cantidad de diferencias con respecto al videojuego (se puede decir que éste es una historia totalmente alternativa), hace poco decidí darle una segunda oportunidad. No me arrepiento en absoluto; no diré que es una obra maestra, pues ese calificativo es complicado de aplicar a cualquier obra literaria contemporánea, pero sí que puedo afirmar que es una de las mejores experiencias de ciencia ficción que haya probado jamás. Ciencia ficción inteligente, de la que te estremece y te hace cuestionar tu papel en el universo.

    ¿Pero de qué va Metro 2033?

    La historia arranca treinta años después de una devastadora guerra nuclear cuyos orígenes ya nadie recuerda, que destruyó la superficie del planeta hasta el punto de hacerlo inhabitable. Nos encontramos en Moscú, donde sus habitantes corrieron al Metro a refugiarse de la letal radiación exterior, y finalmente lo convirtieron en su hogar. Instalados en las múltiples estaciones del Metro, los seres humanos las convirtieron en auténticas ciudades-Estado, cada una siguiendo sus propias reglas de convivencia y adherida a su propia ideología. En sí la mayoría de estaciones no tienen interés en mucho más que la mera supervivencia, pero conforme otras prosperan y se expanden, y muchas otras viven en la incertidumbre y el caos, se crean coaliciones, nacen nuevos movimientos ideológicos o resurgen otros viejos. Tres de estas coaliciones son especialmente destacables por su resonancia en toda la red de Metro: la Línea Roja, que atraviesa casi toda la red, y es un revival del estalinismo soviético en toda su escoria, err, gloria; el IV Reich, conformado por fascistas que aún en estos tiempos de supervivencia sueñan con un Metro "sólo para los rusos"; y la Hansa, una coalición de mercaderes que controlan toda la periferia del Metro y ejercen de pacificadores entre las estaciones y las otras dos coaliciones (pacificadores a punta de pistola, se entiende). Dentro y fuera de los dominios de estas tres coaliciones se salpican el resto de estaciones, en su mayoría independientes y con su propia problemática: desde estaciones en permanente estado de cesión por el asedio constante de criaturas mutantes del exterior hasta comunas religiosas o satánicas, todo cabe en un microuniverso que se pliega a los pies del cadáver de una civilización en ruinas.

    Es precisamente en una estación asediada donde arranca la historia de Artyom (pronunciado "Artióm"), un muchacho que hasta ahora, como todos sus camaradas, sólo se había preocupado por sobrevivir y en secreto soñaba con vivir aventuras. Su estación, la VDNKh (pronunciado Ve-De-En-Ja), se ve periódicamente asaltada por unos horrendos seres mutantes de piel oscura y grandes ojos sin párpado a los que llaman los Negros (y no, no hay ningún tipo de connotación racista aunque lo parezca). Un misterioso individuo llamado Hunter se encuentra con Artyom y le dice que la clave para detener a los Negros, impedir que se propaguen por el resto del Metro y salvar a su estación está en la Polis, una mítica estación donde se ha luchado con celo por preservar la cultura humana. Así pues, el joven se despide de sus seres queridos e inicia una tenebrosa odisea por las oscuras galería de la red del Metro.

    Por supuesto, el periplo queda reservado a quienes tengan interés en leer el libro. Yo sólo diré que, de principio a fin, la novela no da un respiro, y los pocos momentos en los que los otorga, éstos no son sino el preludio de algo más grande que está a punto de suceder. No se trata sólo de la ambientación o de las muy a menudo hostiles coaliciones subterráneas: la propia red de Metro se convierte en un personaje en sí mismo, una criatura extraña y alienígena incluso para quienes llevan parte de una vida habitando sus entrañas. Glukhovsky se da mucha maña para describirnos un entorno que otrora nos hubiese resultado familiar (al menos para los moskovitas) y deformarlo hasta hacerlo irreconocible, monstruoso y hostil. A diferencia de otras obras post-apocalípticas nucleares, Metro 2033 nos enseña las hipotéticas consecuencias de una hecatombe nuclear hasta sus últimas consecuencias. Todo en el Metro es amenazador, cualquier forma de vida es potencialmente peligrosa, y la propia conciencia del hombre se ve constantemente amenazada por la oscuridad, las leyendas negras de una nueva sociedad moribunda, y el constante riesgo de perder el raciocinio y convertirse en una criatura hambrienta más. Ya de entrada, para que os hagáis una idea, la nueva moneda de la sociedad del Metro son los cartuchos. Como bien dice un fantástico diálogo dentro del libro, cualquier cosa que compres tiene su coste en vidas humanas.

    La verdad, es muy difícil describir cuán absorbente es la atmósfera de la historia de tan opresiva que es. Por un lado debo decir que se nota que los rusos tienen una visión muy distinta a los americanos de lo que significaría una guerra nuclear. A fin de cuentas, ellos han vivido Chernobyl, como los japoneses vivieron Hiroshima y Nagasaki, y a raíz de ello nació Godzilla. Metro 2033 no es una simple historia de supervivencia en la cicatriz de un mundo herido, sino que va mucho más allá. Es la historia de la lucha por mantener la cordura, el espíritu, lo que íntegramente nos hace humanos. Porque sobrevivir no es fácil, pero conservar esa humanidad lo es aún menos. En cuanto al final no os haré spoilers, pero sí os puedo adelantar que es uno de los más demoledores que os podáis encontrar jamás.

    Para hablar un poco de aspectos técnicos, decir que me ha gustado mucho el estilo narrativo de Glukhovski, siempre directo, fluido, sin echarle freno a la acción ni en los momentos más tranquilos. A veces recae en parlamentos muy extensos por parte de los personajes, aunque son comprensibles al tener que hablarnos de historias propias del universo de la novela, pero el tono fresco de los diálogos ayudan a leerlos con ligereza. Otro recurso muy interesante que tiene es el uso de los sueños del protagonista, aunque a la larga termina por perder impacto de tan reiterativos que resultan. Otra cosa que se agradece mucho es un listado de notas al final del libro donde explica las estaciones e identidad de los diversos nombres rusos de localidades que aparecen en la historia, un acierto para quienes no vienen del país del Kremlin.

    En resumen, una muy recomendable obra para quien guste de la ciencia ficción y desee leer algo diferente. Desde ya me encantaría ver una adaptación cinematográfica, aunque a ser posible dirigida por alguien con talento para la "belleza horrible" (sí, Guillermo del Toro, te estoy mirando a ti :P).

    Y como he arrancado la review con un extracto literario de mi propio pecunio, me permito cerrarlo con una ilustración propia también (aunque, por dios, ignorad al bicho de la derecha, que me ha quedado horrible).
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    ¡Nos leemos!
  • Review literaria: El Diablo de los Números/

    Escrito por Kamul el 16/01/2014
    ¿Alguna vez habéis decidido releeros un clásico de vuestra infancia sólo por la nostalgia o por puro placer? ¿Cuál ha sido la experiencia del reencuentro: la resurrección de la llama de la nostalgia o las náuseas al abrir los ojos y encontrarnos con la tristemente pésima calidad de nuestro ídolo de la infancia?

    En mi caso, más bien lo primero XD. Hace poco vi que se reeditaba un pequeño clásico que había tenido la ocasión de leer y disfrutar de niño/joven, El Diablo de los Números. Enseguida me entró la nostalgia, recordé los momentos graciosos y peculiares que me brindó el libro, y sabiendo que aún lo tengo en mi biblioteca personal decidí retroceder a esos años mozos y volvérmelo a leer, aún a sabiendas de que el estilo no me entraría con la misma facilidad que cuando tenía 8 o 9 años. Para nada, la prosa me resultó tan amena y divertida como en mi primera lectura, y lo encontré igualmente disfrutable. Incluso ahora fui capaz de comprender un poco mejor los conceptos básicos que trata de enseñar a sus lectores.

    Así pues, empiezo con la review de El Diablo de los Números (por favor, si alguien sabe cómo insertar imágenes en un blog que me lo diga ^^U).

    Para empezar es importante que diga que este libro es, ante todo, un relato educativo sobre las matemáticas para niños que no las comprenden o las detestan. Es decir, que no nos vamos a encontrar con una trama excesivamente compleja o rica en matices, ya que el grueso de la historia está enfocada en esa disciplina tan aborrecida por tantos niños e incomprendida aún por muchos adultos. El gran acierto del libro es que, al igual que las series de Érase una vez..., sabe enseñar conceptos educativos a través de personajes muy carismáticos que discuten entre ellos e interactúan constantemente con los principios que se proponen enseñar, de modo que la lección nunca resulta pelmaza. Al contrario, invita constantemente al lector a participar de ellas a través de ilustraciones y representaciones de cálculos matemáticos que, pese a su complejidad, están adecuadamente desglosados para que hasta el más tonto los pueda pillar desde el principio.

    Sobre la historia en sí, decir que, como no puede ser de otra forma, todo se cuenta a través de los ojos de un niño de nueve años llamado Robert, que como casi todos los chicos de su edad no soporta las matemáticas. El chico ya demuestra tener ese "algo" especial que caracteriza a todos los protagonistas juveniles, pues en su caso lleva una temporada en la que sólo sueña pesadillas. Hasta que una noche recibe la visita del misterioso Diablo de los Números, un personajillo tan carismático como temible cuando se enfada, que durante doce noches consecutivas le va enseñando a Robert las bases de las Matemáticas y conceptos cada vez más complejos, a medida que el chico progresa. Por supuesto, la relación no es nada fácil al principio, y las desavenencias entre la testarudez de Robert y el mal genio del diablo están servidas. Pero precisamente eso es lo que hace la lectura tan llevadera y gratificante. El lector profano puede sentirse fácilmente identificado con la ignorancia de Robert y su reacción molesta hacia todo lo que no entiende, y contempla al instructor diablo como una mezcla particular entre ese profesor de matemáticas que siempre quisimos tener y el temible maestro iracundo al que todos temimos. Lo más gracioso es ver cómo el propio diablo justifica su naturaleza con la de las Matemáticas, al decir una y otra vez que "los números son algo realmente diabólico": puedes estar muy cerca de responder a un teorema, y cuando menos te lo esperas, la cuenta te falla y estás como en el principio.

    Con respecto a otras curiosidades que tiene el libro, está el hecho de que el autor se permite cambiar el nombre de ciertos términos para hacerlos más accesibles al público infantil y armonizar con el tono desenfadado del relato. Por ejemplo, los números primos son llamados "números de primera", elevar la raíz de un número se denomina "saltar el rábano", y los números irracionales tienen aquí el nombre de "números irrazonables", porque no se puede razonar con ellos, según el sabio diablo. Por supuesto, en los apéndices del libro hay una nota de aviso que advierte de este "error", y lo justifica de cara a que en los sueños las cosas nunca son exactamente como en la realidad.

    En defintiiva, un libro infantil que no ha perdido nada de su chispa desde mi primera lectura, y desde ya una lectura recomendada a quienes no tengáis remilgos de leer "cosas de niños", y de paso a quien tenga interés en aprender un poco más sobre esa ciencia tan compleja y aparentemente fría y distante como son las Matemáticas. En mi caso nunca logré interesarme del todo por ellas, pero al menos ese libro me ayudó a comprenderlas un poco mejor.

    ¡Un saludo a todos! ;D
    Progresión en art-trades mitológicos:
    darkchakal: Catoblepas y Jorogumo
    Wilson-Esbond: Las Grayas y Las Ménades
    Jimboss: Sacamantecas y Basajaun
    Albion: Domovoi y Zashiki-warashi
    alilali: Splorcia y Xana/Lamia (aún por decidir)


  • Mi última entrada del año/

    Escrito por Kamul el 30/12/2013
    ¡Gulifrisquis!

    Sí, empiezo random porque sí XD.

    El 2013 está a puntito de acabar. Un año que, en general, me ha dado bastantes disgustos, aunque seguro que no soy el único. Pero cuando creía que ya nada me iba a volver a motivar, me encontré de casualidad con Subcultura. ¡Y, pluf, llegó el Hada del Milagro Absurdo! ¡Y desde entonces dejé de amargarme, dejé de entristecerme, dejé de trabajar, dejé a mi mujer, dejé a mis hijos...!
    Vale, no fue para tanto si tengo que robarles chiste a Les Luthiers XDD.

    La verdad, escribo esta entrada por varios motivos, pero el principal es todo lo que ha significado mi entrada en Subcultura para mí. Otro motivo es el hecho de que me arrepiento de no haber participado en la encuesta de Lo Mejor de Subcultura 2013. ¿Por qué no lo hice? Digamos que soy una persona con problemillas de autoestima, para qué negarlo, y dado que mi andadura por estos lares apenas ha cubierto cuatro meses no me consideré con suficiente conocimiento de causa como para otorgarme derecho a votar. Pero lo cierto es que sí tenía y tengo mucho que opinar en estos escasos cuatro meses de vida que tengo como usuario. Y dado lo poco que falta para dejar atrás este asqueroso 2013, quisiera que, al menos, quedara constancia de ello aquí.
    Sobre webcómics mucho podría decir, y todo ello positivo, pero no pretendo que esto sea un "Lo Mejor de Subcultura 2013" no-oficial, faltaría más XD. Creo que aquí todos sabemos qué webcómics están en la mira de todos o casi todos los subcultureros, así que no voy a ahondar en ello. De lo que sí quiero hablar, muy especialmente, es de la comunidad. Afrontémoslo, no existe la comunidad perfecta, y en todos lados cuecen habas, pero Subcultura es para mí lo más cercano que he encontrado últimamente a una comunidad sólida y estable. Para empezar, mi más sincero aplauso al diseño de la página y la facilidad que te permite para publicar tu trabajo y editar todas tus secciones a tu gusto, eso es una muy generosa puerta abierta a quienes, como yo, tienen poco o ningún conocimiento de programación. Pero más allá del diseño de la web, mi aplauso va enfocado especialmente es a los miembros de la comunidad. Señores, en serio, ole vosotros. Aquí encuentro algo que eché de menos en el Wee, y es un mayor acercamiento a los autores, dibujantes y gentecilla varia que puebla este sector. Aquí la gente te responde a cada comentario que publicas, encuentras mucha afinidad y similitud de gustos, y cuando hay discrepancia se generan debates la mar de interesantes. Aquí hay interactividad y democracia (o al menos algo que se le parece) y no se siente uno como en medio de una jerarquía inamovible como pasaba con el Wee. Mi más sincero respeto por éste, de todos modos, pues fue mi iniciación en el mundillo, pero Subcultura me ha proporcionado la estabilidad que allí echaba de menos.

    Y ya que hablo de personas, quiero dirigir mi más sincera y especial mención a individuos (e individuas) particulares:

    -Neyebur, por ser la primera persona que desde mis días en el Wee ha estado ahí, interesándose por mi trabajo y apoyándome desde el comienzo incluso cuando menos valoraba mi propia obra. Cuando tuve ocasión de hablar con él por fin, me encontré con una persona inteligente, curiosa, entusiasta e inconformista en el mejor sentido, de quien me alegro que me considere amigo. Mis más sinceras disculpas por no haberte hecho caso en su momento. También debo destacar su talento como guionista y su excelente ojo para los artistas (a El Hombre Sin Forma me remito).

    -mariods, un tío cojonudo en todos los sentidos. Jamás pensé que podría entablar amistades tan sólidas con un autor de webcómic, pero así ha sido. Más allá de su talento e ingenio cómico volcado en sus obras (Toby, El Chico-Ardilla es el ejemplo más claro) me encontré con un tío de lo más llano, campechano y amigable, alguien que no ha dudado en brindarme su apoyo y confianza hacia mi proyecto recién salido del horno. Es una de esas personas con las que resulta imposible no simpatizar, y con una exquisita sensibilidad más allá de su faceta de humorista.

    -Jonas y Xela, tanto monta, monta tanto XD. Es imposible hablar de uno sin referirse a la otra, y viceversa. Estas dos personitas son pura simpatía y creatividad, gente con la que siempre puedes reírte y es imposible no estar de buen rollo. Un puntito extra por su excelente iniciativa en el concurso de su webcómic estrella,JA!, que además de un fabuloso crossover ha sido toda una oportunidad para diversos autores de darse a conocer y exponer sus obras. Siempre tienen algo gracioso y divertido que decir, algo que te suba el ánimo. Sois los mejores ^^

    -Jimboss, un artista lleno de talento y humildad a partes iguales, que merece más reconocimiento. Sin duda Subcultura está plagada de talentos visuales, pero en el caso de este hombre me encanta su estilazo tan personal, y en el que se reconocen influencias tan diversas como Hora de Aventuras, Tim Burton, Mike Mignola y tantos otros que me cuesta mencionar de seguido XD. Alguien, en definitiva, con quien me identifico mucho a causa de su particular mezcla de elementos monos y adorables con elementos más chunguis y macabros. ¡Sigue así, mejorándote a ti mismo cada día!

    -Kitsune, sencillamente irrepetible y única. Elogiar el preciosismo de su estilo visual en su webcómic TLILTIK es a estas alturas innecesario, todo el mundo sabe quién es y de qué es capaz XD. Pero aún así mi más sentida enhorabuena por el lirismo de sus tiras y sus historias, y lo bien que sabe adaptar las fábulas y leyendas tradicionales de su tierra. Y sí, como persona también es pura simpatía ^^.

    -Pellakalion, compatriota malagueño al que conocí de casualidad posteando por estos lares y hablando de rol XD. Un ilustrador cojonudo con un proyecto de webcómic entre manos muy prometedor. Y sí, yo me uno al tirón de orejas colectivo, a ver cuándo te estrenas ya, chaval XD.

    -alilali, alguien a quien conocí un par de años antes de entrar en Subcultura y con quien me alegro haber recuperado el contacto recientemente. Una personita culta, creativa y sincera con sus gustos y opiniones, a quien le deseo se recupere pronto de su reciente afección de vaguitis XD.

    -Qué decir de Lira que no se haya dicho ya y que no sepáis ya todos... Nada nuevo puedo decir de ella, salvo expresar mi más profunda admiración hacia una persona que sabe aunar tan bien creatividad y talento del más puro con una personalidad brillante, magnética y arrebatadoramente encantadora. Mi admiración también por la pasión que vuelca en este sitio web y su voluntad y responsabilidad para llevar adelante eventos como el reciente Secret Santa. Pocas personas pueden llevar adelante tal nivel de popularidad manteniendo esa humildad y simpatía naturales que sólo posee alguien realmente bueno de corazón. Una de esas personas a las que uno desea decir: "Sólo porque existes este mundo merece la pena". Y tiene gracia que lo diga sin haberla llegado a conocer a fondo XD.

    -Y por último, pero no por ello menos importante para mí, mención de oro a mi socio criminal MrPinguino, el hombre detrás del acabado artístico y el buen aspecto de El Conde Nospteratu. Un tío muy muy loco pero a rebosar de buena voluntad y altruismo, con más talento del que se quiere reconocer, y sin quien este humilde webcómic no podría tener lugar. Tío, eres genial, en serio, que no se te olvide :D


    Sois más, por supuesto, muchos más, pero no puedo abarcaros a todos XD. Eso lo dejaré para un blog a finales del año que viene, que espero sea un poquito mejor que éste año de mala muerte (y suerte) que dejamos atrás. Por mi parte, pienso seguir como hasta ahora, participar en todo evento que me sea posible y desearos a todos lo mejor, mucha suerte en vuestros proyectos y en vuestras vidas personales.

    ¡Feliz 2014! :D
  • Navidad y samuráis/

    Escrito por Kamul el 26/12/2013
    Ta gracioso el título, ¿eh? XD

    ¿Qué tal, subcultureros, habéis pasado unas felices fiestas? En mi caso, una de cal y una de arena. No me extenderé mucho en detalles, pero digamos que tengo un poco de división en mi familia. Por un lado me lo pasé estupendamente en Nochebuena por cortesía de mi tío, que es un cachondo y siempre consigue arrancarme más de una carcajada (acabé rodando literalmente por el suelo). Por otro, el día de Navidad acabó cancelándose la tradicional comida que mi hermana y yo tenemos con mi padre a causa del mal tiempo, aunque personalmente ni me importó, tenía más bien pocas ganas de ir (lo dicho, os ahorro los detalles). De modo que el día en un principio iba a ser de descanso y relax, pero poco relax hubo al final por otras cuestiones familiares que tampoco mencionaré XD. En resumen, un caos, me lo pasé bien pero hubiera deseado pasármelo un poquito mejor, la verdad.

    ¿Qué fue lo que salvó el día y justifica el título tan raro de este blog? Mis amigos me llamaron a última hora y me invitaron al cine a ver La Leyenda del Samurai. Al principio me encogí de hombros, no había visto ni un trailer y los carteles promocionales apuntaban a que sería otra americanada más con espadas samurai y mucho rollo zen, pero al menos estaría medianamente entretenida. Craso error, señores, y mi impresión fue cambiando progresivamente a favorable conforme disfrutaba de la peli.

    Vamos a empezar siendo sinceros, La Leyenda del Samurai (o 47 Ronin en su título original) no inventa ni hace nada nuevo. La trama es una historia clásica de samuráis al 100%, con todo lo que uno puede esperar de ella: cuestiones de honor, amores imposibles, juramentos de venganza, etc. Ya desde el primer fotograma sabemos quiénes son los buenos y quiénes los malos, no hay giros argumentales ni revelaciones de última hora y todo se mantiene en los carriles de un tipo de historia que hemos visto mil veces. Pero, afrontémoslo, ¿a quién no le gustan las historias clásicas? A mí personalmente me encantan las buenas historias, pero a menudo el estilo narrativo es lo que salva a una historia cuando su argumento está repetido hasta la saciedad, y es lo que siento que pasa aquí. Todo está cuidado al mínimo detalle: la ambientación y recreación del Japón de la Era Tokugawa, el funcionamiento de la sociedad y los dictámenes del bushido...

    Al parecer, la historia se basa en una historia real [alerta SPOILERS para quien no quiera enterarse:] los 47 Ronin del título fueron los samuráis del señor de la provincia de Ako, que fue traicionado y engañado por el daimioh Kira para ser humillado y obligado a ejecutarse mediante el seppuku. Sus samurais se convirtieron en ronin y el Shogun les prohibió consumar venganza contra el señor Kira, pero éstos no podían vivir con el sentimiento de que se había actuado injustamente y decidieron tomar represalias por su cuenta, aún a sabiendas de que serían castigados[fin de SPOILERS]. Igualmente, la película se permite las licencias de añadir elementos fantásticos al relato e incluye varios monstruos y criaturas de la mitología japonesa, aunque sólo los justos y necesarios para darle color al relato y no saturarlo. Un par de caras conocidas aquí son Keanu Reeves, que hace de un mestizo (wtf?) y Rinko Kikuchi, la chica nipona de Pacific Rim, que en esta ocasión hace de villana y demuestra que se le da tan bien hacer de cabrona manipuladora que de chica mona y túmida XD.

    Como detalle anecdótico, mis colegas y yo estuvimos riéndonos buena parte de la peli porque uno de los 47 era clavadito a él XDD.

    Nada más, espero que los demás estéis pasando unas felices fiestas :D Que sepáis los de los art-trades, que no me he olvidado XD a ver si entre caos y caos festivo puedo adelantar algo de curro.

    Progresión en art-trades mitológicos:
    [user]darkchakal:[/user] Catoblepas y Jorogumo
    Wilson-Esbond: Las Grayas y Las Ménades
    [user]Jimboss:[/user] Sacamantecas y Basajaun
    [user]Albion:[/user] Domovoi y Zashiki-warashi

    ¡Felices fiestas!
  • Monstruos, monstruos everywhere/

    Escrito por Kamul el 15/12/2013
    ¡Hola holita, subculturitos! ¿Todo bien? Por aquí como el culo, pero como hay que ser simpáticos con los lectores correremos un estúpido velo y pasaremos a otras cosas XD.

    En primer lugar, disculparme nuevamente y muy mucho por el retraso adicional conEl Conde Nospteratu. Mi socio MrPinguino ha estado más que enredado otra vez con trabajos adicionales y material por adelantado para las fallas de Valencia (que encima ni siquiera le dan las gracias por lo que hace, ya ves tú el panorama). Simplemente quería avisar, que no he dejado el cómic aparcado y sin motivo. Tan pronto como nos sea posible retomaremos un ritmo en condiciones, aunque tampoco podemos prometer mucho dadas las circunstancias.

    Por otra parte, y para compensar un poco, quería hablar de una propuesta que se me ha ocurrido hace poco. Últimamente me he dado cuenta de que llevo un tiempecito sin dibujar monstruos y criaturas fantásticas, y dado que ése ha sido un tema que siempre me ha apasionado de niño, me parecía justo retomarlo ahora que más o menos estoy regresando a un ritmo recurrente de dibujo. De modo que, a todo el que lea este journal y le interese, le propongo un pequeño reto: un art-trade que tenga por tema monstruos y criaturas mitológicas de todos los rincones del mundo. Es decir, yo propongo al dibujante una criatura cualquiera y éste me propone otra. La idea es que, cuanto más rara o más endémica sea la susodicha, mejor. O sea, todos sabemos lo que es un cíclope, un gigante o un dragón, ¿pero cuánta gente sabe realmente qué es un ojáncano, un ástomo o la Tarasca? Ésas son las leyendas que me interesan, las más locales, las que no son de conocimiento tan generalizado. Y, por cierto, se acepta cualquier tipo de ser fantástico o imaginario: feéricos, animales, objetos inanimados, no-muertos, personajes hechizados...

    Hale, el que esté interesado que tire la primera piedra :P
    ¡Nos leemos!
  • Reto literario/

    Escrito por Kamul el 27/11/2013
    Gracias a la última entrada del blog de Lira me enteré del concurso literario de la Forbidden Weezine, y me pareció original la propuesta. Así que he desempolvado un poco mis dedos y he decidido animarme con una historieta de mi propia cosecha. La idea es escribrir un texto que acompañe a esta imagen, así que por mi parte he decidido marcármela con... Bueno, os lo dejo que leáis y juzguéis.

    Personalmente sé que no tengo nada que hacer contra la simpatía y encanto que desborda el cuento de Lira, pero igualmente me he divertido escribiendo esta pieza. Hala, vosotros leeréis y me diréis xD.


    Mira al horizonte, hijo mío. Todo lo que alcanza hasta el borde de las montañas es tu tierra. Nosotros vinimos de más allá, al otro lado de los picos de sierra. Allí el invierno dura eternamente, los brotes nuevos no crecen y la comida escasea. Nuestro antepasado nos condujo hasta aquí, luchando contra la adversidad y los monstruos que nos cazaban al anochecer. Aquí instaló nuestro reino, nos dio esperanzas y un futuro para nuestro pueblo. Y ahora es mi deber protegerlo contra las hordas de los monstruos que caminan a dos patas, como pronto será el tuyo.

    Siempre quiso decirle eso. Ensayó las palabras una y otra vez, a veces más severas, a veces más dulces, esforzado en darles la carga de solemnidad y aprecio adecuadas. Pero un simple campesino no sabe ser solemne, y él no sabe transmitir aprecio. Al final nunca tuvo la ocasión de decirlas. La guerra se precipitó sobre ellos, y los jóvenes fueron empujados a luchar. Las canciones de guerra los ensordecieron y anegaron sus corazones. No había ya lugar para palabras de afecto, sólo derramar sangre.

    Por la tierra, por los ancestros.

    Te protegeré del monstruo. Mi brazo será tu brazo, mi escudo será tu escudo. Mi espada morderá la carne del monstruo, le expulsará de nuestra tierra. Por ti, hijo mío, por todos nosotros.

    Su mano callosa empuña ahora la hoja mellada de su retoño. Fue lo único que quedó de él. El resto fue profanado y quemado por los monstruos. Sus cenizas las esparce ahora el odioso viento del Norte, que no permite que descansen en la tierra y que alimenten así el fruto para las nuevas generaciones. Está confuso. No sabe si es dolor lo que siente, o es simplemente el odio y la rabia asesina hacia los crueles profanadores. Quizás simplemente sólo desea partir a la guerra para morir y reunirse con él, dondequiera que esté ahora.

    Su espada tiembla en su mano. Encara el rostro de la criatura. Las facciones pálidas y horribles le hacen estremecerse. No es más que la cara deforme de una bestia a dos patas, pero algo en ella le resulta familiar. Un sentimiento afín de legitimidad y convencimiento de que ambos luchan por la misma causa.

    El sol le ciega. Flaquea.

    Su cuerpo yace ahora en el suelo junto a un camarada. El monstruo está sentado sobre ellos, triunfante. Sus últimas fuerzas las dedica a pensar en los hijos perdidos y en el sentido de tantas muertes. Es para lo que nacieron, para lo que fueron criados. Y sin embargo, al final, sólo les sirve para ser carne de espada.

    Ojalá pudiera hacérselo saber, pero ya se le acabó el tiempo. Ahora ellos seguirán. Por la tierra, por los ancestros.

    Por nada, tal vez.
  • Buenas ideas, malos guiones/

    Escrito por Kamul el 10/11/2013
    ¿Alguna vez os ha pasado que, viendo una película, leyendo un libro o jugando un videojuego, os habéis encontrado con un argumento realmente prometedor o una idea muy interesante que explotar, pero os ha quedado un gusto amargo en la boca al ver cómo el guión de la historia no sabe sacarle todo el jugo o la traiciona a mitad de camino para irse por peteneras?

    A mí más de una vez. Y como hacía tiempo que no subía una entrada bloguera revisionista, paso a hacerlo con una lista de historias de diferentes medios que, considero, podrían haber dado mucho más de sí.

    Importante tener en cuenta que ésto es una visión subjetiva, así que si alguien no está de acuerdo conmigo y quiere debatirlo humanamente, es bienvenido. En caso de que se recurra a argumentos orcos, tendré que hacer uso de la Persuasión. Así, con mayúsculas.

    Se escuchan gruñidos de fondo.

    Tranquila, Persuasión, tranquila. Ya te llamaré, ya.

    Bueno, pues eso XD Pasemos al listado de ideas desaprovechadas:

    El Valle de Gwangi: Una de esas clásicas pelis de aventuras de los 60 cuyos efectos especiales corrieron a cargo de Ray Harryhausen. Si bien los dinosaurios animados en stop-motion tienen ese encanto retro que a mí tanto me gusta, me fastidia ver cómo una premisa tan curiosa y bizarra como prometedora para una buena historia de aventuras opta por una solución tan pobre como plagiar el argumento de King Kong. La historia se enreda en sí misma mezclando subtramas con una compañía circense, un pistolero a sueldo y su relación amor-odio con la estrella femenina del circo, un paleontólogo que está convencido de que cerca de allí hay un valle oculto donde aún sobreviven los últimos dinosaurios vivos sobre la Tierra y una caravana de gitanos que, a falta de indios, hacen de los protectores ecologistas de dicho páramo. La cosa promete cuando llega la expedición al valle y se enfrentan a un Triceratops, un Pteranodon secuestrador de niños y la estrella del show, un Tiranosaurio llamado Gwangi por los locales. Imaginaos, las tramas de supervivencia y aventuras propias del western mezclada con un valle plagado de bestias prehistóricas comehombres. La excusa perfecta para una estimulante y fantasiosa aventura pulp, ¿no es verdad?
    Pues no es eso lo que pensaron los guionistas. Éstos prefirieron, como digo, plagiar al mono de la RKO y hacer que capturasen a Gwangi para exponerlo en el circo al mundo entero, sólo para que el bicho luego escapara y sembrara el caos a su paso antes de acabar acorralado en la iglesia del pueblo a la que prenden fuego para cargárselo (total, todo el mundo sabe que en Nuevo México el catolicismo es una religión minoritaria...).
    La película se quedó en lo dicho, una exhibición del talento de Harryhausen y poco más. Una pena, porque una historia así daría para mucho más.

    Ghosthunter: El tercer (y creo que último) juego de Chris Sorrel, autor de Medievil y Primal. Los dos primeros fueron muy buenos en su género, aunque Primal por desgracia fue un fracaso en ventas, quizás por el entonces novedoso y peculiar sistema de combate. En sí, Ghosthunter no es demasiado original, sino más bien una modernización del concepto de los Cazafantasmas. En esta ocasión no son cuatro frikis que han fabricado equipo de la nada, sino un policía de Nueva York que, por pura casualidad, descubre un laboratorio secreto y por accidente libera a todos los fantasmas atrapados en años de trabajos de campo por el científico que lo diseñó, actualmente en paradero desconocido. El ordenador del laboratorio, tras la consecuente regañina, le pide al poli que arregle el marrón que ha provocado, algo que sólo consigue cuando el fantasma de un lord medieval chungo (¿alguien dijo Viggo el Cruel?) secuestre a su compañera y lo convierta en algo personal.
    Ghosthunter es un juego con un fuerte contraste entre puntos fuertes y débiles. Por un lado presenta un diseño de escenarios, personajes y equipo muy interesante y original. Los fantasmas son lo bastante variados y las situaciones lo suficientemente diversas para evitar la sensación de repetición, y hay momentos realmente espeluznantes, como la visión de bebés gigantes en formol en un antiguo hostal en mitad de un pantano de Florida, o la historia narrada a base de flashbacks de un asesino en serie condenado a la silla eléctrica. Por otro lado la jugabilidad es nefasta, el argumento tiene muchos agujeros de lógica y se desbarranca de forma fatal en el último acto, y tiene momentos de alivio cómico que, aunque en algunos momentos funcionen bien, en otros sencillamente están fuera de lugar.
    En definitiva, un juego que hubiese podido generar su propia franquicia de cazafantasmas, pero perdió su oportunidad por culpa de sus momentos de desidia creativa.

    Drácula, de Francis Ford Coppola: Lo siento mucho para quien le guste, y respeto sus opiniones, pero sigo pensando que aún falta mucho para que llegue la versión definitiva de Drácula al cine. Por ahora mi versión favorita sigue siendo Nosferatu, y eso que falta la mitad de la cinta (gracias, señora Stocker, por su implacable sentido de la justicia ¬¬). Yo he visto esta película dos veces, después de haber leído la novela original, y en ninguno de los visionados me terminó de convencer. Por supuesto que tiene cosas muy bien hechas: la fotografía y maquillaje es espectacular, la banda sonora es magistral y las interpretaciones son de muy alto nivel. El problema para mí pasa por la visión artística del director, que si bien es muy respetable yo sencillamente no la comparto. La visión romántica del vampiro torturado por su propia condición y atormentado por el amor perdido es algo que vino mucho después de Drácula, concretamente con Anne Rice y su saga. El vampiro original de Bram Stocker era un monstruo, un depredador que podía mezclarse entre nosotros, engatusarnos con sus palabras y con un solo gesto de su dedo dejarnos a su merced. No digo que sea herejía tratar de humanizar a Drácula, pero no es ése el mensaje que entiendo que quiera transmitirnos la novela. El libro habla de la pérdida de la humanidad, pero sobre todo a través de sus personajes protagonistas. El conde es visto más bien como una fuerza diabólica irrefrenable que además puede mimetizarse y prolongar su existencia a nuestra costa.
    No es un buen ejemplo de idea desaprovechada, lo sé, pero bueno xD.

    Horizonte Final: Mucha gente me hablaba maravillas de esta peli, así que me animé a verla un buen día... y me dejó frío. La idea en sí me parece EXCELENTE, una forma muy ingeniosa y estremecedora de modernizar el terror lovecraftniano y, al igual que Alien, introducir un elemento de terror en un escenario tan claustrofóbico como es el espacio. Encima le añades ese componente de experimento fallido, interacción con otra dimensión, experiencia paranormal... ¿Qué salió mal, entonces? En mi humilde opinión, no sacarle suficiente partido al componente de horror psicológico ni a la supuesta otra dimensión, y no digamos ya el acartonado final con explosiones made in Hollywood y los momentos de alivio cómico innecesarios. Una película que hubiese dado MUCHO para introducir escenarios surrealistas e inquietantes y recrear una historia digna de los Mitos de Cthulhu acabó por convertirse en algo muy rutinario y superficial. Imaginad por un momento que los personajes acaban atrapados en la misma dimensión y son testigos de lo mismo que los desafortunados tripulantes del Event Horizon... La misión rutinaria de rescate se convierte de repente en una auténtica pesadilla y las mentes de los protagonistas quedan para siempre cicatrizadas con el impacto que supone descubrir la verdadera naturaleza del Universo.
    Ése es uno de los motivos por los que me gusta tanto dirigir La Llamada de Cthulhu en el espacio :P.

    Steamboy: Akira y Katsuhiro Otomo, dos nombres que no resultarán desconocidos en estos lares. Hace años me enteré de forma casual que tenía otra película de animación, aunque las críticas eran un poco reguleras. Como siempre hago, decidí ver la película y juzgarla por mí mismo. Y en este caso tuve que darles la razón.
    No voy a engañaros, visualmente Steamboy es un espectáculo de principio a fin. Si en algo es experto Otomo es en desplegar una pirotecnia orgiástica como pocas pelis animadas son capaces de lograr. En este sentido la peli es el sueño hecho realidad de cualquier fan del steampunk. El problema es que más allá de eso no hay gran cosa. El argumento es un nudo intrincadísimo de intrigas, complots y traiciones que acaba provocando que ya no sepamos quién es quién, o que la suerte de los personajes termine por importarnos más bien poco. Esto confirma lo que opinaba un amigo mío: a nivel visual los japoneses son inigualables, pero a la hora de narrar una historia se van por las ramas. La misma sensación tuve tras ver Metrópolis de Osamu Tezuka. No sé cómo es el manga en comparación, pero la película adolece de lo mismo que ésta: gran imaginería visual, mucho scenario porn, pero un argumento que demasiado a menudo se olvida de sí mismo y se distrae con sus propias filigranas. Una pena, porque aunar semejante proeza técnica con un guión sólido es lo que realmente fermenta buenos clásicos. Así como están son películas de culto y un placer para los sentidos, pero las historias no te hacen sentir ese algo especial que te haga vibrar por dentro.

    Y hasta aquí el tocho. Sé que me he dejado un montón de historias más en el tintero, pero ya es tarde por aquí y no tengo ganas de pensar XD. Más adelante, nuevas ediciones del blog de Kamul con actualizaciones de sus comentarios cinéfilo-comiquero-video-frikis.

    ¡Nos leemos!
  • Patas de Aguja 1. Arañazos./

    Escrito por Kamul el 26/10/2013
    Aprovechando el tirón que está teniendo ahora Halloween, comparto con vosotros el primer episodio de una historia aún inconclusa de temática de terror infantil de mi propio pecunio. Es, por así decirlo, mi intento de hacer un "Silent Hill" para niños, aunque estoy un poco perdido sobre la manera de continuarlo. Espero que vuestras opiniones me ayuden, o que al menos os guste lo que os muestro :).

    Ahí va. ¡Los comentarios serán bien recibidos, como siempre!


    Hacía muchísimo frío cuando Ernesto despertó. Al principio pensó que era porque se había vuelto a destapar en sueños, algo que le llevaba pasando desde que se mudaron a la nueva casa. Normalmente, mamá siempre entraba a su cuarto por las noches y le tapaba de nuevo. Aquella noche no. "Pero eso es porque ya se habrá dormido", pensó enseguida Ernesto, mientras se volvía a tapar e intentaba dormirse otra vez.

    Abrió de nuevo los ojos. Estaba tapado hasta arriba, y seguía teniendo frío. No se podía dormir. Se acordó del truco que mamá le contó de contar ovejitas, y lo intentó, pero como sólo sabía contar hasta veinte no le servía de mucho. Se enfurruñó y removió los pies debajo de la sábana. Los tenía helados. Aquel día, mamá se había olvidado de darle sus calcetines de lana, los que siempre le dejaban los pies calentitos. La verdad, mamá se había olvidado de muchas cosas aquel día. Como papá. Ernesto se dio cuenta durante la cena. Ninguno de los dos hablaba demasiado. Él intentó contarles varias veces lo que había hecho aquel día en el colegio, pero ninguno parecía prestar atención. Cuando hablaban, sólo era entre ellos, y ni siquiera alzaban la voz de más. A Ernesto no le dijeron nada aparte de lo de siempre: "Lávate los dientes, no hables con la boca llena, no llegues tarde al colegio, haz tus deberes. Buenas noches". Sí. Lo último que Ernesto recordaba que mamá le hubiese dicho con cariño.

    Se enfurruñó de nuevo y se incorporó lentamente. No le gustaba no dormirse de noche. Estaba todo oscuro, y el cuarto parecía completamente diferente. Cuando se sentía solo, buscaba la compañía de sus juguetes, que al menos sabía que siempre estarían ahí. Pero de noche, las veces que se quedaba despierto, no le gustaba mirar a sus juguetes. No los reconocía. Al verlos escondidos entre las sombras, Ernesto tenía la sensación de que podían cobrar vida propia, que le estaban mirando, y que además se estaban riendo. No tenía control sobre ellos, y eso no le gustaba. Se puso nervioso y empezó a buscar alrededor de la cama. ¿Dónde estaba Bolita? Al final lo encontró, tirado en el suelo, a un lado de la cama. Se apresuró a recogerlo y espachurrarlo contra el pijama. El oso de peluche, con una oreja descosida, y redondo como una pelota, era el único de sus juguetes que le brindaba seguridad. Al menos él no se reiría ni se movería sin su permiso.

    Rac. Rac. Rac.

    Ernesto se giró en redondo, con Bolita entre sus brazos, los ojos muy abiertos clavados en la ventana. El ruido le había pillado por sorpresa. ¿De dónde venía? Tragó saliva, acurrucándose contra la almohada. No pasó nada. Tendió a Bolita a su lado y se volvió a tapar. No había sido nada, seguro.

    Rac. Rac. Rac.

    Otra vez el ruido. Era como si alguien estuviese arañando una pizarra. Ernesto se echó a temblar y escondió la cabeza bajo la sábana. No sabía qué era, pero tenía demasiado miedo para averiguarlo. Lo mejor era que se durmiera, y a la mañana siguiente ya se habría ido, fuera lo que fuera.

    Rac. Rac. Rac.

    Estaba dentro del cuarto. Seguro. Lo había oído más fuerte. Ernesto pensó de repente en correr hacia la mesilla de noche, agarrar la linterna y apuntar con la luz hacia el origen del ruido. Se acordó de aquel cuento del monstruo que vivía en las sombras y se llevaba a los niños, y sólo podía matarlo la luz. Pero por mucho que lo pensara, el cuerpo de Ernesto no respondía. Estaba paralizado por el pánico. Sólo quería que se fuera.

    Rac. Rac. Rac.

    Estaba cada vez más cerca. Lo sabía. La sábana era lo bastante gruesa, y dentro estaba lo bastante oscuro, como para que Ernesto no pudiese ver nada al otro lado. Aunque hubiese asomado la cabeza, no hubiese podido ver nada. Pero sabía que había alguien al otro lado. Alguien que no era papá, alguien que no era mamá.

    Rac. Rac. Rac. Rac.

    Ernesto se podía imaginar unas uñas enormes llenando la pared de arañazos, una mano arrugada y callosa que ahora se acercaba a la sábana. Su brazo estrujó el cuello de Bolita y demandó su protección. Cerró los ojos. Fuera lo que fuera, sólo quería que se marchara. Que se fuera. Fuera, fuera, fuera.

    Rac. Rac.

    Silencio.

    Aunque hubiesen pasado unos segundos, para Ernesto pareció una eternidad. Se le podía oír respirar por toda la casa, seguro. Los arañazos, o lo que fueran, habían cesado. Bolita se mantenía frente a él, su oronda tripa rellena de algodón actuaba como barrera entre su dueño y el causante de las rascaduras. Se había ido. Sólo lo había deseado, y se había ido. Pero eso no lo tranquilizó. Ernesto sabía que no podría dormirse solo aquella noche. Le dio la vuelta a Bolita, y miró su cara de algodón. Los ojos de botón bailotearon entre los dedos de Ernesto. Se imaginó sus labios de hilo que le sonreían y le animaban. Le prometía protegerle mientras iniciaba otra aventura: levantarse de la cama, salir del cuarto y moverse hasta la habitación de papá y mamá.

    Pero, ¿y si el de los arañazos estaba fuera? ¿Y si estaba esperando a que asomara la cabeza? Ernesto tenía mucho miedo... Pero si se quedaba toda la noche allí, nunca podría ir al cuarto de papá y mamá, no podría dormir. Además, Bolita estaba con él. Así que tendría que salir... cuando contase hasta tres.

    Uno. Dos. Y tres.

    Ernesto destapó la sábana y corrió hacia la puerta de la habitación como disparado por un resorte. Ni siquiera se fijó en el coche de juguete que tenía a sus pies, lo pisó, resbaló y se golpeó de espaldas contra el suelo. Tuvo suerte de no lastimarse, pero el miedo lo paralizó de nuevo. Lo había visto, seguro. ¡Vamos, Ernesto, levántate! ¡De pie! Se levantó, abrazando con fuerza a Bolita, y se dio cuenta entonces de que estaba frente a la cama. Aparte de sus juguetes, que se movían entre las sombras y se reían de él, no veía nada más. Seguro que el de los arañazos está escondido, vendrá a por mí cuando vuelva a dormirme; eso pensó Ernesto mientras abría la puerta de la habitación, con el corazón latiendo a cien por hora, y salía al pasillo.

    Se tensó de pronto. Era la primera vez que pisaba el pasillo de noche. De repente, se le hacía enorme, larguísimo, a cada paso que daba era aún más grande, parecía que no se acababa nunca. Con los ojos llorosos, Ernesto avanzó de puntillas. Se dio cuenta entonces de que sí llevaba puestos los calcetines de lana, pero seguía teniendo los pies fríos. Todo él estaba frío. El aliento que se le escapaba por la nariz era un vaporcillo blanquecino que subía hasta el techo y desaparecía entre las sombras. Pero estaba seguro de que dejaría de tener frío cuando pudiese dormir en la cama de papá y mamá.

    De vez en cuando, Ernesto giraba la cabeza y creía escuchar de nuevo aquel "Rac, Rac, Rac", pero no pasaba nada. Finalmente llegó hasta la puerta de la habitación de papá y mamá. Menos mal que era lo bastante alto para alcanzar el picaporte. La puerta se abrió con un leve crujido, y desde el otro lado se pudo ver la cama de papá y mamá, mucho más grande que la suya.

    -Papá... Mamá... -murmuró.

    No hubo respuesta. Debían de seguir dormidos. Pero Ernesto insistió.

    -Mamá, papá... Hay alguien en mi cuarto...

    De nuevo, sin respuesta. Ernesto se estaba poniendo muy nervioso. ¿Por qué no contestaban? Tragó saliva, y le dio al interruptor de la luz, que ya sabía cómo funcionaba, pero la luz no se encendió. Se asustó, y entró poco a poco en la habitación, pendiente de cualquier nueva aparición del sonido de arañazos.

    -¿Mamá? ¿Papá?

    Fue directo hacia la cama, caminando muy despacito. El frío le envolvió por completo. No era un frío normal, lo sabía, aunque no podía explicar por qué. Finalmente, se acercó a la cama, asomó la cabeza por el borde y retiró la manta para obligar a mamá y papá a despertarse y dejarle entrar.

    La cama estaba vacía.

    .....

    Lagrimones del tamaño de perlas caían por las mejillas de Ernesto. No se había movido del sillón, su sitio favorito en el salón, junto al sofá donde se sentaban papá y mamá. Los brazos se aferraban a Bolita como a un escudo. No se quitaba una idea de la cabeza: Papá y mamá se han ido. Ni siquiera me han dicho adiós, ni adónde iban, ni por qué no podía ir con ellos. Me han abandonado. Tengo mucho miedo, no quiero quedarme solo, pero los odio por haberme dejado solo.

    ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Adónde iría? En un principio, pensó en hacer como las personas mayores: usar el teléfono y llamar a alguien. A su abuela, por ejemplo. Seguro que iría enseguida a recogerle cuando supiese que estaba solo en casa. Pero cuando descolgó el auricular y se lo pegó a la oreja, reparó en que no sabía cómo funcionaba aquel aparato. Sólo sabía que los mayores, para llamar, marcan varios números, y luego esperan un rato mientras el teléfono les suelta pitidos. Pensó en que cualquier combinación valdría, y se puso a probar con todas las que pudo. El resultado fue siempre el mismo: pitidos, pitidos y más pitidos. Y una señorita muy rara y que hablaba como una tonta, que decía: "El número marcado no existe". ¿Cómo que no existe? ¡Es el número de la abuela! Al tercer intento, Ernesto terminó tirando el teléfono frustrado y arrancando en llanto. Estaba desesperado. Y seguía teniendo frío.

    Se quedó con la mirada fija sobre la pantalla negra de la tele, con los ojos resecos a fuerza de llorar. El cuerpo le tembló como consecuencia de unos hipidos temporales. A diferencia del teléfono, el televisor estaba apagado porque Ernesto quería. No era la primera vez que se despertaba un fin de semana de madrugaba y se deslizaba hasta el salón para ver los dibujos. Pero cuando estaba triste, no quería ver la tele. No era capaz de pensar en otra cosa que no fuese su propia tristeza. Como decía papá, no estaba de humor.

    La mirada de botones de Bolita estaba fija sobre Ernesto, pero él no se dio cuenta hasta mucho más tarde. Miró fijamente a su oso de peluche, como esperando una respuesta que nunca llegó. ¿Quedarse así toda la noche, solo, o ir en busca de ayuda?

    -Pero papá y mamá siempre me dicen que no debo ir a ningún sitio solo. Que soy muy pequeño, que podría perderme.

    No seas tonto, Ernesto. Papá y mamá no están aquí. Tampoco la abuela, ni el tío Pedro. No hay nadie aquí. Sólo mi fiel Bolita, el único de mis juguetes que no se ríe de mí por la noche.

    -Si voy contigo... No estaré solo. ¿Verdad? Tú no me dejará solo, ¿a que no, Bolita?

    Al contrario que con el macabro arlequín que su tía Carmen hizo a bien de regalarle el día de su cumpleaños, juguete odioso que Ernesto aborreció desde el día en que entró en su casa, el silencio de Bolita resultaba reparador. Tal vez se debía a que a él sí podía entenderlo, o al menos quería entenderlo. Varias veces había escuchado a su madre decir algo de que "tirar este trasto a la basura, que está hecho polvo", y Ernesto se había horrorizado. ¿Cómo podía hablar mamá tan despreocupadamente de tirar a la basura a su mejor amigo? A ella tampoco le hubiese hecho gracia que tirasen a papá, seguro.

    Pero papá y mamá no estaban allí. Nadie iba a darle órdenes ahora. Ni consuelo.

    -Venga, Bolita. Vamos a buscar ayuda.

    Enjugándose como pudo las lágrimas, Ernesto se levantó finalmente del sofá. Empezó a andar a tientas, porque la casa estaba totalmente a oscuras, las luces no funcionaban. Aferró con fuerza el cuerpecito de Bolita mientras deslizaba sus pies helados por el suelo. De noche, la casa parecía un lugar totalmente distinto. Los muebles parecían mucho más grandes, y no dejaba de pensar que los cuadros tenían ojos que le seguían a cada paso. Su corazón palpitaba tan fuerte que parecía que se le fuese a salir del pecho. Incluso el paso de una hormiga se podía sentir como si la tuviese justo al lado, o como si fuese tan grande como un perro. Inconscientemente, Ernesto apretó el paso. Eso sí que no: hormigas grandes como perros no. Mal momento para asustarse, Ernesto.

    Llegó hasta la puerta de la entrada. Un pálpito de alegría le sacudió en el acto. ¡La puerta estaba abierta! No del todo, algo entornada, de modo que una larguísima y oscura sombra se proyectaba sobre el mueble del recibidor. Pero suficiente como para que el chico pudiese pasar. Ahora sólo tendría que encontrar la manera de buscar ayuda. Tal vez al vecino de abajo, el dueño del perrito Tigre. No se acordaba de su nombre, pero seguro que...

    Rac. Rac. Rac.

    El pie de Ernesto se congeló en el mismo instante en que iba a apoyarse en el suelo. Sus ojillos temblorosos miraron fijamente a la puerta, su voz se hizo un nudo en la garganta, y sus brazos asfixiaron a Bolita entre ellos.

    Rac. Rac. Rac.

    Era él. Desde el otro lado de la puerta. No sabía cómo había llegado tan rápido, pero tenía que hacer algo. Tal vez, si iba corriendo hasta la puerta y la cerraba de sopetón, le impediría el paso.

    Rac. Rac. Rac.

    No se atrevía a acercarse. Estaba muerto de miedo. Y el sonido de los arañazos se hizo cada vez más intenso. Empezó a retroceder, con los ojos aún clavados encima de la puerta.

    Rac. Rac. Raaaaaac. Grñieeeeeeeek.

    La puerta empezó a abrirse con una lentitud exhasperante. Ernesto recuperó lo suficiente de su consciencia como para saber que no quería averiguar qué había al otro lado. Echó a correr, pero se detuvo a medio camino. ¿Dónde se iba a esconder? ¿Dónde? ¿Y si había más como él en la casa? ¿Y si...?

    Raaaaaac. Raaaaaac. Raaaaaac.

    Los pies de Ernesto pensaron por él. Echó a correr por el pasillo, hasta que tropezó con la esquina. Mientras se levantaba, un espantoso escalofrío le recorrió el espinazo. Estaba allí. Tenía que esconderse, y tenía que hacerlo YA. Pero la casa le seguía siendo totalmente desconocida con aquella oscuridad. A falta de un consejo mejor, se arrebujó contra la esquina, tras el frágil escondite de la pared.

    Raaaaac. Raaaaac. Raaaac.

    Lo había sentido, colándose por la puerta, avanzando por la entrada. No dejaba de arañarlo todo a su paso. Muebles, suelo, paredes, todo lo que se pusiera al alcance de unas manos que se imaginó larguísimas y afiladas, como garfios o como alfileres. Se apretó a Bolita contra su cara, como deseando hacerse invisible. Y, sobre todo, para ahogar el llanto desesperado que brotaba de su aterrado corazoncito.

    Raaaac. Raaaac. Trasssh. Trasssh.

    Al sonido de los arañazos se sumó otro mucho más estridente. Parecía que estuviese golpeando el suelo con algo largo y metálico. ¿Una muleta? ¿Una cacerola? No lo sabía, pero el estruendo resonaba por el pasillo, y aumentaba la sensación de que lo que se acercaba era grande. Muy grande.

    Raaac. Raaaac. Trasssh. Trasssh. Clac, clac, clac.

    Por el rabillo del ojo, Ernesto creyó ver algo que se aferraba a la esquina. Dedos muy largos, como ganchudos... ¿O eran extremos de tijeras? Fueran lo que fueran, precedieron a una terrible sombra que venía de detrás, y cubría por completo el pasillo.

    Raaaac. Raaac. Clac, clac, clac. Snifff. Snifff.

    Estaba oliendo. Buscándole, sin duda. Ernesto cerró los ojos y se apretó contra Bolita, presa del miedo. Se lo iba a comer. Se lo iba a llevar. Nunca vería a papá y mamá. Ya podía imaginarse una terrible mano que se acercaba a su cabecita, lo agarraba del pescuezo y se lo llevaba lejos, muy lejos, donde iban todos los niños malos o desaparecidos, y nunca más se los volvía a ver.

    Sniff. Snifff. Raaac. Raac. Rac. Rac.

    Rac.

    Rac.


    Los arañazos cesaron de pronto. La sombra había descendido. Creía sentir que se alejaba, pero tenía demasiado miedo como para asomarse y comprobarlo. ¿Por qué se habría ido? Tal vez se había quedado tan quieto que no había podido verlo. Es verdad, es como en los cuentos que me contaba papá antes de dormir; había gigantes y ogros que se comían a los niños, pero tenían tan mala vista que no podían verlos si se estaban muy quietos. Tal vez sea eso. Pero no puedo quedarme ahí eternamente. Tarde o temprano el monstruo volverá, y me encontrará. ¿Qué debía hacer?

    Miró a Bolita. Él le devolvió su cómplice silencio. Ernesto lo interpretó de nuevo. Moverse rápidamente hasta la puerta antes de que volviese. Ir en busca de ayuda. Y, con las piernas temblando como flanes, se puso en pie y se asomó por la esquina. El pasillo estaba ahora desierto. Ni rastro del monstruo. Ernesto tragó saliva, y tras reunir todo el valor que le faltaba, empezó a caminar muy despacito. Tuvo que enjugarse los ojos más de una vez, porque seguían empañados en lágrimas y no veía nada. Pero se arrepentía de hacerlo pues podía detectar las marcas de arañazos en las paredes. Arañazos de uñas enormes. O tal vez de garfios, o de tijeras.

    Tenía que salir de allí. Tenía que encontrar ayuda, o a papá y mamá. Y ya estaba acercándose. Había regresado al recibidor, y la puerta seguía abierta. Sólo un poco más...

    ¡¡PLAM!!

    La puerta se cerró con tal violencia que el estruendo se sintió por toda la casa como un trueno. El golpeteo de las planchas de metal se intensificó y lo envolvió. ¡Le había visto!

    ¡Corre, Ernesto, CORRE!


    Los pies pensaron de nuevo por su cuenta. Echó a correr, mientras creía que, a sus espaldas, su casa se venía abajo. Un grito espantoso tembló entre las paredes, pero no era capaz de saber si era él mismo, presa del pánico, o era el monstruo, henchido de rabia, ansioso por la carne del inocente.

    El monstruo seguía detrás. Podía sentirle, trepando por techos, paredes, suelo, por todas partes. Le iba a alcanzar. De pronto, al doblar la esquina, tropezó y cayó al suelo. Y sintió tanto miedo que se tapó por completo contra Bolita. Y a pesar de todo podía verle.

    No me dejes solo, Bolita. No me dejes solo.

    Y de pronto se hizo el silencio, sólo roto por los latidos incesantes de su corazón.

    ....

    No quiso ponerse en pie hasta mucho después. Respiraba con tanta agitación que se le podría oír desde el otro extremo de la casa. El monstruo se ha ido, pero volverá. Tal vez deba irme a mi habitación, allí estaré seguro, pero mis juguetes me dan tanto miedo. O al cuarto de papá y mamá. Pero ellos no están. Se los habrá llevado el monstruo...

    -¡Bolita, dime qué hago! ¿Qué hago?

    Las lágrimas lo atragantaban. La cabeza de Bolita osciló de un lado a otro cuando Ernesto lo zarandeó. Detrás del peluche el pasillo se extendía y frenaba en seco ante un cuadro grande de una señora mayor que daba de comer a un pato. El niño se estremeció cuando miró fijamente los ojos blancos y pálidos de aquella vieja y temió que en cualquier momento pudiese saltar del lienzo y lanzarse sobre él. Justo a la derecha estaba la habitación de papá y mamá. La puerta seguía medio abierta. Ernesto hizo de tripas corazón y avanzó, escudándose tras Bolita de la mirada horrible de la señora del cuadro.

    Seguía vacía. ¡Pues claro, idiota! Ya desesperado, Ernesto pegó la cara a las sábanas y rompió a llorar.

    Sintió el roce de la pata de algodón de Bolita en una mano y eso lo despertó de su trance lastimero. El oso de peluche le dedicó otra mirada tranquilizadora de botones. Ernesto se enjugó las lágrimas con su grueso brazo sin dedos.

    -Bolita...

    Ernesto se abrazó a su muñeco y retomó el llanto, aunque con menos fuerza.

    -Quiero que vuelvan papá y mamá.

    De pronto Bolita empezó a temblar y se le escurrió de las manos. Convencido de que su propio miedo le jugaba una mala pasada, Ernesto se agachó a recogerlo, pero observó entonces cómo la pata del muñeco parecía señalar al hueco debajo de la cama de sus padres. Observó por casualidad. La sombra que se proyectaba en el suelo parecía una enorme mancha negra que crecía y se tragaba las mismas patas de la cama. Acercó una mano para tocar la mancha, y los dedos se le hundieron como si se apoyasen en barro. Apartó la mano y se echó hacia atrás.

    Una vocecita, apenas un susurro, brotó de la mancha negra como una burbuja. Susurraba su nombre desesperadamente, como un grito lejano.

    -¿Mamá? ¿Papá?

    Ernesto empezó a entender. Decidió que no quería seguir esperando a que el monstruo lo atrapase también.

    Cerró los ojos con fuerza y abrazó a Bolita frente a él mientras se internaba en el hueco de la cama y dejaba que la asquerosa mancha negra se lo fuese tragando como a una galleta en un vaso de natillas.

    Justo cuando empezaban de nuevo los arañazos.

  • Malas y buenas noticias/

    Escrito por Kamul el 21/10/2013El Conde Nospteratu
    Empecemos por las malas, que es siempre lo más oportuno XD.

    Básicamente, siento mucho decir que el ritmo de actualización de El Conde Nospteratu va a descender de "una vez por semana" a "cuando buenamente podamos". El problema está en que MrPinguino está hasta arriba de trabajo sobre el trabajo que ya tenía, y yo personalmente ya le he dicho aquello de que antes Dios que los santos. Vistas las prioridades, es obvio que nuestro querido conde vampirodáctilo tendrá que esperar un poquito más a ser resucitado.

    La buena noticia es que, mientras tanto, Trigor tiene tiempo de juntar los cachitos del recetario que dejó el gato de Xela tras su última visita y averiguar qué ingredientes faltan... Nah, es broma XD. La buena buena noticia, aunque suene más a premio de consolación, es que mi socio quiere currarse unas cuantas cosas para la estética del webcómic, y puede tener dos páginas listas en lugar de una. La actualización será doble cuando toque, en compensación por la larga espera.

    Entretanto, he hecho planes para amenizaros la espera. Ya he hablado con mariods sobre mi intención de aportar material para [webcomic]Mortadelo & Filemón - Agencia de Suplantación[/webcomic], y si el tiempo más o menos limitado que tengo por las mañanas me lo permite trabajaré en ello para tenerlo presente y bonito tan pronto como me sea posible.

    Nada más, espero que sepáis perdonarnos ^^U

    ¡Saludos!
  • De todo un poco hablemos *risa Yoda*/

    Escrito por Kamul el 18/10/2013
    Pues hoy he madrugado (o más bien me han hecho madrugar) con ganas de abrir este tema. Tranquis, que no he cerrado aún el relato compuesto de Ferrán el Orangután, es simplemente que me apetece charlar y conocer más a la gente que ronda Subcultura. Es una ingeniosa maniobra de distracción mientras espoleo un poco a MrPinguino para que termine de colorear la tira de una dichosa vez... Ups, no debería haber leído esto. Vale, autodestruid el mensaje o ignoradlo.

    Bueh, coñas fuera, dejo esta entradita abierta a que cualquiera entre, me haga preguntes, me saque un tema, opine, lo que quiera. Ningún tema está prohibido :P Bueno, excepto la trigonometría, que básicamente me fríe el cerebro.

    ¡Adelante, zafarrancho de aleatoriedad! :D
  • Vamos a contar una historia: El Plagio/

    Escrito por Kamul el 13/10/2013
    Bueno, pues con permiso de Neyebur, le he plagiado la que me ha parecido una muy buena y creativa idea. A continuación empezaré a escribir una historia a partir de palabras elegidas al azar por los usuarios (una palabra por usuario, porfa). Para no liarnos mucho, pondré un tope máximo de 12 palabras. ¿Por qué doce? Porque doce fueron los Apóstoles, doce los enanos de la Compañía de Thorin Escudo de Roble, doce son los signos del zodíaco y doce son las razones por las que con mucho gusto le arrancaría las gónadas a Rajoy y se las daría de comer a Angela Merkel. Y doce porque me sale de los pendientes reales, básicamente :P

    Ah, y se agradecería también que no se repitan palabras del anterior ejercicio. Seamos "orinales", señores :D

    ¡Adelante con el zafarrancho verbal!


    FERRÁN EL ORANGUTÁN

    Subcultura: Érase una vez un orangután muy inquieto y artístico llamado Ferrán. Tenía una habilidad inigualable para imaginar mundos y situaciones absurdas y plasmarlas en papel, pero carecía de la voluntad de trabajar arduamente en ello sin un buen motivo. Un buen día, navegando por la red, Ferrán descubrió un lugar sorprendente, un verdadero nido de creatividad, delirio y frikismo a partes iguales. Ferrán había descubierto Subcultura. Y no pensaba abandonarlo.

    Ornitorrinco: Ya tenía la voluntad y la gran idea: haría un webcómic. Pero aún le faltaba lo más importante: el personaje que protagonizaría sus andanzas. Pensó, pensó, se estrujó los sesos y garabateó como un poseso. Finalmente, varias montañas de papel arrugado más tarde, su protagonista cobró vida propia: Adriano el Ornitorrinco. ¡Ya tenía webcómic!

    Macizorra: Bueno, tal vez había cantado victoria demasiado pronto. Tenía al protagonista, sí, ¿pero qué hacer con él? Las posibilidades argumentales eran infinitas: contar historias de su absurda vida diaria, convertirlo en aventurero con látigo y sombrero que se hiciese con el tesoro y se ligase a la aventurera macizorra, ponerlo como superviviente de un atroz apocalipsis vaca-zombi... Ferrán casi sufrió un derrame cerebral ante tanta opción.

    Fosforesceré: ¡No pienso rendirme!, se dijo una y otra vez a sí mismo. ¡Agotaré mis neuronas, fosforesceré si hace falta, pero a Zaius pongo por testigo que empezaré este webcómic como sea! Y voto a Kong que lo consiguió: empezó a trabajar incansablemente como bonobo en sus primeras páginas, contando el día a día de un arqueólogo ornitorrinco superviviente de un apocalipsis vaca-zombie que debía justificar sus constantes ausencias a su novia exploradora macizorra.

    Soñar: No se lo podía creer, ¡las páginas del webcómic surgían solas en el papel! Apenas tenía que garabatear, transcribir un poco de humor absurdo en palabras, et voilá! Aquello era más de lo que jamás se hubiese atrevido a soñar. En poco tiempo, Ferrán el Orangután se convertiría en el autor de webcómic más famoso de toda Subcultura, y pronto el dominio absoluto del humor absurdo sería suyo. ¡Y después, el mundo!

    Ortodoncia: Entonces llegó el gran batacazo: el primer comentario de su primera tira. Ferrán se puso en posición en la silla, los ojos bien clavados en el monitor, el corazón latiendo a cien por hora... Dos palabras bastaron para derrumbar su castillo de naipe de ilusiones: ¡MENUDA MIEEEEERDA! Cuentan que del leñazo que se dio de la impresión al caer de la silla se le quedaron los dientes tan descolocados que se chupó ocho meses de ortodoncia.

    Chocolatear: Del pastizal que se gastó con la dichosa operación se quedó con lo justo para pipas. Pero eso seguía sin dolerle más que el hostiazo en toda la moral que le supuso su primera crítica. ¿Qué había pasado? ¿En qué había fallado? Deprimido, Ferrán decidió ir a la cafetería del barrio, donde le gustaba ahogar las penas en una taza de chocolate con churros. Nada como chocolatear durante un par de horas para reflexionar un poquito sobre los fracasos personales.

    Fetichismo: Realmente lo que más le gustaba de la cafetería era tener largas charlas intrascendentes con la dependiente, la vaca Fernanda. Era un encanto de chica, pero terriblemente aleatoria en una conversación. Lo mismo podías estar hablando con ella de la última película de Woody Allen que de pronto te salía con el fetichismo inherente en las series de animación para niños con animales antropomorfos. Y la cosa es que esa conversación sirvió para iluminar la bombillita de Ferrán. Tal vez su webcómic había fracasado por haberle dado el enfoque equivocado. Le dio las gracias, un besito en la mejilla y se largó sin pagar, ignorando los improperios de Marcelo el gorila, el dueño del local.

    Sorpresa: Ferrán volvió a casa, hizo otra montaña de papeles con las primeras tiras dibujadas y las redibujó. Esta vez el argumento pegaría un giro de 360 grados: Adriano el Ornitorrinco era en realidad un alienígena de otro planeta que llevaba un tiempo viviendo en la Tierra y se había enamorado de nuestras costumbres y de la cultura de la violencia gratuita, de modo que en sus ratos libres se convertía en superhéroe y pateaba culos de archivillanos. Pero para sorpresa del público, Ferrán tenía intención de colar un inesperado giro argumental a mitad de la tira: Benemérita, la Mosca Fascista, y principal némesis de Adriano, le revelaría que en realidad él era el clon de un antiguo y renombrado arqueólogo de principios del siglo XX que pasó media vida luchando contra los fazis... ¡Y él era su creador!

    Metacrilato: El giro de tuerca del guión causaría una profunda depresión en Adriano, que abandonaría su personalidad jocosa y habitualmente animada para convertirse en un individuo mucho más oscuro y rudo, que a partir de ese momento sólo viviría para la venganza. Perseguiría a Benemérita a través de junglas de metacrilato, desiertos de chapapote y montañas de estiércol hasta su base secreta, donde los dos se enzarzarían en un épico duelo final que haría explotar su base secreta.
  • Las Tres Pruebas/

    Escrito por Kamul el 08/10/2013
    ¡Hola a todos! En esta ocasión no quiero colgar otra review nerdi-nostálgica o hacer comentarios sobre el progreso de El Conde Nospteratu, sino dejaros una nueva muestra creativa del menda. Me gusta mucho escribir, y actualmente tengo un par de novelas en proyecto que andan un pelín atascadas. Me apunté hace varios meses a un taller de narrativa que está dando bastantes frutos, y fundamentalmente estoy aprendiendo a corregir seriamente mi estilo, que tiendo a recargar de adjetivos.

    Para empezar, os muestro un fanfic que escribí hace unos años, en el que hago un peculiar crossover de los universos de Hellboy 2 y El Laberinto del Fauno, ambas de mi tocayo Guillermo del Toro. He revisado el texto y corregido varias expresiones y exceso de verborrea, aunque estoy seguro de que me he dejado muchos fallos en el tintero. Espero que no os moleste mucho que los personajes empleen unas maneras un tanto shakespearianas de expresarse, debido a su naturaleza lo juzgué apropiado.

    Nada más, y espero que os guste. Sólo deciros que no recomiendo su lectura a quienes no hayan visto El Laberinto del Fauno, ya que hace algunos spoilers a dicha peli.

    ¡Disfrutad!


    Las Tres Pruebas


    Una espesa capa de musgo cubría la piedra y camuflaba símbolos y tallas de tiempos y lenguajes ya olvidados por el hombre moderno. El celoso santuario escondía sus secretos a aquellos cuyo conocimiento no correspondía por derecho, y a ojos de los campesinos y gentes tradicionales de aquella tierra no eran más que escombros y ruina. Por supuesto, para quienes no formaban parte del mundo humano las cosas nunca eran lo que aparentaban. Esto lo sabía muy bien la efigie de piel pálida como la cera, tan inmóvil como el círculo de piedras de la entrada ruinosa. Aguardó frente al pórtico desde el cual un centinela tallado en la piedra con rostro de fauno, cuencas vacías y boca hueca vigilaba día y noche la entrada al Laberinto. Un sereno sordo y ciego responsable de que todo aquel que cruzase el umbral viera sólo aquello que debía ver, oyera sólo aquello que debía oír, y mantuviese en su recuerdo apenas un sueño que se evaporaba en la consciencia.

    Envuelto en una elegante y fina capa de seda, confeccionada por mano desconocida para el hombre, recorrió el suelo seco, guiándose a través de los viejos muros de piedra gracias a su intuición sobrehumana, sin emitir más sonido que el de la hojarasca movida por una repentina brisa. La piel de cera brillaba a la luz de la luna junto a la cabellera calcárea. Sus ojos escrutaban con la tenacidad del búho que busca al ratón escondido. Una figura fantasmal que bien podía haber nacido bajo el amparo de un cuento popular, o de la tan temida Santa Compaña.

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    Tardó poco en llegar a su destino. En pleno corazón del Laberinto, los rayos de plata bañaban una era circular y penetraban por un pozo que conducía a una cámara subterránea. Escuchaba las gotas de rocío que resbalaban por las hojas de los matojos que crecían en el borde y repiqueteaban levemente al caer al abismo. Aunque no reflejaba cambio de estado alguno en la carcasa fría que era su cara, no pudo evitar manifestar un leve atisbo duda en sus ojos dorados. No sabía si por la elección que ya tomara al comienzo de su viaje, o por las consecuencias de dicha decisión.

    Descendió sus níveos pies descalzos a través de los peldaños de una escalera de caracol emergente del muro. A medida que se internaba en aquella capilla olvidada dejó de captar las voces del bosque, llenas de mensajes que sólo su pueblo había aprendido a interpretar, y sólo se quedó con el eco de las cavidades del subsuelo, una repetición constante de las voces del pasado. En el centro de aquella cámara, sobre varios círculos concéntricos grabados en piedra, se alzaba un gran menhir que también tenía tallada la superficie. Contaba una historia que incluso los suyos habían olvidado, la historia de un rey anciano que aún conservaba una débil esperanza de recuperar a su única hija, desde hacía mucho perdida entre el pueblo humano.

    Junto al menhir, una figura corva y nudosa sentada sobre una roca arrancaba una melodía quebrada de su flauta de madera. Las notas a veces recordaban al choque de los picos de los pájaros carpinteros sobre el tronco de los pinos, y otras mordían el corazón y el alma como el aullido de los lobos. El caminante nocturno se acercó más y distinguió al ser que tenía algo de animal, algo de hombre y algo de planta en su aspecto anciano y ajado. De la planitud de su cabeza brotaban dos gruesos cuernos de muflón, y del mismo animal parecían ser las orejas bailonas y la nariz chata. Del resto de su cuerpo brotaban raíces y la piel formaba costras tan similares a la corteza de los árboles que se podría haber pensado que la criatura había brotado directamente de la tierra. Observando al detalle la flauta, el viajero se dio cuenta también de que no estaba hecha de madera, sino hueso humano. Se encontraba ante el eterno centinela, por siempre obligado a vigilar el santuario por orden de su señor, a la espera del día en que el linaje fuera restaurado.

    Al sentir la presencia del recién llegado, la criatura detuvo de inmediato su música, y se levantó de su sitio temblando. Clavó sus ojos achispados en la efigie nobiliaria que se alzaba ante él. Le sonrió con la complacencia de quien te oculta algo.

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    -¡Su alteza Nuada! -susurró con voz de caverna-. ¡Vuestra visita es sin duda un regalo inesperado! Sed bienvenido a mi humilde santuario, descendiente de los mágicos.

    El ser le dedicó una reverencia y crujió como una rama seca azotada por un vendaval. El recién nombrado Nuada permaneció igual de rígido y se limitó a observarle de cerca.

    -Veo que al menos mi nombre no ha sido olvidado en los confines de nuestro antiguo reino -murmuró con serenidad pero con la frialdad de una borrasca-. ¿Qué hay del tuyo, centinela en el umbral? ¿Puedes tú decirme cómo debo llamarte?

    -Oh, mi señor... He tenido ya tantos nombres... -el ser con cuerpo de tronco alzó la cabeza sólo lo suficiente para mirar al príncipe de reojo-. Los hombres me han conocido siempre como aquello a lo que han respetado, a lo que han temido o desconfiado. He sido Pan, el dios salvaje; he sido el río, la montaña y el bosque; he sido el Busgosu, o el Sileno, o el Fauno de lengua embaucadora...

    -Por tu propio bien, más te vale que no seas eso último ante mí -interrumpió Nuada-. He recorrido muchas millas, he visitado los dominios al otro lado del umbral y siempre huyendo de la mirada del hombre. Pero por mucho que me aleje de ellos su presencia sigue manchándolo todo a su paso. La mentira es su único principio, una piedra pesada a la que todos se atan como si fuera un bote salvavidas. Mi paciencia hacia los mentirosos o los embaucadores es limitada.

    El Fauno arqueó levemente una ceja, mirando con cierto recelo a Nuada. Sopesó cada una de las palabras del príncipe mágico, reflexionando sobre el peso de la ira que cargaban.

    -A veces, la mentira no es más que una vía de supervivencia, mi señor -dijo-. Vos sabéis también como yo que los humanos son seres débiles, atrapados en la propia ilusión con la que ellos quieren ver el mundo, porque no poseen el valor suficiente para darse cuenta de que el mundo no es sino cambio, y que existen cosas que les superan. La misma mentira en la que ellos se apoyan se puede convertir en un arma de doble filo que les perjudique...

    -Sigue siendo una justificación pobre ante todo lo que han hecho y siguen haciendo -negó Nuada-. Yo luché junto a mi padre en la guerra, anciano, y vi lo que el hombre le hizo a mi pueblo. Pero más que la atrocidad con la que los humanos se dispusieron a aniquilarnos, por no querer compartir la misma tierra que todos pisábamos, lo que más me dolió fue la propia debilidad de mi padre, su incapacidad de aceptar con firmeza su decisión de terminar la guerra de una vez por todas. Mírate; apenas eres un triste eco de lo que fuiste en el pasado. El centinela y guardián del bosque, el custodio del corazón de la naturaleza, reducido a un triste sereno nocturno que debe vigilar día y noche estas malogradas ruinas. Dime tú, Fauno de muchos nombres, ¿dónde quedó tu orgullo?

    En esta ocasión, el Fauno frunció el ceño, y enseñó unos prominentes incisivos inferiores de cabra montesa. A pesar de no erguirse del todo por respeto, su figura era equivalente en altura a la del propio Nuada, y quiso dejarlo claro con un brusco movimiento.

    -Mi orgullo siempre ha estado aquí conmigo, joven impetuoso, donde debe estar. A diferencia de vos, nosotros sabemos que existen cosas en el mundo mucho más importantes que el deseo de venganza. ¿Acaso no me habéis escuchado cuando os dije que el mundo es puro cambio? Incluso si éste nos perjudica, nosotros nos distinguimos de los humanos en que podemos aceptarlo. ¡No insultéis al último servidor fiel de Bethmoora!

    El príncipe Nuada miró directamente a los ojos del Fauno, de nuevo impasible ante la reprimenda de la anciana criatura. No obstante, no alzó la mano contra él ni pronunció disculpa alguna. Desvió de nuevo la mirada hacia las sombras que cubrían las paredes de la cámara. Al Fauno le bastó esto, pues enseguida serenó de nuevo el tono de voz mientras caminaba hacia el monolito.

    -Pero decidme... ¿Qué os ha llevado ante el último portal del Reino Subterráneo?

    El mágico no respondió de inmediato. Alzó la cabeza hacia la entrada del pozo y vio la tímida tez de la luna, que le trajo recuerdos de una era dorada a la que tuvo que dar la espalda por no poder permanecer de brazos cruzados ante la decadencia. Se acordó un dulce rostro gemelo, que aún debía de estar esperándole en alguna parte. Cerró los ojos, tratando de apartar esos recuerdos, y retomó su serenidad ante el corcovado Fauno.

    -La luna me habla del inminente regreso de la hija de vuestro soberano...

    -¡Sí, sí, es cierto! -el Fauno sonrió con entusiasmo-. ¡Por fin, tras largos años de espera, la princesa Moana regresará a su legítimo hogar!

    Nuada pensó sus palabras y posó su vista de ave nocturna en los grabados del monolito. Los símbolos le hablaron en un idioma que sólo su cultura podía comprender.

    -Parecéis muy seguros de vuestra fe, incluso en estos días oscuros... -susurró, quedo.

    -¿Y por qué no habíamos de estarlo? ¿Acaso no hay nada mejor que saber que una larga espera ha merecido la pena? Mi señor, no sé si os dais cuenta de que, tras ese negro futuro que auguráis, se atisba un ligero rayo de esperanza.

    Esta vez el príncipe le dio una puñalada de escepticismo verbal.

    -¿Esperanza? ¿Realmente puedes hablar de esperanza, sabiendo que vuestra princesa extraviada ha sido contaminada por los humanos? ¿Y si os equivocáis, y su frágil corazón lleva tanto tiempo desorientado que no será capaz siquiera de defender la legitimidad de su derecho? ¿De qué habrá servido entonces tanta espera?

    El Fauno frunció el ceño y negando levemente con la cabeza. De su garganta escapó un ligero gruñido de insatisfacción, que no permaneció desapercibido a Nuada. Sin aguardar a la respuesta del centinela, el príncipe continuó su discurso.

    -He recorrido cada rincón de esta tierra, he visitado las antiguas ruinas donde sabía que podía contactar con los pocos supervivientes de los días de gloria. Quizás aquí, escondido entre las sombras, no te hayas dado cuenta, pero se prepara una guerra. La más miserable y triste de cuantas puedan acontecer: una guerra entre hermanos, divididos por ideas insostenibles, o por principios que ellos mismos violentan con su actitud ciega y estúpida. Dime ahora, ¿no estaréis confundiendo la esperanza con una innecesaria compasión hacia la serpiente que os inyectará su veneno en cuanto le deis la espalda?

    De nuevo, el ser de pies de raíces miró al príncipe con dureza y severidad. A pesar de que sabía quién era, se veía en la obligación de recordarle a Nuada quién era él mismo. En esta ocasión, sí que se irguió todo lo que sus renqueantes piernas le permitieron. De haberse quedado totalmente quieto, habría pasado por un pequeño árbol seco.

    -Os olvidáis, príncipe Nuada, que yo también cuento con mensajeros que me mantienen informado de lo que acontece más allá de este santuario que debo proteger. No sólo sé perfectamente cuál es el mortífero futuro que aguarda a los humanos por sus necias decisiones, sino también lo que vos mismo no me decís. Sé muy bien que también preparáis una guerra, con la que tenéis intención de exterminar a aquellos seres que tanto os avergüenzan. Decidme ahora, alteza, ¿no sois vos el que confundís vuestro deseo de justicia con la sed de venganza?

    Las palabras del Fauno habían hecho mella en su rígida moral. A pesar de su aspecto de ruina, como el del propio Laberinto, la criatura demostraba ser mucho más de lo que aparentaba cuando se le irritaba. No en vano había vivido muchas generaciones en la dinastía real a la que servía, y suyos eran los secretos del monte, las cavernas, los árboles y los más pequeños animales que reptaban en la tierra. No era un inepto duendecillo al que se pudiera doblegar con una tenaza de hierro. Y el rebelde e impetuoso Nuada no tenía más remedio que morderse la lengua y tragarse su orgullo, aunque después su hoja de plata le demandase sangre con la que aplacar la rabia que le bullía por dentro.

    -Espero que sepas lo que haces, anciano... -murmuró.

    De nuevo, el Fauno relajó su postura, satisfecho por hacerle saber al príncipe que en casa ajena debía contener su carácter.

    -Por supuesto -reflexionó en voz alta-, debemos asegurarnos de que no todo está perdido. De que nuestra princesa no se ha transformado en una mortal... Su padre lo dejó todo dispuesto para el día de su regreso. Las pruebas ya están preparadas.

    -Las pruebas... -repitió Nuada con tono de fervor-. ¿Sigue vigente el viejo código?

    -Así es, alteza -respondió el Fauno-. La prueba del Valor, la prueba de la Voluntad, y la prueba del Sacrificio. Los tiempos cambian, pero hay cosas que jamás lo hacen.

    Nuada dio una vuelta completa al menhir y sintió el tacto de los entramados de la superficie de piedra. Luego miró de nuevo al Fauno.

    -¿Cómo será la prueba del Valor? -preguntó.

    -En el bosque permanece escondido el gordo y viejo sapo, que engulle ávido todo lo que encuentra bajo las raíces del más antiguo de los árboles -explicó el Fauno-. En su ciega voracidad, lo ahoga y lo enferma, y le impide recuperarse de sus heridas. En su estómago se oculta la llave que permitirá a la princesa pasar a la siguiente prueba...

    -La prueba de la Voluntad -murmuró severo Nuada.

    El frío sacudió a ambos seres mágicos. De las grutas ocultas dentro de la propia cámara les llegó el estertor de un un lastimero aullido de algo anciano, demacrado, y eternamente hambriento. El príncipe frunció el ceño y escudriñó a través del velo sombrío por el que se delató el tercero.

    -¿Es ésa la voz del guardián de la segunda prueba? -musitó.

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    -Cuenta una historia que antaño fue un hombre rico que sólo tenía ojos para la riqueza y el grosor de sus bolsillos -susurró el Fauno-. Un mal día ofendió a una bruja que lo maldijo, y su cuerpo se convirtió en escaparate de su propia codicia. El hambre por la riqueza fue sustituida por una mucho más oscura y perversa. Le salieron estigmas en sus manos avarientas y sus ojos se le pegaron a éstos para que sólo pudiese ver lo que tocaba. Ahora acecha los sueños de los niños y les tienta con dulces y suculentos banquetes para atraerlos a su perdición. Se regodea con el sufrimiento de los hombres y sólo le complace pensar que haya otros más desdichados que él.

    -Pobre y penosa criatura pálida... -reflexionó Nuada con una leve negativa-. Sin embargo, no será ésta la más dura de las pruebas que deba superar vuestra princesa. Y quiera la madre luna que la engendró que tenga el coraje necesario para afrontarla...

    Introdujo una mano entre sus ropajes y extrajo una preciosa daga de hoja triangular que mostraba tres pequeñas figuras talladas en la empuñadura de madera: un fauno, que abrazaba a una niña, que abrazaba a un bebé. Se acercó al Fauno, que miró con sincera admiración el objeto y acercó sus nudosas manos para recogerlo y tantear su filo. Escuchó un leve silvido que vino de la hoja, señal de estar imbuido por una identidad mágica.

    -Oh... -murmuró sorprendido el Fauno-. No veía esta daga ritual desde mucho antes del nacimiento de nuestra princesa... ¿Fue vuestro padre quien la custodió durante tantos años?

    -Así es, y fui yo quien la reclamó, pese a su negativa -respondió Nuada-. Confío en no cometer un error al ofrecértela a ti, anciano.

    El Fauno miró de nuevo hacia la gruta invisible desde la que escuchase la letanía del lamentable monstruo oculto, antes de prestar de nuevo su atención a Nuada.

    -Descuidad, alteza -murmuró-. Será bien escondida en la madriguera del Pálido, y sólo mis manos y las de la princesa serán las que la toquen. Pero decidme... ¿Vos también tenéis fe en que vuestra sangre perdurará en ella, si vuestra misión fracasa?

    -No es fe la palabra que deberías utilizar -dijo tajante Nuada, aunque enseguida moderó el tono-. Como ya dije, si sigue siendo o no digna heredera de nuestro linaje, deberá demostrarlo. Y la prueba del Sacrificio será sin dudas la más difícil. Sólo si la afronta con éxito, podré considerar que todos hemos triunfado en nuestro objetivo.

    Mientras observaba cómo el Fauno guardaba cuidadosamente la daga, Nuada dio media vuelta y se dispuso a abandonar la cámara. Justo entonces el guardián se volvió otra vez y le señaló con uno de sus largos dedos como ramas secas.

    -Sabed, alteza, que si bien es posible que triunfe y podamos recibirla con los brazos abiertos en los siete patios concéntricos de su palacio, no será heredera de vuestra incontenible rabia hacia los hombres. Tal vez haya aprendido a amarlos, incluso. Deduzco que eso no es algo realmente deseable en vuestros planes.

    El príncipe se detuvo. Una vez más procucó no alterarse las palabras del Fauno pese a la incomodidad que le transmitían. Se tomó su tiempo antes de pronunciar las últimas palabras que el Fauno oiría de su boca.

    -Quizás nosotros también estemos condenados a repetir los errores del pasado.

    Dicho esto desapareció tan silenciosamente como entró en el Laberinto. La figura solitaria del Fauno permaneció quieta, meciéndose levemente con sus piernas de vez en cuando y pareciendo así que el viento lo movía. Se quedó absorto ante los círculos concéntricos que rodeaban al monolito y que recordaban a las ondas que generaban las gotas de agua al caer en la superficie.

    -O a tener miedo ante lo que nos depara el futuro...

    Desapareció entre las sombras, de nuevo un guardián silencioso e invisible, en unas ruinas que sólo mostraban a sus visitantes aquello que debían ver, oír o recordar.
  • Más nerdi-nostalgia: Videojuegos de ayer y hoy/

    Escrito por Kamul el 14/09/2013
    Parece que el incremento de galletitas y latigazos está dando buenos resultados, y mi socio MrPinguino está dando caña al coloreado y maquetación de los botones de faneo y hype. Por desgracia la presencia inminente de un examen está retrasándome más de lo que desearía, pero una vez superado retomaré un ritmo de trabajo relativamente normal.

    Y mientras tanto, ¿qué mejor forma de manteneros entretenidos que con otro artículo revisionista de temas e historias que dejaron una huellita indeleble en el menda? Y esta vez hablaremos de videojuegos. He aquí una pequeña lista de juegos que me marcaron y emocionaron, desde mi niñez hasta mi semi-adultez.

    La saga Monkey Island: El fantabuloso primer juego fue también mi primer contacto con el género de las aventuras gráficas. Supongo que siempre me gustaron los piratas, pero nunca tanto como cuando me dejé llevar por las aventuras de Guybrush Threepwood, el único hombre capaz de aguantar la respiración durante diez minutos. Os parecerá curioso que el link de referencia sea a The Curse of Monkey Island, la tercera parte de la saga, y no al primer juego. Bueno, pese a que muchos lo criticaron, a mí me pareció una muy digna entrega, que ganó muchísimo gracias al fabuloso diseño artístico que le hacía parecer una película de animación y el excelente nivel actoral. En cuanto a "Escape from Monkey Island", esa no existió, punto.

    Alone in the Dark: Buff, qué recuerdos, señores. Hace poco me dio por recomprarlo por GOG.com y experimentarlo de nuevo, ya que en su día no me atrevía a jugarlo por puro canguelo y prefería ver a mi primo de jugar. Desde luego la experiencia pasados los años ya no es la misma, y gráficamente ha envejecido cosa mala, pero eso no le quita los méritos que cosechó esta fabulosa aventura en su momento. La ambientación es muy buena, los dichosos ángulos de cámara y las apariciones esporádicas de los enemigos conseguían ponerte los pelos de punta, y los manuscritos que vas localizando te sumergen aún más en la oscura trama. Paradójicamente no sería hasta mucho después que me enteré de que el juego estaba basado en los Mitos de Cthulhu. Supongo que de ahí que me fascinen tanto ahora.

    La saga Legacy of Kain: Soul Reaver fue probablemente el primer videojuego "adulto" que probé, mucho antes que Tomb Raider, y me sentí atrapado desde el principio por su poderosa ambientación. No fue hasta hace relativamente poco que pude encontrar y jugar todos los títulos de la saga de principio a fin, y me empapé de uno de los mejores argumentos jamás escritos para un videojuego. Legacy of Kain hace algo más que recrear el mito vampírico de forma magistral en un mundo fantástico; crea un argumento lleno de giros e intrigas, con diálogos dignos de Shakespeare, una dupla de protagonistas tremendamente ambiguos y carismáticos, y un trasfondo sorprendentemente rico y sembrado de referencias a la Biblia, los mitos artúricos y Lovecraft. Aunque a nivel jugable y gráfico hayan envejecido reguleramente, su argumento me sigue pareciendo sublime a día de hoy.

    The Dig: Una maravilla, señores, así sin más :D Una aventura gráfica espacial con guión de Steven Spielberg que empieza como una clásica "peli" de desastres, con un gran meteorito que amenaza la Tierra, y pasados los diez minutos iniciales se transforma en una historia de exploración y aislamiento en un planeta alienígena moribundo en el que los protagonistas hacen lo posible por averiguar más de su paradero y encontrar la forma de regresar a casa. A diferencia de la mayoría de aventuras de LucasArts, ésta se decantó por un argumento más serio, y muy siniestro por momentos. El final flojea un poco para mi gusto, pero no le quita méritos a una grandiosa odisea espacial.

    Terranigma: Y para pasarnos un poco a los juegos nipones, me gustaría destacar muy especialmente éste. Lo pillé de forma tardía, en la era de los emuladores, aunque gracias a eso pude hacerme también con los dos juegos con los que conforma una trilogía espiritual, Soulblazer e Illusion of Time. El primero nunca llegó a España, y el segundo apenas lo jugué en la SNES original en casa de mi amigo, y gracias al emulador llegué a superar los tres. Si bien los dos primeros son muy buenos, el que me marcó especialmente fue el tercero. Quizás el principal motivo fue el protagonista, mucho más simpático y rebelde que los sosetes de sus predecesores (aunque como buen prota shonen es bastante cabeza de chorlito), pero el resto del juego cumplía con creces, con un sistema jugable ameno y variado y un particular viaje a través de la historia de la Tierra. El final me dejó conmocionado, en el mejor sentido de la palabra. Francamente, me cuesta mucho definir Terranigma. Es como Matrix, es mejor probarlo y juzgarlo uno mismo.

    Kingdom Hearts: Pues sí, ya le iba tocando también a un triple A. ¿Y por qué Kingdom Hearts (el primero)? Por muchas razones. La primera, por ser el primer juego que pillé cuando conseguí al fin una PS2 (nunca tuve una 1). La segunda, por despertar de nuevo al niño que había en mí, ése que se fascinaba con los mundos de Disney y al que intenté volver a enterrar en una etapa bastante complicada de mi vida. Craso error, señores. La magia de este juego me recordó, igual que Dentro del Laberinto, por qué es bueno seguir siendo un niño por dentro (que no inmaduro, ojo). Sobre el argumento no haré comentarios, mucho fan habrá que se lo sabrá de pe a pa. Y en cuanto a las secuelas y spin-offs, sólo jugué a Kingdom Hearts2 y gracias. Me fastidia especialmente cómo una historia con tanto potencial es brutalmente desperdiciada y sobreexplotada de la peor manera posible, y sobre todo que se relegue a los personajes de Disney a un segundo plano.

    Shadow of the Colossus: ¿Cómo convertir un cuento de hadas en videojuego (o al revés)? Así. Una historia y juego que por su sencillez y grandiosidad te llega al alma. Los combates contra los colosos son espectaculares, genial la forma de lograr que cada uno sea único.. Y de todos los momentos grandes del juego, voy y elijo la "sosa" intro como vídeo explicativo. ¿Por qué? Señores, por el que considero el punto fuerte del juego: la banda sonora. La escuché mucho antes de llegar a probar el juego y me enamoró hasta el último acorde. Tengo una lista personal de temas musicales y bandas sonoras que me arrancan la lagrimita sólo con oírlas. Ésta, junto con la de Eduardo Manostijeras, es una de ellas. No puedo decir más, espero que la música hable por mí.

    Hollywood Monsters: Bueno, ya tocaba hablar de productos patrios, ¿no? Otra genialiciosa aventura gráfica (perdón a alilali por robarle la palabra :P), de la mano de Pendulo Studios, más famosos por la saga Runaway. Un homenaje muy sentido al cine clásico de los 50 que mezcla género negro, las clásicas películas de terror de Universal y la Hammer, y por supuesto, mucha comedia. Me tocó bastante la moral que la reedición de FX Interactive no incluyese el tema original de La Unión que sonaba en la introducción del juego.

    Call of Cthulhu: Dark Corners of the Earth: Y ya que he mencionado tanto a Lovecraft con anterioridad, quiero dedicarle un huequecito muy especial a este juego por ser el que realmente me sumergió en el escalofriante universo del escritor de Providence. Un juego muy ambicioso en su momento que por desgracia pasó sin pena ni gloria y sufrió mucho a causa de su lista algo alarmante de bugs. Pero si sabéis perdonárselos os encontraréis con una historia terrorífica que mezcla con mucho acierto elementos de aventuras gráficas con shooter y survival horror, aunque a partir de la segunda mitad los elementos de acción acaban solapando a los de investigación. Lo mejor es todo el apartado de ambientación: la recreación fantástica de la América de los años 20 y del deprimido y siniestro pueblo de Innsmouth, los efectos sonoros, la banda sonora, y sobre todo los efectos de distorsión causados por las pérdidas de cordura del protagonista conforme se enfrenta al horror innombrable de los Mitos. Si algo consigue el juego en todo momento, incluso en las partes de acción más desenfrenada, es poner al jugador en el pellejo del protagonista y hacerle compartir su ansiedad y su miedo más profundo. Aún estoy por probar el famoso Amnesia para ver si es capaz de superar esa sensación de terror que me dejó éste, pero ya sólo por su excelente presentación de los Mitos de Cthulhu a un jugador profano éste se merece una butaca en mi Top 10.

    Gemini Rue: Y, os lo creáis o no, termino este tema listando un juego contemporáneo, hecho apenas un par de años atrás. Y nuevamente una aventura gráfica (lo siento, es que me pueden XD). Recuerdo que me atrajo su estilo pixelado que rememora a los clásicos point&click; de LucasArts, concretamente a The Dig, y le di una oportunidad. No sólo no me defraudó, sino que me dejó una excelente sensación al final, de éstas que te dejan las buenas historias. La trama bebe mucho de Blade Runner y quizás en parte de Dark City por el discurso que inicia sobre el valor del recuerdo y la identidad del individuo. La acción se divide en dos personajes: el detective privado Azriel Odin, que viaja al planeta Barracus en busca de su hermano desaparecido, y el sujeto de pruebas Delta-6, atrapado en una instalación secreta que se dedica a la reinserción de criminales mediante el borrado de sus recuerdos y la implantación de otros nuevos. La primera línea se desarrolla en el más puro género negro, y la segunda va por la vía del aislamiento y la paranoia. Excelente aventura en todos los sentidos.

    Dicho queda, ahí tenéis el tochaco de turno :P
    ¡Saludetes!
  • Películas de ayer y hoy/

    Escrito por Kamul el 12/09/2013
    Pues sí, señores, el desarrollo del webcómic sigue en eso, desarrollo. Es lo que tiene el inicio de las clases para unos y la intromisión de exámenes para otros. Pero no cejamos en nuestro empeño: MrPinguino sigue coloreando y maquetando a todo trapo mientras mi mano zurda ávida de humor absurdo dibuja intensamente, alternando descansos con mi mano derecha para fustigar a mi mono amaest-estooo, a mi querido y voluntarioso socio.

    Y como soy tan conversador y no me gusta que la espera se haga muy pesada, abro una nueva entrada frikera para debatir sobre otro tema personal. En esta ocasión el tema elegido es el cine. Y es que todos tenemos una o dos películas de cabecera, pelis que nos han impactado, emocionado o traumatizado de manera especial, pelis que nos ponen en la infancia y que nunca se nos olvidan, o pelis que, incluso viéndolas tiempo después, superan la barrera del recuerdo y nos evocan cosas que nos hacen sentirnos especiales.

    Pues menos rollos ya, aquí paso a exponer esa lista de pelis especiales para mí. No es exhaustiva ni mucho menos, ya que si tuviese que incluir todas las películas que me gustan no acabábamos nunca. Me centraré en aquellas que han dejado una huellita indeleble en mí, por uno u otro motivo:

    En Busca del Valle Encantado: A aquellos que les parezca una ñoñada respeto su decisión, pero que respeten ellos la mía por poner ésta encabezando la lista. Los motivos son innumerables: personajes entrañables y carismáticos, historia de búsqueda y superación, drama lacrimógeno (sí, soy un sensiblón), enemigo estremecedor y despiadado, y la banda sonora apoteósica de James Horner. A un servidor no le avergüenza confesar que su infancia ha estado plagada de historias imaginarias en las que hacía vivir a la pandilla del Gran Valle por mil y una aventuras, muchas de ellas incluso más allá de las fronteras del valle y del tiempo, enfrentándose hasta a amenazas sobrenaturales. Desde luego, y perdonad la falta de modestia, bastante más originales que las ñoñadas por las que les hacían pasar en las secuelas (yo sólo vi la segunda y gracias).

    Beetlejuice: Sí, y no "Bitelchus", como la tradujeron horrendamente aquí en España. A mí me pasó lo que supongo que a muchos de vosotros: descubrí la peli a través de la serie (muy grande también), y de inmediato se convirtió en una de mis grandes de cabecera. Tiene cantidad de elementos que ya me chiflaban: fantasmas, seres de ultratumba, los famosos gusanos (o serpientes de arena según la peli), y por supuesto el loco de Beetlejuice. Es una película sin pretensiones, de esas hechas para disfrutar sin pensar en nada más. Hace poco la volví a ver y si bien le encontré algunos fallos, como que Beetlejuice está bastante desaprovechado, no me arruinó para nada la sonrisa que me dejó en la cara la primera vez. Para mí es una muestra más de que el Tim Burton de antes era mil veces más creativo que el actual.

    ¿Quién engañó a Roger Rabbit?Bueno, esta película es el sueño de todo fanboy infantil hecho realidad. Todos los personajes animados del momento (Disney, Warner Bros. y varios más) deambulando por el mundo real como Pedro por su casa, mucho antes de que se inventase Kingdom Hearts. Si a eso le sumas una trama delirante y un personaje como Jessica Rabbit, la película es un win forever. Bueno, casi... En serio, ¿qué puñetas le vio esa mujer a un tío como Roger? No, si desde luego, el universo está de mal repartido a veces...

    Dentro del Laberinto: Si tuviese que quedarme con una GRAN película del género fantástico de los 80, ésa sería para mí sin duda Dentro del Laberinto. Leyend nunca llegué a verla entera, La Historia Interminable me pareció aberrante una vez me leí el libro original, y El Cristal Oscuro me pilló un poco tarde. Pero ésta, señores, es una película como las que ya no se hacen, desbordante de magia por los cuatro costados. No hay personaje del Laberinto que no resulte fascinante, cómico o querible, incluso el villano que encarna David Bowie desborda carisma. Pero lo más interesante es el subtexto: no fue hasta que vi la película con un amigo y él me lo comentó que supe ver de qué iba realmente la historia, y es la madurez. Sin ánimo de hacer spoilers para quien no la haya visto, la historia en el fondo es una negativa constante de la prota a dar el paso adelante, a crecer y madurar, y busca en la fantasía un refugio para aislarse de esa realidad. Lo más bonito fue ver que, al final, la película no discrimina la fantasía del proceso de madurez, sino que incluso lo estimula y anima al futuro adulto a mantenerla siempre consigo. "Y recuerda, si nos necesitaras..."

    La Ciudad de los Niños Perdidos: Un buen día, cuando tenía sólo 7 u 8 años, mi padre me llevó por la mañana al cine a ver esta película. No tenía apenas referencias, iba más bien a la aventura. La experiencia fue inolvidable. Podría decirse que me traumó, pero en el buen sentido. Para los que no la conozcáis es tal vez la mejor película de Jean-Pierre Jeunet, el director de la famosa Amelie. La historia es una fábula oscura que mezcla goticismo, steampunk y una banda sonora que se te queda grabada en el cerebro para toda la vida. Mezcla de un modo muy particular lo enternecedor con lo perturbador, puede que incluso de manera más provocadora que el propio Tim Burton. Y, desde luego, para mi memoria queda la escena de la ejecución, una que me ha marcado por siempre. Quienes la hayáis visto seguramente sabréis cuál es. Los que no... ¿A qué esperáis? ¡Vedla ya!

    La Tienda de los Horrores: En realidad no es exactamente de mi infancia, pero como si lo fuera. De pequeño nunca logré verla entera, pero la imagen de una planta carnívora cantarina se quedó impresa en mi mente de friki. Muchos años después tuve la oportunidad de ver la original, una peli modestita de serie B dirigida por Roger Corman, que no es gran cosa, la verdad. Me dio por buscar el musical después (gracias Internet bendito), y qué decir que lo bizarro del argumento y la excelencia de las interpretaciones musicales me compraron del todo. Ahí tenemos a Rick Moranis, nuestro querido héroe torpón de tantas otras pelis de los 80 como Loca Academia de Policía o Los Cazafantasmas. Y aquí demuestra tener un vozarrón, sin duda. Aunque mis números favoritos siguen siendo los de Steve Martin como el dentista psicópata y la grandiosa Audrey II, otra muestra de que las marionetas, por mucho trabajo que requieran, tienen mucho más encanto que los monigotes hechos por ordenata.

    La Princesa Prometida: Bueno, bueno, casi me olvido de esta otra maravilla del cine fantástico y de aventuras. Seré breve comentando y diré sólo unas cuantas cosas: R.A.G., Milagroso Max, Vizziny el enano... Oh, y la frase: "Hola, me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir".

    Pues ahí queda mi repaso por películas personales y emocionales varias. No son todas ni mucho menos, pero sí aquellas que me vinieron a la mente en primer lugar.

    Hale, nuevo debate abierto. ¡Nos leemos!
  • Hablemos de rol/

    Escrito por Kamul el 09/09/2013
    Bien, mientras voy calentando motores y trabajando en el inminente estreno de El Conde Nospteratu me gustaría aprovechar el espacio de este blog para hablar de cosas random, mayormente de temática friki-nerd. Nunca antes me había planteado abrir un blog, supongo que en buena parte más por pereza que otra cosa. En serio, benditas sean las herramientas de Subcultura.

    En cualquier caso, como bien dice el título, hablemos de rol. Y no, no voy a empezar con la típica introducción pelmaza de todos los manuales que comienzan con la obligatoria y remanida (aunque necesaria) descripción de qué es un juego de rol, cuál es la diferencia entre jugador y master y por qué éste tiene siempre la última palabra. Doy por sentado que, estando en el sitio en el que estamos, muchos de vosotros sabréis de lo que hablo, así que me saltaré ese paso para hablar de lo que me interesa: la creatividad y variedad en el mercado español del rol.

    Como ya expuse en mi perfil y mi primera entrada, soy jugador y master (o narrador, según como prefiráis) desde más o menos los 17 años. Han sido muchos años de ricas experiencias, broncas con grupos de jugadores petardos y, sobre todo, de grandes historias llenas de épica, emoción o terror en estado puro. En mi caso, como narrador, sobre todo de lo último, ya que dirijo de forma bastante asidua La Llamada de Cthulhu, un gran juego en mi humilde opinión gracias a la flexibilidad del sistema porcentual, la simplicidad de la creación de personajes y la casi infinita posibilidad de ambientación. Para quien no se lo crea, tengo un módulo ganador de un concurso en las jornadas de rol cordobesas La Última Posada ambientado nada menos que en el espacio, y su estructura narrativa es mayormente un homenaje a 2001, Odisea en el Espacio y Alien: El Octavo Pasajero. Y es que el espacio puede ser un entorno perfecto para generar tensión y terror: estás en mitad del vacío, a miles de años luz del asentamiento humano más cercano, y por más que grites, como bien decía el eslogan de la película anteriormente citada, nadie puede oír tus gritos. ¿Qué haces en una situación así?

    Pero bueno, no es de mí de quien quiero hablar, sino del mercado nacional rolero. Y es que de algo me he percatado, señores, y es que si bien siguen llegando grandes juegos desde el otro lado del charco y otras regiones del mundo, España es un territorio sorprendentemente fructífero en cuanto a producción de sistemas y ambientaciones propias en las que dejar volar la imaginación y echar a rodar dados (y cabezas si cuadra). Dos editoriales en concreto se me vienen a la mente mientras digo esto: Ediciones Sombra y Nosolorol.

    Ediciones Sombra tiene la particularidad de que todos los juegos de su línea utilizan el mismo sistema, el igualmente llamado Sombra, que es sorprendentemente ágil y conciso, y tiene la genialidad de resolver en una sola tirada de combate el éxito del ataque, la localización y el daño. Tiene juegos muy interesantes: dos de corte histórica, Comandos de Guerra y 1808, uno de género negro, Rol Negro, y los dos de corte fantástico y ficticio que cito a continuación:

    Exo: Uno de los clásicos de Ediciones Sombra, Exo podría decirse que es una space opera a la española, con un universo en constante expansión y cientos de ideas ya en el propio manual base para facilitar al narrador la labor de crear historias. Si tengo que ponerle un "pero" es que la ambientación a veces es confusa y densa de tanta información que contiene, y que la mayoría de las razas alienígenas jugables (que son un porrón) no resultan muy atractivas y no sólo por el físico. Pero con un poco de imaginación esto no debería ser un problema.

    Pangea: El primer juego de Ediciones Sombra con el que tuve contacto, y mi favorito a todas luces. Imaginaros D&D en la época anterior al nacimiento de la rueda. Imaginad las versiones primitivas de los enanos, los elfos y los medianos, conviviendo junto al Hombre de Neanderthal, el Homo Sapiens Sapiens y los hombres serpiente de la Era Hiboria. Imaginad chamanes invocando el poder de los espíritus mientras que valientes cazadores luchan contra manadas de Velocirraptores y algún que otro oso cavernario. Eso es Pangea. Si bien entiendo que el rollo prehistórico puede no resultarle interesante a mucha gente, a mí me evoca recuerdos de aquellas pelis de aventuras de cavernícolas en las que no entendías una palabra en toda la cinta y rubias en bikini de piel eran entregadas en sacrificio al saurio o simio gigante de turno.

    Nosolorol, por su parte, ofrece un catálogo bastante más variado en cuanto a sistemas, aunque el que ha demostrado ser su sistema fetiche es el que recoge el libro NSD20. Una de las cosas más prácticas que tiene esta editorial es la venta tanto en formato físico como digital de sus productos, de modo que no hay problema si se quedan sin existencias. Pero como no se trata de hacer publicidad poco subliminal (que a este paso es lo que veo que acabaré haciendo XD), sino de hablar de juegos a los que les he echado el guante y me han convencido, aquí van las menciones:

    Fábulas: Un muy interesante universo que mezcla la ambientación de los cuentos clásicos de los Grimm, Andersen y demás fauna con las organizaciones secretas al más puro estilo MiB o Hellboy. La Sociedad de Cuentacuentos es la protagonista, encargada de velar por el equilibrio entre el mundo racional y el imaginario, poblado por todos los seres de leyenda y fantasía del globo. Lo interesante es la elección del siglo XIX como ambientación, por el primer gran contraste que ofrece históricamente entre la nostalgia por lo fantástico y el racionalismo más extremo. En lo personal me encantó una palabra de este juego, "esopiano", que designa a los animales fantásticos típicos de las fábulas y cuentos, como Los Tres Cerditos, el Gato con Botas o los conejos de Toby, el Chico Ardilla (sí, tal cuales XD).

    La Mirada del Centinela: Quizás el juego de superhéroes más original y a la vez menos que haya visto nunca. Según palabras de sus autores, Manuel J. Sueiro y Pedro J. Ramos, es la respuesta que dieron a la pregunta: "¿Cómo juego yo a Batman con un grupo de cinco personas?" El escenario de campaña, como podéis imaginar, le debe muchísimo a Batman. De hecho la historia del hombre detrás del Centinela, el héroe de la viñeta, es un calco de la de Bruce Wayne (incluso se llama Bryan Wayland), pero la novedad reside en lo que viene después: el héroe envejece, se da cuenta de que no puede seguir sosteniendo la lucha solo, y decide adiestrar a un grupo para que recoja el testigo. Así pues, en la actualidad, el Centinela no es un solo individuo, es toda una organización: uno se pone el traje y reparte las hostias, y el resto se divide entre apoyo logístico, táctico e informático. Una vez asumes la cantidad de homenajes y plagios intencionados a Gotham City, el juego lo disfrutas como un enano. Tiene una ambientación deliciosa, una galería de personajes pregenerados muy bien construida, un constante sabor a cómic y un sistema fabuloso, el Hitos, basado en tiradas ágiles y el uso de puntos de drama para otorgar ventajas de guión a los personajes o complicaciones añadidas por el master. Lo mejor para mí, no obstante, son las ideas que ofrece el manual para ambientaciones alternativas. En mi última partida puse nerviosos a mis jugadores con un villano maquiavélico fuertemente inspirado en Seven y La Ciudad de los Niños Perdidos.

    Fragmentos: Una muy buena alternativa a La Llamada de Cthulhu para quienes busquen un buen juego de terror. Fragmentos no es tan fuerte en cuanto a fondo, ya que apuesta por la ambientación genérica, pero ofrece el novedoso planteamiento al master de tomarse la partida como una película (o serie) de terror. En ese sentido el libro está repleto de ideas para personajes, monstruos y antagonistas, y ambientaciones de todo tipo: survival horror, slasher, casas encantadas, fantasmas, invasiones... El narrador apenas tiene que leer un par de secciones para hacerse una idea de la historia que quiere contar y cómo hacerlo para que resulte efectiva. Usa también el sistema Hitos, aunque algo modificado con respecto a La Mirada del Centinela, ya que en esta ocasión los personajes son gente mundana que se enfrenta al horror, como suele pasar en casi todas las pelis del género.

    Y bueno, podría seguir explayándome y hablar de otros juegos marca de la casa como Aquelarre, publicado ahora también por Nosolorol, o La Marca del Este, que rescata el saborcito del D&D clásico de toda la vida, pero me temo que ya me he extendido más de la cuenta en este blog (me pongo a escribir y no paro, maldito sea yo XD). En cualquier caso ahí queda dicho: que los españoles seremos mediocres en unas cuantas cosas, pero en lo que a creatividad rolera se refiere tenemos mucho que decir.

    ¡Saludos!
  • Presentación y agradecimientos previos/

    Escrito por Kamul el 08/09/2013
    ¡Saludos a todos los lectores futuros, presentes y pluscuamperfectos! Puede que algunos me conozcáis, pero muy probablemente no os suene ni a la mitad (cosa que casi prefiero). Me presento en cualquier caso; soy Kamul, dibujante aficionado y friki irredento con mucha fascinación hacia muchos temas pero poco atrevimiento para emprender proyectos propios... hasta ahora. Hace poco mantuve unas agradables conversaciones en Deviantart con quien parece ser todo un veterano por estos lares, mariods, y quedé encantado tanto con su simpatía natural como por su nivel de subcultura general. Ya me he declarado seguidor de al menos dos de sus series, y espero engancharme a las demás, pero lo que más me llegó fueron sus ánimos incondicionales para emprender mi propia senda webcomiquera.

    A decir verdad hace años hice mis primeros pinitos, aunque lamento decir que los resultados fueron bastante desastrosos. No ahondaré en detalles, lo resumiré en que una serie de catastróficos detalles absurdos crearon en conjunto un todopoderoso gólem de energía negativa que se retroalimentó de mi ya de por sí naturaleza autocrítica. En conclusión, nada de lo que hacía me gustaba, no me sentía con fuerzas de emprender nuevos proyectos, y en definitiva decidí que tales gestas eran mejor dejarlas en manos de los "profesionales", con lo que poco a poco me fui alejando del mundillo.

    Años después, gracias a comentarios y enlaces de unos amigos, me reencontré de nuevo con la magia del webcómic, y poco a poco el gusanillo que creía enterrado empezó a removerse. No obstante no le hice mucho caso al principio, aún con la idea de que ésto no era para mí. Entonces, oh querido lector, los planetas se alinearon, un libro prohibido fue abierto, un sectario adorador del avatar Nº 457 de Nyarlathotep, el Inenarrable Chico Ardilla, me abrió los ojos, y el gusanillo acabó convirtiéndose en un Cthonian totalmente formado que en su despertar arrasó Tokyo (otra vez), Los Ángeles y la Calle Cristo de la Repolla (no es coña, esa calle existe). Y entonces supe que había descendido a este mundo con el objetivo de extender el caos y dar un poco de locura extra a nuestras planas y grises vidas. Y, ya que estamos, tratar de conquistar el mundo. Pero con calma, que al ritmo al que vamos no quedará mucho que conquistar.

    Dicho esto, espero que todos los que decidáis pasaros por aquí disfrutéis de la locura concentrada que os ofreceré en breve en esta sección. Lo sé, aún está todo en blanco y reluce el dichoso letrero de "Ponga aquí su anuncio", pero os doy mi palabra de que estoy trabajando en las páginas de mi futuro webcómic a todo trapo, o al menos todo lo rápido que me permite la vida real. Espero sinceramente que lo disfrutéis tanto como yo estoy disfrutando haciéndolas. Con suerte, este pequeño éxito solventará todos los fracasos anteriores.

    Y mis profundos agradecimientos también a MrPinguino, que figura aquí como coautor al ser quien se ocupe de maquetar y colorear las páginas. Todo un crack este hombre, señores, no habrá planeta lo bastante grande que conquiste para agradecerle la buena voluntad y esfuerzo que dedica a mis proyectos.

    Y bueno, para que esto no quede tan serio, cierro con un temita musical para que bailéis desnudos delante de la webcam (es broma... creo).

    ¡Saludos a todos!