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El estudiante de Magia II

Escrito por seijo el 03/07/2013El Séptimo Día
La obsesión de Iosua por la magia se remontaba años atrás en su corta vida, a una idílica y lluviosa tarde de invierno.

Un grupo de niños no mayores de siete años jugaban en las calles de la aldea, golpeándose unos a otros con ramas rotas y alguna que otra piedra.Iosua estaba en ese punto culmen del juego en el que recibía más que daba cuando un extraño entró caminando encorvado en el pueblo. Se cubría con unos ropajes de una edad incierta, mil veces remendados sobre sí mismos.

Los niños detuvieron el juego, no sin antes atizar a Iosua un par de veces más, para corretear junto al extraño buhonero, confiando en recibir alguna historia, o quizá algún regalillo. Por desgracia para ellos, el hombre estaba bastante versado en el juego que antes practicaban, y se abrió paso entre ellos a golpe de cachaba como un autentico profesional.

Las noticias se expandieron por el pueblo como los golpes en una pelea de taberna, de forma errática pero contundente. Todos parecían tener bastante claro los puntos clave: El extraño era un mago, hechicero, brujo o alguna extraña profesión poco de fiar. Había pagado su habitación en la posada con oro, conseguido de quien sabe qué forma poco honrada.


Las conclusiones eran unánimes, un hombre con ese aspecto, y con semejante oficio no podía traerle nada bueno a la aldea. Pero tenía oro. Y el oro tiene esa propiedad mágica que convierte al lunático en excéntrico y al charlatán en sabio. Podía quedarse.

Superado el recelo inicial, los lugareños no tardaron en aproximarse tímidamente al forastero en busca de elixires, pócimas y ungüentos para paliar las dolencias más variadas. Cuando consideró que su clientela potencial era suficientemente numerosa, el mago abrió su pequeño petate y comenzó a extraer toda clase de género de él. Los aldeanos observaron maravillados como el extraño sacaba alambiques y sartenes, varas, libros y péndulos. Botellas llenas de líquidos de todos los colores, tarros con ungüentos, pluma, pergamino, ojos de sapo y colas de zarigüeya. Definitivamente, más de lo que cabía en la reducida bolsa de tela.

Iosua observaba el espectáculo tras las faldas de su madre, frunciendo el ceño de pura concentración. Tenía que ser un truco. Había una explicación perfectamente normal para ese fenómeno. No estaba en absoluto impresionado, se repetía. Tampoco se sorprendió cuando el mago hizo crujir la espalda del viejo Marcus hasta que pudo caminar erguido, o cuando provoco una llamarada verde desde unos polvos para preparar un elixir para el aliento del alcalde.

Lo que rompió los esquemas del joven sucedió bien entrada la tarde, casi al anochecer, cuando la mayoría de la gente ya se estaba retirando a sus casas para la cena. En ese momento, y aprovechando la calma, Lily, la joven hija del molinero, se acercó nerviosa al vendedor ambulante y le susurró unas palabras. El mago se rió y le hizo entrega de un diminuto frasco que la joven no tardó en esconder entre sus ropas.

-¡La muy lagarta!-Se escuchó por toda la plaza, haciendo que todo el mundo Volviera la cabeza.

-¡Ha comprado una pócima para engatusar a Eric! – Señalaba acusadora Marie.

La historia de Marie, Eric, y Lily distaba mucho de ser una oda al amor que cantarían los bardos en las cortes orientales. El era un atractivo y fornido hombre y ambas muchachas se habían encaprichado con un pobre diablo incapaz de decidirse entre la dote de un molinero o la de un posadero. Todo un drama.

La disputa subía de tono a pasos agigantados en ese mismo instante en la plaza del pueblo, donde las dos chicas se encaraban la una con la otra, gritándose con los rostros enrojecidos, en una suerte de extraña competición de improperios. Lily iba ganando.

En ese momento, el mago, que hasta entonces había sido un mero espectador, movió los brazos de forma extraña y grito una palabra que atronó la plaza, para luego dejarla en el mas sepulcral de los silencios. Ambas contendientes seguían gesticulando airadas, pero ningún sonido salía de sus bocas.

Ante la atónita mirada de Iosua y del pueblo, el mago explicó que solo cuando Eric eligiese a una y se casara con ella se rompería el hechizo que las mantenía en silencio.

Si bien esto impresionó gratamente a Iosua, el resto del pueblo no se lo tomó de forma tan positiva. A nadie le gusta que se metan en los asuntos familiares, y en el caso de una aldea como esa, prácticamente todo el mundo era familia del resto. Echaron al mago a patadas de la aldea, jurando que lo entregarían a las autoridades si volvía.

Eric corrió en busca del mago un par de días después, para pedirle que cambiara las condiciones del hechizo, de tal forma que la que el eligiera permaneciera callada, mas no consiguió encontrarle.

Sea como fuere, Iosua quedó maravillado ante esa muestra de magia genuina, y ese suceso dejó en su infantil mente una impronta que jamás se borraría.


El estilo se me va, soy incapaz de mantenerlo como la otra vez. Ademas de ser este un relato mas largo, creo que me ha quedado menos redondo y mas rebuscado, pero en fin, no todo el campo son amapolas Creo que el final me ha quedado un poco apresuradete. En fin, Criticad

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    1. Avatar de Peri
      Peri dijo el 03/07/2013

      En lo de las descripciones estoy con Seijo. Depende del estilo. Particularmente prefiero solo dar aquellas que son necesarias en la narración.
    2. Avatar de seijo
      seijo dijo el 03/07/2013

      @piromano-loco: Pretendo hacer que el fisico del prota no se describa en ningún momento. Lo leí en un libro y al terminarlo me di cuenta de que no tenia ni idea de que aspecto tenia. Me hizo mucha gracia.

      Sobre la historia, es la continuación de Esto

      Por todo lo demas, gracias, le pegaré una vuelta o mil. Y tendré en cuenta esas cosas para el próximo.


      @Peri: Gracias a ti también Peri
    3. Avatar de piromano-loco
      piromano-loco dijo el 03/07/2013

      Me gusta, podría servirte de punto de partida ya sea contando la historia del mago o la de Iosua, aunque personalmente habría descrito más los personajes, que ahora no se si el mago era un joven misterioso y altivo o un anciano cascarrabias, si una de las chicas era más bella que las otras(interesaría por el tema de que Eric se decidiera) ni siquiera cómo era Iosua, aunque por como aprovechan los niños para golpearle al aparecer el mago intuyo que no era normal.
    4. Avatar de Peri
      Peri dijo el 03/07/2013

      Como borrador está bien. Para usarlo como punto de partida y darle vueltas. Darle unidad encontrando como quieres contar la historia. Como lo has publicado queda desligado y da sensación de ejercicio de escritura libre, de haber escrito lo que salía de tu mente y punto.